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"Los perros ven solo en blanco y negro": la verdad científica sobre cómo perciben realmente los colores

La visión de los perros es dicromática
La visión de los perros es dicromática. Freepik
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MadridPocas ideas sobre los animales están tan extendidas como la de que los perros ven el mundo en blanco y negro. Esta idea se repite con naturalidad en conversaciones, libros e incluso en el cine, hasta el punto de que muchas personas la dan por cierta sin tan siquiera cuestionarla. Sin embargo, la ciencia lleva años desmontando este mito.

Los perros no viven en un mundo sin color, pero tampoco pueden percibirlo de la misma forma que los humanos. Su forma de ver es diferente, más limitada en algunos aspectos y, al mismo tiempo, mejor adaptada a sus necesidades.

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¿Cuál es el origen del mito?

La creencia de que los perros ven en blanco y negro tiene su origen en los primeros estudios sobre visión animal, cuando se pensaba que muchos mamíferos carecían de percepción del color. Con el tiempo, esta idea fue simplificando hasta convertirse en una afirmación categórica.

No obstante, la ciencia ha demostrado que la mayoría de los mamíferos no son completamente “daltónicos”, sino que tienen una visión del color diferente a la humana. El problema llega cuando, al comparar su visión con la nuestra, se asume erróneamente que tener una menor capacidad para distinguir los colores era lo mismo que no verlos en absoluto.

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Los perros sí ven colores, pero diferentes a los nuestros

Los perros no ven en blanco y negro. En realidad, tienen una visión dicromática, lo que significa que poseen dos tipos de células receptoras de color (conos) en la retina, frente a los tres que tenemos los humanos.

Esto quiere decir que su percepción del color es mucho más limitada. Mientras que los humanos distinguimos una amplia gama cromática basada en rojo, verde y azul, los perros perciben principalmente tonos de azul, tonos de amarillo y diferentes matices de gris, teniendo dificultades para distinguir colores como: rojo, verde, naranja y rosa. Para ellos, estos colores suelen aparecer como tonos apagados, marrones o grises.

Para entender por qué ven así, hay que fijarse en la estructura de su ojo. La percepción del color va a depender de unas células llamadas conos que reaccionan a diferentes longitudes de onda en la luz. Los humanos tenemos tres tipos de conos, lo que permite que podamos distinguir una gran variedad de colores. Los perros solo tienen dos tipos.

Esto limita su capacidad para diferenciar ciertos colores, sobre todo el rango rojo-verde. Y, al contrario de lo que se pueda pensar, no es una desventaja: es una adaptación evolutiva. Su sistema visual está optimizado para otras funciones más importantes para su supervivencia.

Aunque los perros ven menos colores, su visión tiene ventajas claras en otros aspectos. Ellos son realmente buenos detectando movimiento, cambios de luz u objetos en condiciones de baja iluminación. Esto se debe a que su retina tiene más bastones, las células especializadas en la visión nocturna y detección de movimiento. Como resultado, los perros pueden ver mejor que nosotros en la penumbra y reaccionar con más rapidez ante estímulos en movimiento.

En términos evolutivos, tiene mucho sentido, ya que los antepasados de los perros eran cazadores crepusculares, activos al amanecer y al atardecer.

¿Cómo ven ellos el mundo?

Si pudiéramos ver el mundo a través de los ojos de un perro, notaríamos enseguida que su percepción es diferente. Los colores serían más apagados y más limitados: los tonos rojos y verdes no serían tan intensos e incluso podrían ser similares entre sí, mientras que los azules y amarillos destacarían con mayor claridad. En lugar de una amplia gama cromática como la nuestra, los perros perciben una paleta más reducida, adaptada a sus capacidades visuales.

Sin embargo, esta diferencia no implica que vean peor. De hecho, uno de los errores más habituales es confundir la cantidad de colores con la calidad de la visión. Los perros compensan su menor percepción cromática con otras habilidades visuales especialmente desarrolladas.

La ciencia moderna ha confirmado que los perros no solo perciben colores, sino que también pueden utilizarlos para interactuar con su entorno. En distintos experimentos, los investigadores han comprobado que son capaces de distinguir objetos en función de su color, demostrando que sí forma parte de su percepción, aunque no sea el elemento principal.

La visión de los perros no está diseñada para apreciar matices cromáticos complejos, sino para responder de forma eficaz a lo que realmente importa en su entorno: detectar movimiento, orientarse en la penumbra y reaccionar con rapidez.

¿Por qué este mito sigue tan extendido?

La idea de que los perros ven en blanco y negro sigue tan presente porque es una explicación sencilla y fácil de recordar que se ha ido transmitiendo de generación en generación sin cuestionarse. A esto se suma que, como los perros no reaccionan al color de la misma forma que los humanos, resulta intuitivo pensar que no lo perciben. Además, la cultura popular ha reforzado esta creencia durante décadas, consolidándola como un “hecho” aceptado.