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Multa de hasta 200.000 euros por dron ilegal en Tenerife: lo que debes saber para que no te pase

El espacio aéreo canario está especialmente protegido contra drones
El espacio aéreo canario está especialmente protegido contra drones. Pixabay
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TenerifeEn los últimos años se ha popularizado el uso de drones como una herramienta tecnológica realmente útil para capturar imágenes desde el aire y servir como testigo de viajes o acontecimientos. Sin embargo, a medida que se ha ido extendiendo su uso, cada poco tiempo se ha ido endureciendo la legislación para operar estas aeronaves no tripuladas, salvaguardando la seguridad de todos como objetivo principal.

Antecedentes de vuelos ilegales en Tenerife

En marzo de 2026, la Guardia Civil identificó dos drones que estaban incumpliendo la Ley de Seguridad Aérea en Tenerife, concretamente en la zona de la Bahía de El Médano, muy próxima al aeropuerto de Tenerife-Sur. Teniendo en cuenta la gran peligrosidad que supone estar sobrevolando espacio aéreo restringido, los dos denunciados tenían otros agravantes como no haberse registrado como operadores de dron ante la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) o tener el aparato con su correspondiente número de identificación. Además, también sobrevolaron lugares de especial protección medioambiental como la Reserva Natural Especial de Montaña Roja. Todo ello sin autorización.

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El caso recuerda a otro también sucedido en la “isla de la eterna primavera” en el verano de 2025, cuando un turista voló su dron en las fiestas de la Virgen del Carmen en Puerto de la Cruz, un evento multitudinario al que asisten miles de personas a su procesión marítima de la Virgen y San Telmo. El operador fue localizado en un hotel y admitió haber incumplido varios preceptos de la normativa vigente, como no tener seguro, licencia de piloto o conocimientos sobre la normativa aplicable en nuestro país. Por supuesto, teniendo en cuenta este último aspecto, tampoco habría solicitado permiso y autorización previa, algo necesario como mínimo para vuelos en zonas urbanas o sobre multitudes. Sirva como ejemplo que sí había tres drones autorizados: dos de la Policía Nacional para vigilancia de seguridad y uno para la cobertura oficial del evento.

Requisitos mínimos para volar un dron de forma legal

Puede que muchos usuarios de drones piensen que tienen libertad de manejo para hacerlo libremente, pero como hemos visto en el apartado anterior, no cumplir con la normativa puede salir realmente caro. Para volar un UAS, el nombre técnico que viene del inglés Unmanned Aircraft System (sistema de aeronaves no tripuladas), aunque son mucho más conocidos como drones, término que ya incluso recoge la Real Academia Española, hay que cumplir una serie de normas que recoge la legislación común europea desde su última regulación principal que entró en vigor el 31 de diciembre de 2020.

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En primer lugar, hay una edad mínima para ser operador de drones. Ningún menor de 16 años debería ponerse a los mandos de estos aparatos. Solamente en la conocida como ‘categoría abierta’, la que hace referencia a aquellos de bajo riesgo operacional, se podrían llegar a expedir autorizaciones excepcionales para operadores por debajo de dicha edad. Si no se tiene clara la categoría, se puede recurrir a un formulario público que dará como respuesta la legislación concreta para tu situación personal.

Sea como sea, los operadores de drones tienen que registrarse de forma telemática a través de la sede electrónica de la AESA. Además, deben acreditar formación reglada para poder pilotar estos aparatos. En la clase más básica, la categoría abierta, subcategorías A1 y A3, la formación es gratuita a cargo de la AESA y te puedes inscribir para recibir las nociones imprescindibles con las que aprobar y que se expida tu certificado de validez. Una vez que te saques el ‘carnet de conducir’, todo piloto debe inscribirse en el registro de operadores en la sede electrónica de la AESA y validarlo en forma de un número de operador acorde con la normativa europea.

Una vez que todo está en orden con respecto al piloto, llega el turno de tener todo en regla en cuanto al dron. En primer lugar, debido a los daños a terceros que puede llegar a ocasionar, es necesario tener un seguro de responsabilidad civil. Según está fijado en el artículo 8 del Real Decreto 517/2024, que desarrolla el régimen jurídico para la utilización civil de sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS), hay que contratar una póliza para aquellos drones que tengan una MTOM (masa máxima antes de despegue) igual o superior a 20 kilogramos, así como aquellos que no lleguen a esos kilos pero pertenezcan a la categoría abierta (dentro de subcategoría A2), específica (en cualquier modalidad) o certificada. Además, cada dron debe disponer de un número de serie único que permita su identificación, como si fuera la matrícula o número de bastidor en un vehículo.

Por último, debemos considerar que no se puede volar libremente, sino que este pilotaje está sujeto a ciertas reglas de vuelo entre las que se tienen en cuenta ciertas variables como el peso del dron, la presencia de personas o los edificios cercanos. Por supuesto, estas normas tienen una mayor importancia cuando nos encontramos cerca de lugares delicados o peligrosos como en las proximidades de aeródromos, zonas militares, protección de infraestructuras críticas, protección medioambiental, etc. El mapa de vuelo de drones autorizado en España se puede consultar en la web de EnAire, gestor estatal de la navegación aérea en España y, como uno puede apreciar, Canarias está prácticamente todo prohibido.

Zonas restringidas a drones en Tenerife

Incumplir algunos de los requisitos necesarios para un pilotaje legal de drones conlleva multas que pueden llegar a los 200.000 euros en los casos más graves. A grandes rasgos, esta es la tabla de infracciones asociadas a drones:

  • De 60 € a 45 000 € por infracciones leves (por ejemplo, volar sin seguro).
  • de 45 001 € a 90 000 € por infracciones graves (por ejemplo, volar en zonas restringidas).
  • de 90 001 € a 225 000 € por infracciones muy graves (por ejemplo, poner en peligro a las personas o interferir con el espacio aéreo).