El informe se desmarca de la autopsia independiente impulsada por la familia de Haitam y apunta al consumo de drogas y patologías del corazón como principal razón tras su muerte
Las imágenes y el dolor de Haitam antes de morir tras recibir ocho descargas táser por los policías de Torremolinos: "Estaba inmovilizado"
TorremolinosLa investigación sobre la muerte de Haitam, el hombre de 35 años fallecido el pasado 7 de diciembre tras ser reducido por agentes de la Policía Nacional con pistolas táser en un locutorio de Torremolinos, Málaga, ya cuenta con el resultado de la autopsia oficial. El informe, clave para un caso en el que se ha llegado a cuestionar la actuación policial, con la familia del fallecido llegando a hablar incluso de un “asesinato encubierto”, sostiene que Haitam murió por una reacción adversa a las drogas dentro de un cuadro de ‘delirio agitado’ y agravado por sus distintas patologías de corazón.
En contraposición a la autopsia independiente impulsada por la familia del fallecido, según las conclusiones del Instituto de Medicina Legal de Málaga, con apoyo del Instituto Nacional y Ciencias Forenses, el varón no falleció por las heridas sufridas en la acción policial, que se efectuó después de que los agentes fuesen alertados ese día de un presunto intento de robo en un locutorio de la calle Hoyos de Torremolinos, aunque la familia ha insistido en que Haitam solo entró para cargar el móvil.
La muerte de Haitam en el locutorio de Torremolinos
Según la versión policial, Haitam estaba en un “avanzado estado de agitación" cuando acudieron al lugar de los hechos. Estaba encerrado por el propietario del local y allí lanzó objetos y golpeó elementos del negocio, siendo necesario el uso de dos pistolas táser y maniobras de sujeción para poder controlarlo; una versión de la que difieren radicalmente los familiares, que emprendieron acciones legales contra los agentes implicados y que han sostenido que el fallecido solo quería cargar el móvil en el locutorio tras haber pedido un taxi y apagarse el terminal.
Tras lo sucedido, los allegados de Haitam reclamaron saber la verdad de lo ocurrido, instando a la realización de todas las diligencias necesarias e impulsando una autopsia independiente.
Esta última, concretamente, apunta a 86 lesiones en el cadáver de Haitam y subraya que no hubiese muerto en ese momento de no haber sufrido los politraumatismos y las descargas eléctricas que sufrió durante la actuación policial para reducirlo.
"No hay argumento técnico o legal que justifique el nivel de violencia. Las imágenes desmienten toda la versión oficial. No pedimos que nos crean, pedimos que abran los ojos y visualicen. Lo que se ve no es un enfrentamiento, sino un presunto asesinato encubierto", dijo el pasado mes de marzo el hermano de Haitam, Nasser Mejri.

La autopsia oficial apunta a una reacción adversa a las drogas como causa de muerte de Haitam
Frente a esa autopsia independiente impulsada por la familia, la oficial derivada del Instituto de Medicina Legal de Málaga dicta otra cosa, como recoge el Diario Sur. En ella, se incide en que Haitam murió por una reacción adversa a las drogas dentro de un cuadro de ‘delirio agitado’ y se enumeran 19 lesiones, en lugar de 86. Dos de ellas fueron causadas por el uso de las pistolas táser. El resto se atribuyen a las acciones policiales para reducirlo, si bien, de acuerdo con los forenses, no habrían puesto en peligro su vida.
En ese sentido, el informe de Toxicología, del que también se hace eco diario SUR, ha revelado que Haitam había consumido cocaína que aún no había sido metabolizada, además de MDMA, ketamina y cannabis; un cóctel al que se suma la ingesta de alcohol, aunque no en una cantidad elevada.
A ese respecto, se detalla que las cantidades de droga en su organismo no son letales por sí mismas, aunque se han observado frecuentemente en otras autopsias de consumidores habituales. En ese sentido, y por todo ese conjunto de hallazgos, concluyen que Haitam presentaba un cuadro de ‘delirio agitad’ o ‘delirium tremens’ causado por ese consumo de drogas, algo que puede derivar en una muerte súbita y que, en su caso, apuntan que se vio agravado por un corazón agravado por distintas patologías.
El citado delirio agitado, también llamado ‘psicosis cocaínica’, como describe la Aasociación Unificada de Guardias Civiles, los sujetos presentan una fuerza desproporcionada, agresividad, violencia y alteración mental; todo ello en el marco de una situación asociada también a un episodio de hipertermia (calor corporal elevado) y resistencia al dolor. Asociado al consumo de drogas y trastornos mentales, presenta riesgo por fallo orgánico.
