La pesadilla que vivió la guardia civil asesinada por su expareja en Llanes, Asturias: acabó con dientes rotos por una paliza de su agresor
Dámaso fue condenado por violencia de género a un año y ocho meses de cárcel
La última denuncia de Laura, la guardia civil asesinada en Llanes por su expareja: "Tengo miedo a Dámaso, no le importa a quién llevarse por medio"
La vida de Laura Cruz Vega, de 50 años, se torció el 28 de julio de 2019. Ella estaba destinada como guardia civil en el cuartel de Llanes desde hacía tiempo y ya estaba en proceso de separación de su marido Dámaso Fernández Serantes, agente de la Benemérita de 49 años. Según informa 'El Comercio', él se resistía a que ella pudiese rehacer su vida y no dejaba de ponerle denuncias falsas para amargársela. En total, fueron 45 querellas en cuatro años.
Ese 28 de julio, Dámaso, que iba a visitar a sus hijos, irrumpió con su coche en el patio del cuartel y como un "energúmeno" empezó a darle golpes y patadas contra su exmujer. La tiró al sueño y llegó a pisarle la cabeza. Los puñetazos fueron tan violentos que le rompió varias piezas dentales, según las declaraciones de los testigos que quedaron recogidas en la sentencia que lo condenó por maltrato. Los hechos ocurrieron delante de sus hijos y la agresión no fue a más porque varios compañeros de Laura intervinieron , le detuvieron y le retiraron el arma reglamentaria.
Le impusieron una orden de alejamiento
Dámaso fue condenado por violencia de género a un año y ocho meses de cárcel, aunque con esa pena no tuvo que ingresar en prisión. Se le impuso una orden de alejamiento, se le prohibió comunicarse con la víctima por cualquier vía y también portar o tener armas.
Unas medidas que tenían una fecha de caducidad, porque "la ley tiene sus límites y sus márgenes de actuación": diciembre de 2025. La protección derivada de la sentencia condenatoria dejó de estar en vigor y la pulsera antimaltratadores que llevaba Laura se anuló. La agente solicitó su reposición, pero en ese momento la justicia se lo denegó.
La Guardia Civil nunca le devolvió el arma reglamentaria y lo mantuvo apartado del servicio activo. "Se le abrió expediente disciplinario tras su detención. Pero ese expediente quedó en suspenso, porque había que esperar a que se dirimiese el proceso judicial. Es el procedimiento", señalan desde la Dirección General de la Guardia Civil. Por eso, el agresor seguía formando parte del Cuerpo pero "no ejercía como agente".
La Guardia Civil le notificó a Dámaso su expulsión del cuerpo policial
Cuando la sentencia contra Dámaso Fernández fue firme, la Benemérita reanudó la tramitación del expediente disciplinario, que, al igual que la justicia, "tiene sus plazos y debe cumplir unas garantías. El procedimiento se llevó a cabo al milímetro". El expediente se resolvió este mes de julio: unos días antes del asesinato de Laura Cruz, la Guardia Civil le notificó a su exmarido la expulsión definitiva. Y ese pudo ser el detonante de la atrocidad que cometió el miércoles 5 de agosto.
Pese a que la orden de protección impuesta por el juez dejó de tener vigencia en diciembre de 2025, "el sistema Viogén prorrogó su protección unos meses más", algo que "suele hacerse en todos los casos de violencia de género". A finales de julio, coincidiendo con la expulsión de Dámaso del Cuerpo, se revisó el nivel de riesgo de Laura Cruz y se decidió mantenerla dentro de este sistema de seguridad. Pero no fue suficiente para evitar su asesinato.
Mató a Laura de dos tiros en las Oficinas de la Plana Mayor
El pasado miércoles, Dámaso condujo desde Zamora, aparcó en las inmediaciones del cuartel de Llanes y se coló en las dependencias militares a través del garaje. Llevaba la pistola de un compañero de la Comandancia de Zamora, donde llevaba destinado desde que se rompió su matrimonio con Laura.
Dámaso le reventó la taquilla a su compañero para cogerle alma y sorprendió a Laura en las Oficinas de la Plana Mayor. Y allí, la mató de dos tiros.