Un nuevo peritaje sitúa en al menos cinco los disparos contra Marc y Paula y apunta al calibre 7,65 mm Browning
La instrucción sobre el asesinato a tiros de Marc y Paula en el pantano de Susqueda sigue sin cerrarse: "No hay juicio todavía"
El sumario del doble crimen de Susqueda incorpora un nuevo informe de balística que sitúa en al menos cinco los disparos que alcanzaron a Marc Hernández y Paula Mas, aunque el número podría ser superior.
Según adelanta 'El Punt Avui', el peritaje encargado por los Mossos d'Esquadra al médico forense y experto en balística José Manuel Tortosa López concluye que Paula recibió un impacto en el cráneo y Marc otros cuatro, pero no descarta un quinto impacto en el cuerpo del joven. También deja abierta la posibilidad de que el autor efectuara más disparos que no llegaron a alcanzar a las víctimas.
El abogado de las familias de Marc y Paula, Carles Monguilod, ha explicado esta semana a la web de 'Informativos Telecinco' que desconoce los detalles de los nuevos informes aportados a la causa. El letrado añade que las familias quieren mantener una posición de prudencia respecto a la exposición pública del caso y que su única expectativa sigue siendo que se haga justicia, pese a las dificultades que ha acumulado la investigación durante estos más de nueve años.
La novedad del peritaje llega cuando la investigación judicial por el asesinato de Marc y Paula continúa abierta más de nueve años después del crimen, sin juicio y con Jordi Magentí como único investigado. La pareja fue asesinada a tiros el 24 de agosto de 2017 en el entorno del pantano de Susqueda y sus cuerpos fueron localizados un mes después. El Opel Zafira en el que viajaban también fue localizado días después del crimen, hundido en el pantano, con las ventanillas bajadas y las llaves puestas. El arma utilizada nunca ha aparecido y la instrucción todavía no ha determinado quién fue el responsable de los asesinatos.
Cinco disparos como mínimo y la posibilidad de un sexto impacto
El nuevo peritaje considera probado que hubo al menos cinco disparos que alcanzaron a las víctimas, uno de ellos en el cráneo de Paula y cuatro en el cuerpo de Marc. Sin embargo, el especialista no puede establecer con absoluta seguridad que todas las lesiones de Marc correspondan a cuatro impactos diferentes.
La duda se centra en tres lesiones, dos situadas entre los dedos de la mano izquierda y otra en el abdomen. El informe analiza la posibilidad de que formen parte de una misma trayectoria. En ese caso, Marc habría recibido cuatro impactos y el número total de disparos contra la pareja se situaría en cinco. Si la lesión abdominal fuera independiente, Marc habría recibido cinco impactos y el total ascendería a seis disparos. El perito tampoco descarta que se efectuaran otros tiros que no alcanzaran a ninguno de los dos.
El informe también intenta concretar la distancia desde la que fueron efectuados los disparos. Tortosa sitúa el que recibió Paula entre uno y dos metros y los que alcanzaron a Marc entre uno y tres metros. Sus conclusiones, no obstante, son probabilísticas y el propio especialista advierte de que no permiten establecer una certeza absoluta.
El documento aportado por Tortosa también aborda qué tipo de arma pudo utilizarse. El perito considera más probable una pistola semiautomática compacta o intermedia, una hipótesis que relaciona con la posibilidad de efectuar varios disparos rápidamente y con una capacidad de cinco o seis cartuchos. No obstante, tampoco descarta por completo que el arma fuera un revólver.
El 7,65 mm Browning aparece como el calibre más probable
Una de las principales novedades del informe es la valoración del calibre. Tortosa considera que el 7,65 mm Browning es la opción más congruente con las lesiones analizadas. El especialista también contempla un 9 mm corto, un 9 mm Makarov y determinadas cargas del .38 Special, mientras que considera físicamente posibles, aunque menos congruentes, el 9 mm Luger y el 9 mm Largo, destaca la fuente citada.
El peritaje supone así una diferencia respecto al informe elaborado anteriormente por los Mossos y dos médicos forenses. Aquel análisis había considerado compatibles los orificios del cráneo de Paula con seis tipos de munición: 9 mm Makarov, 9 mm corto, 9 mm Luger, 9 mm Largo, .38 Special y .357 Magnum. El 7,65 mm Browning no aparecía entre ellos y es precisamente el calibre que Tortosa sitúa ahora en primer lugar.
La ausencia de un arma y de restos balísticos incorporados a la investigación oficial sigue siendo una de las grandes dificultades del caso. En La Rierica, lugar donde los investigadores sitúan el escenario de los asesinatos, no se ha encontrado ningún vestigio balístico. En cambio, particulares que rastrearon los alrededores de la Font del Borni localizaron dos vainas, una bala y un fragmento de bala del .38, aunque esos restos no forman parte de la causa ni fueron analizados por los Mossos.
La dificultad para determinar el arma utilizada se explica también por el estado en el que fueron encontrados los cadáveres. Los cuerpos estaban desnudos cuando fueron recuperados del pantano y el de Marc apareció con una mochila llena de piedras, utilizada para lastrarlo bajo el agua. La ropa no pudo conservar posibles vestigios que ayudaran a establecer con mayor precisión el calibre o las características de los proyectiles.
El informe no identifica al autor y la causa sigue abierta
La nueva pericial puede aportar datos sobre cómo fueron efectuados los disparos, pero no resuelve quién los efectuó. El informe no vincula por sí mismo el arma a Jordi Magentí ni permite concluir que el único investigado fuera el autor de los asesinatos. La cuestión central de la investigación sigue siendo precisamente determinar quién mató a Marc y Paula y qué pruebas permiten atribuirle los hechos.
La instrucción permanece abierta después de que los Mossos solicitaran tiempo adicional para completar diligencias relacionadas con el escenario del crimen y las condiciones del pantano. El nivel del agua ha condicionado algunas de estas actuaciones, ya que la zona de La Rierica, donde los investigadores sitúan los asesinatos, aparece y desaparece en función de la altura del embalse. Entre las diligencias condicionadas por estas variaciones estuvieron las pruebas de sonometría para tratar de determinar de dónde podían proceder los disparos que escuchó un testigo. Carles Monguilod ya explicó a este medio que estas pruebas debían realizarse con un nivel de agua similar al del momento del crimen, ya que el sonido, la reverberación y el eco cambian en función de la altura del embalse.
El juez había fijado el 30 de septiembre de 2026 como fecha límite para culminar las actuaciones sobre el terreno. Ese plazo ya ha vencido y la incorporación de este nuevo informe no significa que la causa haya quedado cerrada.
Mientras tanto, la situación procesal de Magentí continúa siendo la de único investigado y en libertad provisional con medidas cautelares. Su defensa solicitó recientemente levantar la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y las comparecencias periódicas que se le impusieron durante la instrucción. La petición se produce después de años de cumplimiento de estas medidas por parte del investigado, según la argumentación de su abogado.

