Mascotas

La normativa española es clara: un perro solo puede permanecer unas determinadas horas al día sin compañía

La línea roja son las 24 horas sin supervisión. Pixabay
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MadridPasar un día fuera, salir a trabajar o hacer una escapada de fin de semana puede plantear una duda muy importante para aquellos que conviven con un perro: ¿cuánto tiempo puede quedarse solo legalmente? Esta pregunta siempre ha dependido del sentido común y de las necesidades de cada animal, pero la legislación española establece ahora un límite concreto que los propietarios tienen que saber.

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece que ningún perro puede permanecer sin supervisión durante más de 24 horas consecutivas. No quiere decir que sea recomendable dejarlo solo durante todo ese tiempo ni que 24 horas sea una referencia adecuada para organizar un día fuera. Se trata de un máximo legal, pensado para evitar las situaciones de desatención prolongada y abandono.

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El máximo son 24 horas consecutivas

En el artículo 27 de la Ley de Bienestar Animal, la norma dicta que no se puede dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos y establece como condición más estricta para los perros, que en su caso, el plazo no puede superar las 24 horas.

La diferencia es importante. Para otros animales de compañía incluidos en el ámbito de la ley, el máximo general son tres días, mientras que para la especie canina se reduce solo a uno. El legislador reconoce de esta forma las necesidades particulares de atención, ejercicio, interacción y supervisión que tienen los perros.

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Eso sí, conviene no interpretar la norma al revés. Que la ley establezca 24 horas como máximo no significa que sea adecuado dejar habitualmente a un perro solo durante 20, 22 o 24 horas. El límite legal no equivale a una recomendación de bienestar. Cada animal tiene sus propias necesidades en función a factores como su edad, estado de salud, carácter, nivel de actividad o adaptación a quedarse solo.

La misma ley obliga a los responsables de los animales a mantenerlos en unas condiciones de vida dignas, ejercer una vigilancia adecuada y, en caso concreto de los animales de compañía, mantenerlos integrados en el núcleo familiar siempre que sea posible.

24 horas es un límite legal, no un tiempo recomendado

Esta distinción resulta fundamental. Una cosa es preguntarse cuánto tiempo permite la ley que esté un perro solo y otra es pensar cuánto tiempo garantiza su bienestar. Las necesidades de un perro no desaparecen porque tenga comida y un recipiente lleno de agua. Necesita salir para hacer sus necesidades, moverse, recibir estímulos, interactuar y mantener una rutina. Por eso, dejarlo solo durante periodos muy largos puede ser problemático.

Además, no todos los perros toleran de la misma forma la soledad. Un adulto que está acostumbrado progresivamente a quedarse en casa puede gestionar varias horas con tranquilidad, mientras que un cachorro, un perro anciano, uno enfermo o con problemas relacionados con la separación puede necesitar más atención.

Como hemos mencionado, un error muy frecuente es pensar que con dejar agua y comida es suficiente. Un dispensador automático puede solucionar la alimentación durante horas, pero no va a sustituir la supervisión de una persona.

Un perro puede volcar el recipiente de agua, sufrir un accidente, enfermar repentinamente o encontrarse con cualquier otra situación que requiera intervención. A esto hay que sumar necesidades tan básicas como salir al exterior o mantener cierta interacción social.

La legislación habla concretamente de supervisión, no simplemente disponibilidad de alimento. Además, entre las obligaciones generales del responsable se encuentra ejercer una vigilancia adecuada y evitar la huida del animal.

Siempre se puede recurrir a un familiar o amigo, un cuidador profesional o usar una residencia autorizada para asegurarse de que el animal está bien cuidado en caso de tener que ausentarse durante un periodo prolongado.

No es lo mismo estar en casa que estar en la terraza

La ley introduce además otra distinción importante. Cumplir con el límite de las 24 horas no permite dejar al perro en cualquier sitio mientras que el propietario está ausente. El mismo artículo 27 prohíbe mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios y espacios similares o vehículos.

Esta norma no impide que el perro pueda salir al balcón o disfrute de un patio, sino que esos lugares no deben convertirse en su espacio habitual de alojamiento, dejando siempre la posibilidad de que el animal pueda resguardarse de las temperaturas o de las inclemencias del tiempo si así lo desea.

¿Qué pasa si un vecino deja a su perro más de 24 horas solo?

La situación puede ser especialmente delicada cuando es otra persona la que detecta una posible desatención. Ladridos continuos, un perro que está solo durante varios días o la ausencia evidente de una persona que se haga cargo de él pueden despertar la preocupación de los vecinos.

En estos casos, superar las 24 horas sin supervisión entra directamente en el supuesto prohibido por el artículo 27. Esto no quiere decir que un vecino pueda decidir por sí mismo que existe una infracción o imponer una sanción: corresponde a las autoridades competentes comprobar las circunstancias y determinar si se ha incumplido la normativa.

En caso de que existan indicios razonables de abandono o riesgo para el animal, se puede poner la situación en conocimiento de la Policía Local o los servicios municipales competentes en protección animal. En el caso de los ladridos persistentes, pueden entrar en juego las ordenanzas municipales y las normas de convivencia de la comunidad aunque no haya incumplimiento de esta ley.