Maltrato infantil

La Sanidad catalana cree que los hospitales no detectaron el maltrato al bebé de Barcelona porque la madre era enfermera del Vall d'Hebrón

Fachada del Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona
La madre del bebé atendido con posibles heridas compatibles conde malos tratos trabaja en Traumatología del Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona. Europa Press
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La Conselleria de Salut de Cataluña ultima un expediente contra los centros sanitarios que atendieron al bebé de un mes ingresado con graves lesiones compatibles con violencia física y sexual y cuyos indicios pasaron inadvertidos durante más de dos semanas. El departamento considera probado que existió una “falta de desconfianza” por parte de los profesionales y que la condición de enfermera de la madre (detenida junto al padre del bebé) relajó la vigilancia y retrasó la activación del protocolo de violencia infantil.

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La directora general de Ordenació i Regulació Sanitària, Clara Pareja, en declaraciones a El Periódico, reconoce que la investigación interna ha detectado un patrón claro: los sanitarios otorgaron credibilidad automática al relato de la madre —enfermera de Traumatología del Hospital Vall d’Hebron— y no aplicaron los procedimientos establecidos ante la presencia de hematomas, fracturas o síntomas inexplicables en un lactante. “Hubo una discriminación positiva porque la madre era sanitaria”, admite Pareja

Un recorrido asistencial sin alertas

El bebé nació el 3 de febrero en Vall d’Hebron. Entre el 1 y el 16 de marzo, sus padres acudieron a cuatro centros distintos: Hospital del Mar, Sant Joan de Déu, CAP Roger de Flor y Hospital de Sant Pau. En ninguno de ellos se activó el protocolo de violencia infantil, pese a que el pequeño presentaba señales que, según Salut, debieron haber encendido todas las alarmas.

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El 7 de marzo, en Sant Joan de Déu, el bebé llegó con febrícula, taquicardia, hematomas en la pierna y en la zona genital, y fracturas costales que no fueron detectadas porque no se le practicó ninguna radiografía. Los médicos aceptaron la explicación de la madre, que atribuyó los hematomas a la retirada de una sonda urinaria colocada días antes en el Hospital del Mar. La investigación constata que el discurso técnico de la progenitora —“propio de una sanitaria”, en palabras de Pareja— influyó en la valoración de los profesionales, que no profundizaron en la exploración.

El 10 de marzo, en el CAP Roger de Flor y en Sant Pau, se repitió el patrón: los sanitarios asumieron como verosímil la versión de la madre y no realizaron pruebas complementarias. Uno de los profesionales incluso dejó anotado en el historial que los padres presentaban un “discurso coherente”. Según Salut, este tipo de anotaciones evidencia la confianza depositada en la madre por su perfil profesional.

La Conselleria identifica varios “elementos distractores” que contribuyeron a que el caso pasara desapercibido. Entre ellos, el hecho de que la madre cumpliera escrupulosamente con las visitas obligatorias del programa de seguimiento pediátrico, algo que suele interpretarse como indicador de normalidad familiar. También influyó que los padres no acudieran nunca al mismo centro, lo que dificultó la trazabilidad del caso pese a que todas las visitas quedan registradas en la historia clínica compartida.

Otro factor señalado por Salut es el contexto asistencial: en la primera visita a Sant Pau, el 10 de marzo, el bebé llegó en pleno cambio de turno, lo que pudo afectar a la continuidad de la atención. Aun así, el departamento insiste en que cualquier hematoma en un recién nacido —y más aún en zonas internas como genitales, mejillas o cuello— debe activar automáticamente el protocolo de violencia infantil, algo que no ocurrió.

El 16 de marzo saltan las alertas

Las alertas solo saltaron el 16 de marzo, cuando los padres regresaron a Sant Pau y el bebé presentaba lesiones evidentes: fracturas costales, hematomas y fisuras anales. El hospital derivó al pequeño a Vall d’Hebron, donde el 18 de marzo se activó finalmente el protocolo de violencia infantil. Ese mismo día, los Mossos d’Esquadra detuvieron a los padres, que ingresaron en prisión preventiva dos días después.

La investigación sanitaria confirma que las lesiones de “larga evolución” detectadas en Vall d’Hebron ya estaban presentes en visitas anteriores. “Que tenía costillas rotas se evidenció el 16 de marzo, pero esas fracturas no eran recientes”, explica Pareja.

Salut da por hecho que sancionará al Hospital de Sant Pau por no detectar los indicios de maltrato en las dos visitas que atendió al bebé. El departamento está analizando si también impondrá sanciones a Sant Joan de Déu y al CAP Roger de Flor. El Hospital del Mar, por ahora, quedaría fuera del expediente.

Las sanciones serán económicas y se dirigirán a los centros, no a los profesionales. Paralelamente, la Conselleria revisará el protocolo de violencia infantil e incorporará “elementos correctores” para reforzar la formación de médicos y enfermeras en la detección precoz de maltrato.