Secuestros

Lo que esconde la terrible historia de tortura sufrida por una joven de Zaragoza a manos de sus familiares: un asesino y el aviso de una visita

Aumentan un 55,1% las agresiones sexuales a menores en los últimos cinco años, según la Fundación ANAR
Imagen de recurso del maltrato. Pexels
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ZaragozaEl infierno sufrido en la casa de los horrores por la joven zaragozana secuestrada y torturada en Garrapinillos durante meses por sus familiares se va conociendo poco a poco tras la detención de los acusados por parte de la Guardia Civil el pasado 2 de enero.  

Las marcas de quemaduras hechas con sopletes, cigarros o planchas, y las numerosas cicatrices que cubren casi por completo el cuerpo de la chica de 23 años, dan muestra de la angustia que tuvo que sufrir la víctima durante el tiempo de cautiverio.

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Todo comenzó cuando la víctima se trasladado a residir, de manera voluntaria, junto a unos familiares a Garrapinillos, pero las cosas emprendieron un camino con intenciones más retorcidas transcurrido un tiempo. Los acusados comenzaron a impedirle la comunicación con sus progenitores, salir del domicilio y empezaron a tratarle como una esclava doméstica.  

Si los familiares, un hombre y tres mujeres, con los que residía no estaban conformes con los trabajos domésticos realizados por la joven, la agredían objetos con contundentes por el cuerpo y realizaban quemaduras, además de las continuas amenazas.

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La situación empeoraba cada vez más

Su vida se había convertido en un tormento del que no sabía cómo podía salir, no tenía cómo pedir ayuda y la situación se iba a agravando cada día que avanzaba. Durante el último mes incluso le prohibieron alimentarse, únicamente tomar algunos vasos de agua. A la desesperada la joven trató de huir, pero la descubrieron y además de golpearla brutalmente le raparon el pelo como castigo.

La madre y las hermanas de la chica notaban que algo diferente cuando se comunicaban con ella, cohibida en las llamadas y en los mensajes, escritos por su prima, una actitud que no iba con ella.

Una visita vio algo raro en la casa

El día de Nochebuena la suerte de la víctima cambió, una visita en la casa se dio cuenta de que algo no iba bien con la joven, tenía el pelo rapado y la usaban como criada. La familia de la chica fue advertida de ello días después y cuando la madre se enteró se personó en la vivienda sacando de allí a su hija y salvándole la vida.

El pasado 30 de diciembre se recibió una denuncia en la Guardia Civil de Casetas por parte de familiares de la joven mientras la víctima había sido trasladada a un centro hospitalario de Zaragoza para ser asistida de las lesiones que presentaba.

En el momento del ingreso la joven presentaba rotura de dos dedos de las manos, contusiones, cicatrices de quemaduras en diferentes procesos de curación y anemia.

Largo historial delictivo y 12 años de condena por asesinato

Tras las gestiones realizadas por los agentes, obtenidos indicios que evidenciaban los hechos denunciados y la identidad de los presuntos autores, la Guardia Civil detuvo a cuatro personas, todas ellas de la misma familia, un hombre y tres mujeres, por supuestos delitos de detención ilegal, lesiones y trato degradante.

Los detenidos tenían un largo historial de antecedentes, y el hombre conocido como Yomé, había pasado más de 12 años en prisión cumpliendo condena por asesinato, según recoge El Periódico.