Alerta del vertido de metales al Atlántico tras lluvias después de sequía en el río Tinto

Vista del estuario del río Tinto, en Huelva, donde investigadores han detectado un episodio de liberación de metales pesados tras lluvias intensas. Europa Press
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Un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva ha detectado niveles anómalos de plomo y arsénico en el estuario del río Tinto tras un episodio de lluvias torrenciales que siguió a un periodo de sequía. El estudio advierte de que este fenómeno favorece el vertido masivo de metales pesados al océano Atlántico, con potenciales consecuencias para el medio marino.

Los resultados han sido publicados en la revista científica Geogaceta y ponen el foco en un proceso poco estudiado hasta ahora: el lavado de sales acumuladas durante los periodos secos y la liberación de contaminantes tras las primeras precipitaciones intensas.

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Uno de los estuarios más contaminados del mundo

El estudio recuerda que el estuario de la Ría de Huelva, formado por la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, está considerado uno de los sistemas estuarinos más afectados del mundo por el Drenaje Ácido de Mina (AMD).

Este fenómeno se produce por la oxidación de los sulfuros de la Faja Pirítica Ibérica, que libera de forma continua aguas extremadamente ácidas cargadas de metales pesados, alterando la calidad del agua y de los ecosistemas. Los investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Centro de Investigación en Recursos Naturales, Salud y Medio Ambiente analizaron el impacto de las primeras lluvias intensas tras una etapa prolongada de sequía.

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Durante los meses secos, la evaporación favorece la formación y acumulación de sales sulfatadas altamente solubles en los márgenes y lechos de los ríos. Cuando llegan precipitaciones torrenciales, estas sales se disuelven de forma repentina, provocando una "ola" de acidificación y la liberación masiva de contaminantes hacia el estuario y, posteriormente, al océano Atlántico.

Un seguimiento durante todo un ciclo de mareas

Para analizar este proceso, el equipo científico monitorizó un ciclo mareal completo de 12 horas el 22 de enero de 2024, tomando 24 muestras, una cada treinta minutos, en el dominio fluvial del estuario del río Tinto. El estudio constató que la concentración de contaminantes varía en función de las mareas.

Durante la bajamar, cuando predomina el caudal del río Tinto, se registraron los valores más bajos de pH y las mayores concentraciones de metales disueltos y material en suspensión.

En cambio, durante la pleamar, la entrada de agua marina elevó ligeramente el pH y la conductividad, generando un efecto de dilución temporal. Pese a la entrada de agua del mar, el pH nunca superó el valor de 4,7, muy por debajo de la neutralidad.

Esta elevada acidez impidió la formación de minerales secundarios capaces de retener los metales pesados, por lo que la mayor parte del plomo, el arsénico y otros elementos tóxicos permanecieron disueltos en el agua, facilitando su transporte hacia el océano.

Además, mediante microscopía electrónica de barrido (FE-SEM), los investigadores comprobaron que el material en suspensión está formado por aluminosilicatos y oxihidroxisulfatos de hierro que incorporan arsénico y plomo en su estructura.

Riesgo de liberación de arsénico en el océano

Los autores concluyen que el episodio de lluvias intensas representó la fase final del lavado de las sales acumuladas durante la sequía, movilizando grandes cantidades de acidez y elementos potencialmente tóxicos directamente hacia el golfo de Cádiz.

El estudio advierte además de un fenómeno especialmente preocupante: aunque el arsénico permanece inicialmente retenido en el material en suspensión dentro del estuario, al llegar al océano Atlántico, donde el pH ronda el valor de 8, cambia el comportamiento químico de los minerales de hierro.

Como consecuencia, se produce una liberación masiva de arsénico disuelto en mar abierto, lo que podría aumentar la disponibilidad de este elemento tóxico en el medio marino y tener repercusiones ambientales que los investigadores consideran necesario seguir estudiando.