Matrículas

Las matrículas españolas estrenan nuevas letras a partir de noviembre de 2026: así serán las placas de los coches, según la DGT

Coche con matrícula española. Pexels
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El mercado automovilístico español bate récords. Los últimos datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) reflejan que durante el mes de octubre se registraron 98.487 matriculaciones de turismos, lo que supone un incremento del 1,8% respecto al mismo mes de 2025. De esta manera, el sector encadena cinco meses consecutivos con resultados superiores a los del mismo periodo del año anterior.

La evolución positiva también se aprecia en el balance anual. Entre enero y octubre se matricularon 1.010.545 turismos nuevos en España, una cifra que representa un crecimiento del 6,2% respecto al mismo periodo de 2025. El buen comportamiento del mercado permite mantener las previsiones de las patronales del sector, que esperan superar los 1,2 millones de ventas de turismos durante 2026.

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Cada vehículo que comienza a circular por las carreteras españolas recibe una combinación de números y letras que funciona como su identificación. Sin embargo, las matrículas no son simplemente una sucesión de caracteres, ya que detrás de ellas hay más de un siglo de historia, diferentes cambios normativos y algunas curiosidades que explican por qué las placas actuales tienen este formato. Pero ¿cómo se asignan las nuevas combinaciones y qué información podemos conocer a través de ellas?

La historia de las matrículas y el curioso caso de la Mona Lisa

La necesidad de identificar los vehículos surgió prácticamente al mismo tiempo que comenzaron a extenderse los primeros automóviles. A finales del siglo XIX, las autoridades empezaron a establecer mecanismos para controlar los coches que circulaban por las ciudades. Uno de los primeros antecedentes tuvo lugar en París, donde una ordenanza del 14 de agosto de 1893 impulsó la identificación de los vehículos mediante números y placas visibles. Esta regulación se extendió posteriormente a toda Francia mediante un decreto de septiembre de 1901. La medida respondía a la necesidad de identificar a los propietarios y mantener un mayor control sobre la circulación, en una época en la que el automóvil comenzaba a ganar protagonismo.

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Una de las historias que se ha relacionado popularmente con el origen de las matrículas es el robo de la Mona Lisa, ocurrido en el Museo del Louvre en 1911. Tras la desaparición del famoso cuadro de Leonardo da Vinci, las autoridades francesas tuvieron dificultades para seguir el rastro de los vehículos utilizados en la huida, una circunstancia que contribuyó a reforzar la necesidad de contar con sistemas de identificación de automóviles. Con el paso de los años, las matrículas se consolidaron como una herramienta fundamental para identificar vehículos y facilitar el control del tráfico.

Los tres sistemas de matriculación que ha tenido España

En nuestro país, la historia de las matrículas comenzó oficialmente el 17 de septiembre de 1900, fecha en la que entró en vigor el primer reglamento que obligaba a identificar los automóviles. Apenas unas semanas después, el 31 de octubre de ese mismo año, se registró el primer vehículo del que se tiene constancia en nuestro país, un cuadriciclo Clément con motor Dion Bouton, dos caballos de potencia y un peso de 130 kilos. Recibió la matrícula PM-1, en Baleares, y pertenecía a José Sureda Fuentes, vecino del barrio de Santa Catalina, en Palma de Mallorca.

Desde entonces, España ha contado con tres grandes sistemas de matriculación, que han ido evolucionando a medida que aumentaba el parque automovilístico. El primero fue el sistema provincial numérico, vigente desde 1900 hasta 1971. Las placas incluían una o varias letras que identificaban la provincia, seguidas de una numeración correlativa. Por ejemplo, una matrícula de Barcelona comenzaba con la letra B. Este formato permitía registrar hasta un millón de vehículos por provincia y se utilizó para matricular alrededor de 5,4 millones de automóviles.

En 1971 llegó el sistema provincial alfanumérico, que mantuvo las referencias territoriales, pero incorporó nuevas combinaciones para ampliar las posibilidades de matriculación. Las placas estaban formadas por las letras correspondientes a la provincia, cuatro números y una o dos letras al final. Este modelo permitió disponer de unos 262 millones de combinaciones y estuvo vigente hasta septiembre de 2000.

El sistema actual, el alfanumérico nacional, entró en vigor el 18 de septiembre de 2000. Desde entonces, las matrículas están formadas por cuatro números y tres letras, sin referencias a la provincia y con determinadas restricciones en las combinaciones. Con este sistema de matriculación, hay un total de 80 millones de combinaciones posibles. Entre ellas, no se utilizan las vocales ni las letras Ñ y Q, con el objetivo de evitar palabras, nombres o combinaciones que puedan generar confusión.

La matrícula 0000 BBB y un Mercedes-Benz 230 SL Pagoda

La llegada del sistema alfanumérico nacional dejó una de las matrículas más curiosas de la historia de la automoción española: 0000 BBB. Esta combinación fue asignada el 18 de septiembre de 2000 a un Mercedes-Benz 230 SL Pagoda de color rojo, matriculado en Álava. El vehículo pertenecía a un socio del Araba Classic Club de Vitoria y se convirtió en protagonista de un momento histórico para las carreteras españolas.

La adjudicación de aquella primera matrícula despertó una gran expectación mediática. Mientras se esperaba la documentación definitiva del automóvil, incluso se llegó a preparar una matrícula provisional para poder fotografiarlo y dejar constancia del estreno del nuevo sistema. Aquel Mercedes-Benz pasó así a formar parte de la historia de las matrículas españolas, al ser el primer vehículo que lució la combinación nacional que continúa utilizándose actualmente.

¿A qué velocidad cambian las letras de las matrículas?

No existe un calendario fijo que permita conocer con exactitud cuándo llegará una nueva combinación alfanumérica. La asignación depende del número de vehículos que se matriculan, por lo que el ritmo de avance puede variar considerablemente de un mes a otro.

En España se registran habitualmente entre 80.000 y 120.000 matriculaciones mensuales, aunque el volumen no se distribuye de manera uniforme. Los últimos días de cada mes suelen concentrar un mayor número de operaciones, especialmente cuando coincide con el cierre de un trimestre. En esos periodos, los concesionarios pueden intensificar su actividad comercial para cumplir los objetivos de ventas establecidos por los fabricantes.

Por este motivo, seguir la evolución de las matrículas permite realizar estimaciones sobre cuándo se agotará una combinación y comenzará la siguiente. Cada vez que se completan los números del 0000 al 9999, la secuencia avanza al siguiente grupo de letras. Así, el sistema continúa progresando sin necesidad de modificar el diseño de las placas.

Las nuevas letras de las matrículas en noviembre de 2026

Según datos de la DGT a 3 de noviembre, los vehículos matriculados corresponden a la serie NTX (este octubre, por ejemplo, a principios de mes la combinación era NSG). De cara a los próximos meses, una de las grandes preguntas es cuándo aparecerá la letra P en las matrículas españolas. Aunque podría parecer que está cerca, todavía quedan numerosas combinaciones por asignar. Antes de llegar a esa letra deberán completarse las diferentes series de la N, hasta alcanzar la combinación NZZ. A partir de ahí, comenzará la siguiente gran secuencia, con PBB, que quien sabe, si la podemos ver a finales de este 2026 o tendremos que esperar a comienzos de 2027.