La sentencia aprecia los delitos de agresión sexual y detención ilegal al entender que el acusado retuvo a la mujer contra su voluntad
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La Audiencia de Cantabria ha condenado a 14 años de prisión a un hombre por agresión sexual y detención ilegal después de que violara a una mujer tras amenazarla con una navaja y la mantuviera retenida contra su voluntad en un garaje.
La sentencia considera probado que el acusado se aprovechó de la situación de vulnerabilidad de la víctima para trasladarla a un lugar aislado y, posteriormente, encerrarla antes de agredirla sexualmente.
La llevó en coche a una zona aislada
Los hechos ocurrieron después de que la víctima hubiera quedado esa noche con otro hombre al que había conocido a través de redes sociales. Ambos acudieron a un bar, donde coincidieron con el ahora condenado, que se encontraba acompañado por otra mujer.
En un momento dado, el hombre con el que la víctima había quedado salió del establecimiento para dirigirse a su vehículo. Ella le acompañó y observó que guardaba una pistola en el coche, lo que le provocó un gran temor. Asustada, regresó al bar y explicó lo sucedido a la mujer que acompañaba al condenado. Esta le propuso marcharse con ellos para alejarse de la situación.
La retuvo durante horas y la encerró en un garaje
Los tres abandonaron el local en el mismo vehículo. Tras dejar a la otra mujer en su domicilio, el acusado aseguró que llevaría a la víctima hasta su casa, pero incumplió su palabra.
En lugar de ello, la condujo hasta una zona aislada, donde permanecieron durante varias horas. Según recoge la sentencia, la mujer le pidió en repetidas ocasiones que la llevara a su domicilio, pero él se negó.
El condenado llegó a justificar su comportamiento afirmando que "le había salvado del otro hombre", antes de trasladarla finalmente a un garaje. Una vez en el garaje, el acusado encerró a la víctima y la agredió sexualmente, empleando una navaja para amenazarla y evitar cualquier intento de resistencia.
El tribunal considera acreditado que el hombre la mantuvo retenida durante más de una hora antes de llevarla finalmente hasta la estación de autobuses. Fue allí donde un ciudadano advirtió que la mujer necesitaba ayuda y prestó auxilio a la víctima.
El tribunal aprecia intimidación ambiental y directa
La resolución judicial destaca que el acusado generó un clima de terror que anuló la capacidad de reacción de la víctima. Según la sentencia, "además de haber creado con su actitud un clima evidente de terror que por sí solo ya podría tener encaje en lo que la jurisprudencia denomina intimidación ambiental", el condenado ejerció además una intimidación directa al amenazarla con un arma blanca.
La Audiencia de Cantabria considera acreditados tanto el delito de agresión sexual como el de detención ilegal, al entender que la privación de libertad sufrida por la víctima fue independiente de la agresión sexual.
Por ello, el tribunal descarta que exista un concurso entre ambos delitos y mantiene la condena de 14 años de prisión impuesta al acusado.

