Eclipse

Los expertos avisan de que el eclipse puede afectar a los perros: "La oscuridad repentina puede alterar su comportamiento"

Un perro durante un atardecer. PEXELS
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El próximo 12 de agosto España vivirá un acontecimiento astronómico histórico. Por primera vez en más de un siglo, un eclipse total de Sol cruzará la península ibérica y, durante unos segundos o minutos —dependiendo del lugar desde el que se observe—, la Luna ocultará por completo el Sol. La luz desaparecerá de forma repentina, la temperatura descenderá ligeramente y, poco después, el día volverá a recuperar su aspecto habitual.

El inicio del espectáculo astronómico será en torno a las 19:30 horas (el horario exacto dependerá de cada municipio) y muchas personas aprovecharán el eclipse para reunirse con familiares y amigos en busca del mejor lugar desde el que observarlo. En esos planes también habrá quien decida llevar a su perro. En ese caso, los expertos recomiendan tomar algunas precauciones, aunque aclaran que el eclipse no supone, por sí mismo, un riesgo para los animales.

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Durante los minutos de totalidad, "la luz se volverá rara, se apagarán los colores y bajará la temperatura. Los animales, especialmente los pájaros, se comportarán de manera rara", explica Pedro Duque, astronauta que ha viajado al espacio representando a España, en un video en la red social Instagram.

En el caso de los perros, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) advierte de que la oscuridad repentina y, sobre todo, las aglomeraciones, el ruido y los cambios en el comportamiento de las personas "pueden generar inquietud en algunos animales".

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Qué no debes hacer con tu perro durante el eclipse

"A los perros no hay que obligarlos a mirar directamente al Sol" subrayan, ya que ellos "no suelen mirar directamente al Sol por iniciativa propia". El problema aparece cuando las personas intentan hacerles partícipes del fenómeno, "sujetarles la cabeza para hacer una fotografía o colocarles unas gafas que no han sido diseñadas para ellos", advierte la organización.

En este sentido, recalca que "las gafas homologadas que se comercializan para observar el eclipse están concebidas para las personas y no deben utilizarse en animales". Además de resultarles incómodas, pueden provocarles estrés y hacer que intenten quitárselas, morderlas o incluso ingerir alguna de sus piezas.

"Reaccionarán más a los cambios que se produzcan a su alrededor por concentraciones de personas, ruido, excitación o alteraciones de sus rutinas que al propio eclipse", explican. No obstante, señalan que la oscuridad repentina puede desconcertar especialmente a los animales que ya presentan ansiedad, miedo al ruido o una mayor sensibilidad a los cambios.

Consejos si quieres ver el eclipse con tu perro

Para disfrutar del eclipse de forma segura, la RSCE recuerda que atribuir a los perros reacciones o necesidades humanas "puede generarles estrés o situaciones de incomodidad innecesarias". Por ello, aconseja:

  • No ponerles gafas para eclipses ni dirigir su mirada hacia el Sol. "El perro no necesita observar el eclipse y no debe ser forzado a hacerlo, tampoco para tomar fotografías".
  • Mantener la rutina habitual y actuar con normalidad, evitando crear un ambiente de alarma o de excesiva excitación.
  • Evitar las aglomeraciones. Si la observación se realiza en un lugar con mucha gente, ruido o tráfico, puede ser preferible dejar al perro en casa, en un entorno conocido.
  • Si sale al exterior, llevarlo siempre con correa y correctamente identificado para evitar fugas ante un posible sobresalto.
  • Vigilar posibles signos de estrés, como jadeo excesivo, temblores, gemidos, inquietud o que intente esconderse. Si aparecen, conviene alejarlo del ruido y llevarlo a un lugar tranquilo.
  • No olvidar la protección frente al calor. Aunque durante el eclipse la temperatura pueda bajar ligeramente, la RSCE recuerda que el principal riesgo en pleno mes de agosto sigue siendo el calor, por lo que recomienda disponer de agua fresca, sombra y evitar los paseos en las horas centrales del día.

"No debemos obligarlos a participar en la experiencia como si la vivieran igual que nosotros ni atribuirles necesidades que no tienen. Mantener sus rutinas, evitar situaciones de estrés y respetar su comportamiento natural es la mejor forma de protegerlos", concluye el presidente de la RSCE, José Miguel Doval.