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Protección Civil recuerda por qué nunca debes atravesar una carretera inundada aunque parezca poco profunda

Un charco bien grande en el camino
Un charco bien grande en el camino. Telecinco.es
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La escena se repite cuando llegan las lluvias torrenciales. Un conductor llega a un tramo atravesado por una lámina de agua, calcula a ojo que no llega ni a media rueda y con esa valoración decide que pasa, que no es para tanto. En cuestión de segundos, el vehículo pierde adherencia, la corriente lo desplaza lateralmente, el motor ingiere agua y una llamada al 112 acaba siendo la soluciónl. La advertencia que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias difunde cada temporada estival y otoñal a través de la DGT vuelve a insistir en la misma consigna: cuando el agua ha invadido la calzada, no se cruza.

La apariencia de charco es la primera trampa. El agua turbia oculta lo que está sucediendo debajo. La corriente que ha alcanzado la carretera puede haber socavado el fondo de la calzada, de modo que el desnivel real no coincida con lo que se percibe desde el asiento del conductor. El fondo puede ser más profundo de lo que aparenta. 

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Aun cuando la profundidad real coincida con la aparente, hay otro factor que supone un peligro: la fuerza lateral del agua en movimiento, capaz de arrastrar el vehículo con una potencia que su volumen visible no anticipa.

El umbral que marca la frontera

Cuando el agua supera la altura de la mitad de las ruedas, el vehículo se convierte, independientemente de su peso, modelo o tracción, en un objeto flotante que la corriente puede desplazar sin que el conductor pueda hacer nada. 

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Esto convierte la advertencia en una consigna clara: no cruzar zonas donde el agua cubra más de la mitad de la rueda del coche. Antes de ese umbral, la conducción ya resulta muy difícil, pero a partir de él, el vehículo simplemente deja de responder. Además, conviene tener en mente que en una zona anegada, tu coche probablemente no sea un lugar seguro La chapa y los cuatro cristales no protegen del arrastre, sino que funcionan como una barcaza sin timón.

Las instrucciones de Protección Civil

La Dirección General de Protección Civil y Emergencias formula la regla en una sola frase que no admite matices interpretativos: "Evite tramos inundados con corrientes de agua, aunque a simple vista puedan parecer inofensivos: la fuerza del agua puede arrastrar su vehículo. Es preferible dar la vuelta y buscar otro camino. Cuando no se puede, no hay que forzar".

Además, aprovechan la ocasión para advertir de la particularidad más peligrosa de estos episodios: "Nadie espera una crecida de agua súbita, puede ser cuestión de minutos. Por eso son las más peligrosas". En cuestión de instantes, lo que era una zona transitable puede convertirse en una corriente que rebasa el eje del coche.

Qué hacer

Casi todas las situaciones de riesgo por inundación se pueden desactivar antes de que se planteen si se sigue una secuencia sencilla que Protección Civil compendia en cuatro recomendaciones. 

  • Antes de viajar, consultar la información oficial de las previsiones meteorológicas de AEMET, cuyo umbral para el riesgo empieza en las precipitaciones fuertes, entre 15 y 30 milímetros por hora, y el estado de las carreteras. 
  • Si las condiciones previstas en la ruta son adversas, evitar la exposición aunque parezca menor: buscar itinerarios alternativos, adelantar o posponer el viaje, o directamente cancelarlo. 
  • Si se produce la emergencia, mantener la calma para poder tomar una decisión correcta. Llamar al 112 exclusivamente para pedir ayuda, no como fuente de información sobre el estado del tráfico, para no saturar el servicio en el momento crítico.

Cuando el agua ha alcanzado la calzada y no se sabe lo que hay debajo, la única maniobra correcta es dar la vuelta. No hay atajo, urgencia laboral, cita ineludible ni compromiso familiar que compense el riesgo real. El coche que hasta hace diez minutos era un vehículo puede convertirse en una embarcación sin remos en cuestión de minutos. La advertencia de Protección Civil no exige heroísmos: exige media vuelta.