Las tormentas arrastran las cenizas del incendio de Burgohondo y contaminan el agua en tres pueblos en Ávila que se quedan sin agua potable

El agua de la presa que abastece a los pueblos de Casavieja, Piedralaves y Mijares tiene un color oscuro "similar al chapapote"
Las lluvias seguirán presentes durante el lunes y las tormentas se cebarán con el este de Cataluña
Las fuertes tormentas que han descargado en el sur de la provincia de Ávila han dejado sin agua potable los municipios de Casavieja, Piedralaves y Mijares, debido al arrastre de cenizas del incendio de Burgohondo, hacia los arroyos de la zona. Los vecinos de estos pueblos, ya desde el domingo, están usando agua embotellada para beber y otros usos domésticos, según ha informado el alcalde de Piedralaves, Germán Ulloa,
Los alcaldes de la zona eran conscientes de que la contaminación de los arroyos con las cenizas del mayor incendio de la historia en la región, podía ocurrir y las diferentes administraciones realizaron trabajos para tratar de contener los arrastres de los montes cercanos; su temor, sin embargo, se ha confirmado y los vecinos ya están siendo abastecidos con agua embotellada suministrada por la Diputación y camiones cisternas.
El alcalde de Piedralaves, Germán Ulloa, con 2.183 habitantes afectados ha confirmado que las fuertes tormentas que descargaron este domingo en la zona han producido arrastres de ceniza que han dejado el agua de la presa de un color oscuro "similar al chapapote".
Desde la noche del domingo el agua apenas se puede utilizar "para el servicio", pero es imposible usarla para consumo, cocinar o ducharse, ha explicado el regidor, que espera que, si bien el agua de la presa tardará en poder volverse a utilizar en breve, no ocurra lo mismo con el de las cuatro captaciones.
El municipio, mientras tanto, está recibiendo agua embotellada, para lo cual la Diputación ha enviado 17 palés, a los que se suman los guardados a raíz del grave incendio de este verano cuyas llamas surgieron en Burgohondo el 22 de julio y no quedaron extinguidas definitivamente hasta dos meses y medio después, este sábado, 3 de octubre.
En la vecina localidad de Mijares (718 habitantes), también afectada por el incendio, las tormentas han obligado a distribuir agua embotellada debido a su "turbidez", ha confirmado a EFE su alcaldesa, Soraya Blázquez.
En esta localidad, el agua puede emplearse para lavar y para el baño, pero no para consumo humano o para cocinar, debido al arrastre de ceniza que se ha producido desde la sierra a las gargantas más próximas, donde se sitúan las captaciones.
En Casavieja (1.362 habitantes), uno de los más afectados por el incendio, es de los que peor situación presenta, ya que las intensas lluvias mantienen a la localidad sin agua potable, de manera que los vecinos están siendo suministrados mediante agua embotellada y cisternas.