Violencia de género

La última denuncia de Laura, la guardia civil asesinada en Llanes por su expareja: "Tengo miedo a Dámaso, no le importa a quién llevarse por medio"

Este 7 de agosto, agentes y familiares se reunieron en el funeral de la mujer de 49 años. Europa Press
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OviedoLaura Cruz, la guardia civil asesinada en Llanes (Asturias) a manos de su expareja, había expresado en su última denuncia: "Tengo tanto miedo a Dámaso porque no le importa a quién llevarse por medio con tal de joderme la vida".

Esas fueron sus declaraciones, publicadas por el diario 'El País', justo un mismo 5 de agosto, pero del 2025. El mismo día de este año la mujer murió a causa de los disparos del también agente de la Benemérita. Ya la había agredido antes.

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La víctima, de 49 años y con tres hijos, manifestó igualmente por entonces en comisaría: "Dámaso prefiere perjudicarse él con tal de hacerme mal, como dijo en su momento y quedó probado en juicios anteriores".

Además, Laura reconoció que "denunciar los hechos" le causaba "pánico". Admitió que no podía "descansar", se le quitaban las "ganas de salir de casa" y levantarse de la cama al estar viviendo tal situación.

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"Esta denuncia le enfadará sin poder tener claras las consecuencias"

"Estoy llorando constantemente porque no sé qué es mejor para mis hijos y para mí, aceptar su control y presión para que no nos haga nada o denunciar. Sé que esta denuncia le enfadará sin poder tener claras las consecuencias", aseguró también.

En aquella confesión ante los agentes, la guardia civil añadió: "No encuentro otra forma legal de defenderme frente al daño psicológico que ejerce sobre mí por todos los medios, ahora mediante el control patrimonial y económico, dañándome a mí y a mis hijos”.

Según publica 'El País, una hipoteca firmada entre ambos fue usada por él como herramienta para mantener una conexión con ella. La pareja se separó en 2014, sin haberse llegado a casar. Sí tenían los hijos en común.

Por su parte, Laura intentó poner fin a esa deuda hipotecaria para desvincularse más de Dámaso, ya que el piso comprado lo había utilizado el guardia civil para hacerles daño, tal y como señaló en su denuncia del 2025.

Condenado por violencia de género tras una paliza

Otro episodio que acabó en juicio y castigo ocurrió en 2019, según detalla el mismo periódico. El agente del instituto armado, que actualmente trabajaba destinado en Zamora, la emprendió a golpes con su expareja.

Con "violencia extrema" y delante de sus hijos, aquella paliza que le dio la presenciaron otros cuatro testigos en el cuartel. Tras el correspondiente proceso en los tribunales, el 15 de julio del año pasado se dictó una sentencia.

Dámaso fue condenado por violencia de género, coacciones y un delito leve de lesiones. Al mes siguiente, la mujer volvió a acudir a comisaría para otra denuncia por el asunto de la hipoteca. Él se había negado a firmar los últimos documentos.

Denegaron la reactivación de la pulsera antimaltrato

Tras unas coacciones que ella recordaba que eran una conducta continuada del guardia civil, en diciembre del 2025 un tribunal dictó un auto en el que se denegaba la reactivación de la medida de la pulsera antimaltrato que debía llevar el hombre.

La justicia consideró que no existía “una situación objetiva de riesgo” ni “factores o indicadores de acontecimiento o incidencia que hagan prever que el investigado vaya a realizar un comportamiento futuro tendente a menoscabar la integridad física o psíquica de la perjudicada”.

En los tribunales no dieron mayor importancia a los antecedentes del caso, que sí se mantuvo en el sistema VioGén para su seguimiento, no obstante. De hecho, Laura había declarado hacía poco que "estaba segura, porque no sabía nada" de su expareja.

Pero entonces no valoraron que Dámaso pudiese ser expulsado de la Guardia Civil, como finalmente ocurrió unos días antes de que cometiese el crimen machista. Recibir esa comunicación relacionada con su trabajo pudo ser un detonante.