La dura 'normalidad' de Cristina tras superar la hipertermia en Alemania para curarse del Lyme: "Tomo 70 pastillas al día"

Los médicos en España no quieren aceptar el tratamiento antibiótico intravenoso que necesita en menos de 12 semanas
La situación crítica de Cristina Romaña, ingresada en una UCI de Alemania por picaduras de garrapata y comer carne cruda: "Solo empeora"
Cristina Romaña hace dos semanas que volvió a España después de haberse sometido a un duro tratamiento en un hospital de Alemania para curarse de la enfermedad de Lyme, pero a su regreso, aunque confirma que está mucho mejor, sigue topándose con muchas barreras para volver a la normalidad.
"Los médicos están super contentos", pero su lucha contra la enfermedad que le produjo la picadura de una garrapata hace poco más de un año no acaba aquí, sino que estará otros dos años en los que su día a día son todo un reto. La joven tiene que tomarse "70 pastillas diarias", lo que implica que al menos "dos horas de su día" las destine tratando de organizar todos los medicamentos.
"Tengo que seguir una pauta de medicación muy estricta con una dieta muy dura. Solo puedo comer pescado, frutas y verduras, nada que se traduzca en azúcar. Y sobre todo me han dicho que no puedo tener estrés o ansiedad, porque el Lyme es una enfermedad inflamatoria, entonces mi cuerpo puede convertir los nervios en inflamación y puedo ponerme peor".
Así fue el tratamiento en Alemania y su regreso a España
Alemania fue su salvación después de estar un año intentando buscar la solución a su problema aunque había acudido a muchos médicos que nunca le dieron un diagnóstico acertado, sino teorías que solo le alejaban de las esperanzas de conseguir la cura a su sufrimiento: "Desde que estoy bien, mentalmente he reventado pensando en todo lo que he pasado. Mi miedo ahora es pensar que tengo una enfermedad que no tiene cura ni tratamiento en España".
La hipertermia a la que se sometió en el hospital alemán fue un tratamiento de choque. Eran cinco semanas en las que la sedaban para subir su temperatura corporal a más de 41 grados mientras le administraban antibióticos, "con una semana de descanso". Los médicos lo tenían claro cuando vieron su caso: “Si tu no te visualizas curada, no te vas a curar nunca”, le dijeron y ella sacó fuerzas aunque la enfermedad le iba quitando cada día las ganas de luchar.
Tiene que encontrar a alguien que acepte continuar con su tratamiento
Ha vivido momentos muy duros, como cuando conoció a una chica con su misma enfermedad que "no pudo soportar el tratamiento": "Empezamos la hipertermia a la vez, pero ella decidió aumentar la semana de descanso a 14 días y eso hizo que las bacterias se escondiesen. Después de la segunda hipertermia no pudo aguantar y llegó a pedir la eutanasia". La chica "regresó a su país", pero se negó a tomarse los 70 medicamentos que sí aceptó tomar Cristina para conseguir esta nueva normalidad.
Y aunque los dolores físicos, el cansancio mental, los duros tratamientos y la falta de respuestas en España hayan sido piedras en el camino de Cristina, todavía tiene que buscar a algún profesional que acepte continuar el tratamiento de antibiótico intravenoso que necesita en menos de 12 semanas: "Ahora mismo estoy buscando a alguien que me ponga el tratamiento. Tendría que ir a Bélgica a pagar mucho dinero para que una enfermera me pinchen el antibiótico durante seis semanas todos los días”.
