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Jesús Bel, capellán de Brians 1, sobre la histórica visita del papa León XIV a la cárcel española: "Ayuda a mirarla con otros ojos"

Jesús Bel, capellán de la cárcel Brians 1
Jesús Bel, capellán del Centro Penitenciario Brians 1. Cedida
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BarcelonaPrimero con incredulidad y luego con "saltos de alegría", Jesús Bel recibió el anuncio de la visita "ilusionante y cargada de matices" del papa León XIV a la cárcel Brians 1. "Es un gesto de cercanía que ayuda a que la gente mire a la prisión con otros ojos. Va a llevar un mensaje de esperanza, de misericordia, de ánimo para los que están en la cárcel. Es un volcán de emociones", reconoce el capellán del Centro Penitenciario Brians 1 y delegado de la Pastoral Penitenciaria del Obispado de Sant Feliu del Llobregat (Barcelona). Un entusiasmo compartido por los internos: "Están ilusionados, agradecidos y alguno repetía: 'Estamos en la mente y en el corazón del Papa. Ha pensado en nosotros'. Y eso les ha llenado de sorpresa, admiración y agradecimiento".

"Es una visita histórica por ser su primera visita a España y porque también es la primera de un papa a las cárceles españolas", subraya el sacerdote mercedario, que considera que "el obispo Xabier Gómez hizo la jugada maestra de decir que entre Barcelona y Montserrat está la prisión de Brians, que también es de la diócesis de Sant Feliu del Llobregat".

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Para Bel, "el Papa no va a la cárcel a justificar delitos. Va a encontrarse con personas que se han equivocado, que tienen derecho a levantarse y a recuperar su vida, a reinsertarse y a salir adelante. Tienen derecho a cambiar. De los delitos se encargan los jueces. El Papa va a ver a personas. Todos somos más que nuestras equivocaciones".

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20 minutos

En el centro penitenciario, situado en Sant Esteve Sesrovires, el papa León XIV está previsto que pase 20 minutos, calculados al milímetro. Con un canto de entrada, será recibido en el salón de actos por unos 80 internos e internas, que son "los que participan de la vida cristiana dentro de la parroquia porque va a visitar esa pequeña comunidad de fe, casi una parroquia, y a animarles en su fe". Darán un breve saludo el director y el mismo Jesús Bel. "Le explicaré la actividad de nuestra pequeña comunidad cristiana y le transmitiré mi agradecimiento por compartir con nosotros este tiempo. Es darle las gracias por la cercanía, hacernos visibles, por apoyarnos y por su mensaje y su palabra", avanza. A continuación, será el momento de dos internas que se dirigirán al Papa, que intervendrá y será despedido con el Virolai, antes de dirigirse a la abadía de Montserrat.

Será la segunda visita de Robert Prevost a un centro penitenciario. En abril, estuvo en la cárcel de Bata, en Guinea Ecuatorial. "Esperamos un mensaje de aliento, de apoyo a la pastoral penitenciaria y de apoyo a los internos. Les animará a mirar hacia adelante, a que no se queden sumergidos en su error y a asumir el reto de que sean hombres y mujeres nuevos. Será una invitación a la lucha y al cambio", explica.

"Capellán de cárcel"

Jesús Bel, de 64 años, es sacerdote de la orden de la Merced, que se fundó en Barcelona en 1218 para la redención de cautivos y "está presente en las prisiones más de 800 años". Lleva 40 años "siendo capellán de cárcel". Se ordenó a los 24 años y su primer destino fue en Lleida, donde "parecía el nieto de todos los presos". Luego, pasó por Valencia y lo destinaron a Venezuela, donde estuvo 24 años. A su vuelta, de nuevo en Valencia y en 2026 llegó a Barcelona como el último capellán de la Modelo y director del hogar mercedario donde vive, que es una casa de acogida para permisos penitenciarios y tercer grado. "Estoy las 24 horas del día relacionado con gente relacionada con la cárcel", concreta Bel, que es capellán de Brians 1 desde hace nueve años.

Las misas se celebran en el salón de actos de Brians 1

Una "parroquia", que ahora integran unos 50 internos en el módulo de hombres. "Cuando entran es cuando son más vulnerables porque se les ha caído la vida. Queda todo en una pausa, que tal vez dure mucho, y crea angustia, tristeza y ansiedad", asegura. Celebra misa todos los sábados y domingos, y da catequesis de los sacramentos como el bautismo, la comunión, la confirmación o la confesión. También hace acompañamiento personal a quien lo solicita: "es ponerse a su lado, escuchar sin juzgarlos ni condenarlos y sin prejuicios".

Otra mirada

Una visita histórica que espera que ayude a cambiar. "A la cárcel se la mira con malos ojos. Queremos otra mirada. Creemos en la justicia restaurativa. La pastoral penitenciaria no justifica de ninguna de las maneras los delitos, pero al mismo tiempo, los que vamos a las cárceles vamos a ver a personas, no a delitos, de los que se encarga un juez. La justicia restaurativa mira a la persona de forma global. Cree en las segundas oportunidades. Nos ponemos a su lado con un mensaje de esperanza. Dios no lo abandona. La respuesta al mal no es el castigo sino la misericordia y el perdón", destaca.

Según Bel, solo el anuncio del encuentro ya ha dado sus frutos porque "ha visibilizado la cárcel y nos ha hecho mirarla con otros ojos. Si León XIV no fuera a la prisión, nadie miraría a Brians. Creer en las personas será uno de los frutos que dejará el Papa y verlas más allá de los delitos. El fruto para los internos es que les va a dar mucha esperanza. Han sentido que el Papa les ha tenido en cuenta. A nosotros, también nos ayuda a no perder el horizonte de lo que hacemos y a la sociedad, a mirar a la cárcel con ojos distintos, aunque solo sea por un momento".