Papa León XIV

Así es el menú del papa León XIV en Madrid: rompiendo una tradición, cocina española y una petición innegociable

El papa León XIV este 6 de junio. EFE
Compartir

La visita del papa León XIV a Madrid está dejando multitud de imágenes para la historia, pero también ha despertado la curiosidad por un aspecto mucho más cotidiano: qué comerá el pontífice durante los días que permanezca en la capital española.

Más allá de los grandes banquetes o de menús sofisticados, todo apunta a que León XIV ha optado por una propuesta gastronómica muy diferente. Según las informaciones que han salido a la luz, el papa ha pedido una cocina típicamente española.

PUEDE INTERESARTE

Uno de los detalles más llamativos de esta visita es que León XIV ha decidido romper con una costumbre seguida por otros pontífices durante sus estancias en Madrid.

PUEDE INTERESARTE

Cocina española sin excesos

Tradicionalmente, las comidas papales solían estar vinculadas a la histórica Taberna del Alabardero, uno de los establecimientos de referencia en este tipo de visitas institucionales. Sin embargo, en esta ocasión ha querido romper la tradición y será la comunidad agustina madrileña, orden religiosa a la que pertenece el papa, la encargada de supervisar y preparar su alimentación durante los días que permanezca alojado en la Nunciatura Apostólica.

La decisión encaja perfectamente con el perfil que León XIV ha mostrado desde el inicio de su pontificado: cercano, discreto y poco dado a los gestos de ostentación.

Aunque el pontífice siente una especial vinculación con Perú tras décadas de trabajo pastoral en el país andino y es un gran conocedor de su gastronomía, en Madrid ha querido rendir homenaje a la cocina española. Eso sí, no se esperan platos contundentes ni recetas excesivamente elaboradas.

Tal y como ha trascendido, los menús estarían construidos alrededor de productos tradicionales españoles de máxima calidad: embutidos ibéricos seleccionados, quesos nacionales, panes artesanos, aceitunas y pequeños aperitivos.

La petición más llamativa

Entre las exigencias trasladadas por el entorno del papa hay una que ha llamado especialmente la atención.

Todos los platos deberán servirse libres de huesos y espinas. Una medida que responde a una práctica habitual en las comidas oficiales del Vaticano, donde se busca evitar cualquier incidencia durante los almuerzos y cenas institucionales, tal y como ha señalado Francisco Moreno, gerente del grupo Lezama y encargado de preparar la comida durante la visita de Benedicto XVI a Madrid en el año 2011, a la revista 'Lecturas'.

Esto significa que, en caso de incluir pescado, llegará perfectamente limpio y preparado. Lo mismo ocurrirá con las carnes, que serán presentadas en cortes cómodos y fáciles de consumir.

La intención es que el pontífice pueda centrarse en las conversaciones y encuentros previstos durante las comidas sin preocuparse por cuestiones relacionadas con el servicio.

Qué podría haber en la mesa del papa

Aunque el menú definitivo todavía no se ha hecho público oficialmente, las pistas conocidas permiten imaginar una mesa muy representativa de la gastronomía española.

No sería extraño encontrar entrantes basados en jamón ibérico cortado a cuchillo, quesos curados, aceitunas o pequeños bocados elaborados con foie y pan artesanal.

Para los platos principales, las opciones más probables pasan por pescados blancos limpios, carnes suaves de cocción lenta o recetas tradicionales. Todo ello acompañado de postres poco pesados, elaborados con fruta o ingredientes clásicos de la repostería española.

Una agenda frenética que también condiciona el menú

La agenda del Papa en Madrid apenas deja espacio para largos descansos. Este sábado, tras su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y su encuentro con los reyes Felipe VI y Letizia y sus hijas, León XIV participa en la ceremonia oficial de bienvenida en el Palacio Real, mantiene reuniones con las autoridades y visita el proyecto social CEDIA 24 Horas de Cáritas antes de presidir una multitudinaria vigilia con jóvenes en la Plaza de Lima.

Los días siguientes estarán también repletos de actos religiosos, encuentros institucionales y desplazamientos, lo que explica la apuesta por una alimentación equilibrada, ligera y funcional.