La decisión judicial "tiene en cuenta las exigencias cautelares del caso, como el peligro de fuga, el peligro de perturbación del proceso"
Marine, la madre sexóloga que abandonó a sus dos hijos en Portugal y les vendó los ojos para ahuyentar al diablo
Un tribunal de Setúbal, en Portugal, ha dictado prisión provisional contra la pareja de ciudadanos franceses, Marine Rousseau, la madre, y Marc Ballagriga, el padrastro, que abandonaron a sus dos hijos de 4 y 5 años en una carretera ocho días después de mudarse a Portugal.
La Fiscalía lusa había solicitado la prisión por los delitos de daño a la integridad física agravada y exposición al abandono, según recogen medios portugueses citando fuentes judiciales.
La decisión judicial "tiene en cuenta las exigencias cautelares del caso, como el peligro de fuga, el peligro de perturbación del proceso, peligro de continuación de la actividad criminal y peligro de perturbación del orden y tranquilidad públicas".
Por ello el tribunal considera que "otras medidas serían inadecuadas o insuficientes". Rousseau, de 41 años, y Ballabriga, de 55, fueron detenidos el jueves en Fátima tras el abandono de sus hijos, Zacharie y Barthélémy quien están ya con una familia de acogida tras recibir el alta en el Hospital de Setúbal y con visos de regresar a su país.
La madre que abandonó a sus hijos en una cuneta de Portugal, impasible en una cafetería: "Se sentaron sonriendo, como si nada hubiera pasado"
La madre recorrió junto a los pequeños y su nueva pareja en coche nada menos que 1.600 kilómetros para abandonarlos lejos de su padre, que denunció su desaparición en Francia al igual que la familia de ella. En el camino el coche fue captado en una gasolinera donde se veía a los niños felices jugando en el coche. Nada hacía presagiar lo que ocurriría después y el destino cruel del viaje.
Lo que más sorprende a los investigadores es que la madre ni siquiera se inmutó tras abandonar a sus pequeños. Marine, y su pareja Marc fueron detenidos en un restaurante de Fátima a 200 kilómetros de donde abandonaron a los niños. Allí pasaron horas con total tranquilidad tras dejarlos abandonados.
El duro testimonio de los menores
Los pequeños, tal y como ellos mismos confesaron, fueron engañados por su madre, que les vendó los ojos como un juego y les dejó abandonados junto a la carretera. Cuando se quitaron las vendas y no vieron a nadie, se asustaron.
Los menores llevaban consigo mochilas con agua, fruta, galletas y ropa de recambio. Los pequeños, fueron llevados a una comisaría, según el medio local portugués, Diário de Notícias . Después fueron examinados en un hospital cercano, dados de alta y ahora se encuentran bajo la custodia de los servicios sociales.

