Carta de un Guardia Civil: “Jamás pararemos hasta devolver a Julen a sus padres”
El agente cuenta que estaba comiendo cuando se enteró de lo que había pasado el domingo 13 de enero. Como vive muy cerca dejó el plato en la mesa. Al rato llamó a su mujer para decirle "no me esperes ni para cenar, esto va para largo".
“Se me estremeció el corazón al tratar con los primeros minutos de desesperación de los familiares”, cuenta el agente que explica que lleva poco tiempo en el cuerpo y que destaca la profesionalidad de todos los que están en la montaña: agentes, físicos, ingenieros, bomberos…
“No se me olvidará el escalofrío caluroso y las palpitaciones de mi corazón visualizando la pantalla de la cámara en su recorrido”, narra.
“España puede estar tranquila” porque el operativo “jamás parará hasta devolver a Julen a sus padres”.
CARTA ÍNTEGRA DEL GUARDIA CIVIL:
“No he tenido otra opción que escribir unas letras sobre lo que está ocurriendo entorno al caso del pequeño Julen. Lejos de las cámaras, políticos y comunicaciones oficiales, es mi intención dar testimonio del lado humano de lo que está ocurriendo, porque esto está pasando muchos límites.
Decir que por cuestiones de cercanía, fui uno de los que abandonó a su familia con el plato en la mesa aquel fatídico domingo día 13. Recuerdo que la llamada que realicé a mi esposa un rato más tarde fue "no me esperes ni para cenar, esto va para largo".
Y fue a partir de ese momento que comenzaron a ocurrir los acontecimientos que motivan este testimonio.
Como Guardia Civil y como persona, reconozco que se me estremeció el corazón al tratar con los primeros minutos de desesperación de los familiares, pero igualmente me sentía abrumado escuchando la emisora y cómo la Central iba coordinando el aviso de movilización a GEAS, MONTAÑA, Policía Judicial, SEPRONA, etc.
Llevo poco tiempo de profesional, pero llevo el justo para sentirte pequeñito ante tal despliegue de Unidades de élite de la Guardia Civil.
Verlos trabajar, coordinados con la experiencia de bomberos, físicos de carrera, Ingenieros, etc, era todo un ejemplo de profesionalidad.
Fue increíble como entre todos, buscaban soluciones y fabricaban "inventos" para poder llegar a Julen en las mejores circunstancias de seguridad posibles.
No se me olvidará el escalofrío caluroso y las palpitaciones de mi corazón visualizando la pantalla de la cámara en su recorrido, intento tras intento, pues aunque mi deseo era ver a Julen, sabía que rompería a llorar si eso ocurría, y por otro lado, ni siquiera estaba seguro de querer que apareciera en esas circunstancias o valorar la posibilidad de que no estuviera allí y se abriera una nueva vía de esperanza.