Las autoridades analizan el crimen y examinan los dispositivos del logopeda en busca de cualquier pista que ayude a esclarecer las incógnitas sobre lo ocurrido
Investigación del crimen del logopeda: analizan qué hizo el detenido desde que dejó a su hijo hasta que irrumpió en la consulta y mató a Vicent
ValenciaLas autoridades siguen trabajando en el crimen que sacudió el pasado lunes, 15 de junio, en plena tarde, al barrio valenciano de Marxalanes. Allí, en una clínica, un padre de 24 años y sin antecedentes irrumpió en la consulta del logopeda de su hijo y acabó con su vida tras asestarle media docena de puñaladas con una navaja de 15 centímetros de hoja. Después, se llevó a su hijo a casa, se lavó las manos y acudió a confesar a la comisaría de Burjassot, donde dijo que le mató porque estaba abusando de su hijo.
En su relato de los hechos, el joven, que permanece ahora en prisión provisional, comunicada y sin fianza , dijo que dejó en la clínica al niño, de tres años, y más tarde, estando en las inmediaciones de la consulta antes de la hora estipulada para recogerle, le escuchó gritar. Fue un grito, según contó a los agentes, similar a los que emite cuando le riñe, por lo que irrumpió en la clínica y en el lugar donde estaban, encontrando al niño con el pantalón bajado y el pañal desabrochado. Por eso, pensó que estaba abusando de él, tras lo cual le confrontó inmediatamente y le exigió que le entregase grabaciones de las cámaras de seguridad o le mataba allí mismo. Y así lo hizo. En el lugar, además, ni siquiera existía sistema de vigilancia, según comprobaron las autoridades en las inspecciones en la clínica.
Analizan los dispositivos del logopeda y su relación con el entorno del niño
Desde entonces, la Policía no ha dejado de analizar todo cuanto está sobre la mesa alrededor del caso, que plantea todavía hoy múltiples incógnitas, desde la forma en la que accedió a esa clínica en la que para entrar hay que tocar primero el timbre y se abre desde dentro, hasta el propio relato del detenido sobre su motivación para actuar: ¿Abusó el logopeda sexualmente del niño?
Tratando de esclarecer los hechos, y en la línea de esa versión, los agentes están analizando los dispositivos del logopeda asesinado. Buscan cualquier prueba objetiva. Desde posible material pedófilo, lo que ahondaría en lo manifestado por el detenido, hasta posibles mensajes de WhatsApp o alguna otra aplicación instantánea que puedan relacionarse con el entorno o con cualquier pista sobre la motivación del crimen.
En esa línea, según informa el medio ABC, indagan concretamente en una circunstancia que tampoco se ha pasado por alto y que también está sujeta a la investigación: en las sesiones anteriores con el logopeda, era siempre la madre la que llevaba al niño a la consulta, no el padre. Ese día, sin embargo, el que acudió fue él; el homicida confeso.
Por esa razón, los agentes tratan de determinar qué relación existía entre el logopeda y el entorno de la familia del menor. Todo, nuevamente, con el objetivo de esclarecer qué pasó exactamente esa tarde del lunes 15 de junio en ese lugar, donde solo estaban el fallecido, el niño y el homicida confeso.
La mancha hallada en la ropa del logopeda
Por otra parte, también se está a la espera de una sospechosa mancha hallada mediante la técnica del luminol en la ropa del especialista. Concretamente, en sus calzoncillos, como informa Las Provincias, que señala que el análisis de la misma tendrá que determinar si se trata de posibles restos seminales.
Mientras, las autoridades también interrogaron a una madre cuyo niño acudió a la clínica justo cuando el homicida confeso todavía estaba allí y acababa de matar a Vicent, el logopeda, de 32 años. Eran las 18:15 y el menor era el siguiente paciente, por lo que llamó a la puerta. "Vicent no está", le respondió quien había acabado con su vida.
Tras eso, el niño, de nueve años, se fue a decirle a su madre, que había aparcado en las inmediaciones, lo que le había dicho un "hombre con cara de enfadado". Ese día, entendieron, no habría consulta.
Cuando se fueron, el homicida confeso se marchó de allí dejando atrás el cadáver. Acudió a su casa, se lavó las manos, dejó a su hijo y fue a la comisaría más cercana a confesar: "He matado a un hombre". A partir de entonces, los agentes trabajan en el crimen y ahondan en el relato que les dio con múltiples hipótesis aún abiertas.

