Los veterinarios desmontan el mito de la frecuencia con la que hay que bañar a los perros
Bañar al perro una vez al mes puede servir como orientación, pero no es una regla universal ya que el tipo de pelo, el estilo de vida y el estado de la piel van a determinar la frecuencia adecuada
La normativa española es clara: un perro solo puede permanecer unas determinadas horas al día sin compañía
MadridBañar al perro una vez al mes. O cada tres meses. O solo cuando esté realmente sucio. Quien viva con uno posiblemente ha escuchado estas recomendaciones muy diferentes sobre la frecuencia con la que hay que bañarlos. También hay una idea muy extendida: lavarle demasiado puede ser perjudicial para su piel.
Pero, ¿cada cuánto hay que bañarlo realmente? La realidad es que no existe una frecuencia universal válida para todos los perros. Aunque establecer un baño al mes puede servir como referencia para muchos animales. Sus necesidades reales van a depender del pelo, el estado de su piel, la actividad cotidiana e incluso posibles enfermedades dermatológicas. Un perro que pasa gran parte de su día en casa no tiene las mismas necesidades que otro que corre habitualmente por el campo, se baña en el mar o tiene una dermatitis.
¿Una vez al mes? Una orientación, no una norma
La recomendación de espaciar los baños tiene una explicación. La piel del perro cuenta con una barrera protectora y bañarlo excesivamente con productos inadecuados puede favorecer sequedad, irritación, descamación o picor.
Puede recomendarse no superar aproximadamente un baño al mes o cada tres semanas, aunque reconoce que algunos perros pueden necesitar muchos menos baños. La longitud del pelo y el estilo de vida del animal son algunos de los factores que modifican esa frecuencia. El problema viene cuando esa referencia se interpreta como una regla rígida.
Un perro puede ensuciarse considerablemente pocos días después de haberse bañado. Si ha terminado cubierto de barro, ha entrado en contacto con alguna sustancia que hay que limpiar o desprende suciedad del pelaje, esperar obligatoriamente al mes no tiene sentido. Y lo mismo al contrario: un animal sano, con un pelaje que se mantiene limpio y una vida doméstica, puede no necesitar un baño simplemente porque haya llegado determinada fecha
Los perros de pelo largo pueden acumular más fácilmente suciedad, restos vegetales y barro durante sus paseos. El cepillado regular es esencial para eliminar parte de esos residuos y evitar nudos, pero en ciertas circunstancias también puede hacer necesarios baños más frecuentes. En otros perros, una buena rutina de cepillado puede permitir espaciar los baños.
Bañarlo con frecuencia no siempre es malo
Si bañar frecuentemente al perro fuese necesariamente perjudicial, los veterinarios nunca utilizarían el baño como parte del tratamiento de ciertas enfermedades cutáneas. Pero, ocurre justo lo contrario.
El tratamiento tópico mediante champús constituye una parte importante de la dermatología veterinaria. Los champús medicados pueden usarse para controlar problemas relacionados con bacterias, levaduras, seborrea o dermatitis. En algunos casos la frecuencia puede sorprender.
Los perros con dermatitis atópica pueden beneficiarse de baños semanales o quincenales porque ayudan a reducir la carga de alérgenos presente sobre la piel. En ciertos casos de seborrea incluso se pueden pautar dos o tres baños semanales y uno o dos semanales de mantenimiento.
Esto no quiere decir que un perro sano deba bañarse tres veces por semana. Esto solo demuestra que la frecuencia por sí sola no determina si el baño es bueno o malo. Importan el motivo, el estado de la piel, el producto empleado y las necesidades del animal.
El champú puede ser más importante que el calendario
No todos los productos usados para lavar el pelo son iguales. La piel de los perros presenta características diferentes a la humana, entre ellas su grosor y su pH, por lo que se recomienda usar champús formulados específicamente para ellos. Utilizar habitualmente nuestro propio champú, aunque sean considerados productos suaves, puede resultar demasiado agresivo para su piel.
Para los baños rutinarios de un perro sano, lo adecuado es escoger un producto específico que respete su piel. Si existen picores, descamación, exceso de grasa, alergia o infecciones recurrentes, será el veterinario quien determine si necesita un champú terapéutico y con qué frecuencia se debe usar. Además, uno de los aspectos más importantes del baño es aclarar correctamente el champú.
Entonces, ¿cómo saber cuándo necesita un baño?
En un perro sano, el sentido común da bastantes pistas. Si el pelaje acumula suciedad visible, desprende un olor intenso relacionado con haberse ensuciado o el animal ha estado jugando en barro, posiblemente es momento de bañarlo.
Sin embargo, hay que diferenciar entre estar sucio y presentar un problema en la piel. Un olor fuerte que reaparece rápidamente después del baño, una piel muy grasa, caspa abundante, zonas enrojecidas, pérdida de pelo o picor constante no deberían solucionarse simplemente aumentando los baños.
Detrás puede haber una enfermedad cutánea, una infección, una alergia u otro problema que necesite de una visita al veterinario. En esos casos, bañar mucho al animal con distintos productos para eliminar el olor solo puede hacer más compleja la situación.
Además, la higiene también incluye revisar las patas después de ciertos paseos, limpiar zonas concretas cuando sea necesario y mantener correctamente orejas, uñas y dientes.
