Investigan el borrado de identidad de Daniela, una mujer trans, en su propia lápida: "Es un atentado contra la dignidad"
Daniela se quitó la vida debido al rechazo familiar durante su transición y a terapias de conversión
Fue enterrada con nombre e imágenes del género masculino, una situación denunciada por la asociación EUFORIA Familias Trans-Aliadas
AlicanteDaniela decidió acabar con su vida tras sentir un sufrimiento insoportable durante su transición, debido al rechazo familiar y a terapias de conversión.
Fue enterrada en el cementerio de Aspe (Alicante) con la identidad con la que nunca se sintió identificada. Hace casi cuatro años de su muerte, y el nombre masculino que luce en la losa de mármol donde se la enterró, sigue generando una polémica legal por su dignidad.
Las fotografías que acompañan al nombre muestran a Daniela con un aspecto de chico que aborrecía. Su familia así lo decidió, ya que nunca aceptó su transición.
Eso sí, una reciente resolución del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha determinado que la asociación EUFORIA Familias Trans-Aliadas está legitimada para denunciar esta situación. La Conselleria de Igualdad ha actuado con pasividad y la sentencia advierte que no puede mirar hacia otro lado. Les obliga a abrir expediente.
Le ejercieron terapias de conversión
La historia de Daniela, aunque sus amigas la llamaban Kendall, es una historia de abandono y fallo del sistema.
Nació en Chile en 2002 y la adoptó una familia española. A los 11 años empezó a expresar su identidad de género. Sin embargo, no tuvo el acompañamiento de su familia, que, con gran arraigo religioso, veían "demonios" en ella. Tanto es así, que la internaron en un convento de Cantabria.
Allí, fue sometida a presuntas terapias de conversión. Fue medicada para "curar" su transexualidad y obligada a vestir y comportarse como un hombre. Dichas prácticas, prohibidas por la legislación española (aunque ejercidas por ciertos entornos eclesiásticos), quebraron su salud mental.
La familia perdió su custodia y Daniela pasó por el sistema de protección de menores. Al cumplir la mayoría de edad, pudo registrar su verdadero nombre legalmente. Sin embargo, la precariedad económica que sufrió y el gran abandono emocional, la empujaron a quitarse la vida en 2022.
Preservar su dignidad
Al fallecer, la potestad sobre sus restos recayó de nuevo en su familia de acogida. Sus padres, siguiendo la línea de rechazo hacia la verdadera identidad de Daniela, decidieron ignorar su nuevo nombre registrado. En su lápida de Aspe, se le impuso un nombre e imágenes del género masculino.
La asociación Euforia y una amiga de la víctima decidieron denunciar la situación. "Es un atentado contra la dignidad humana", sentenciaron. Sin embargo, la Generalitat Valenciana rechazó inicialmente la denuncia alegando que la asociación no tenía "legitimidad" para intervenir en un asunto del ámbito privado de la familia.
La Administración prefirió mirar hacia otro lado y no luchar por defender los derechos LGTBI.
Carla Antonelli, mujer trans senadora en la Cámara Alta Cortes Generales, ha denunciado el caso en sus redes sociales.
Se vislumbra esperanza
La sentencia del TSJCV ha aterrizado de forma radical sobre el asunto. El jurista Saúl Castro, abogado de la causa, destaca que el tribunal ha entendido que, en casos de discriminación por razón de género, se debe priorizar la normativa específica recogida en la Ley 23/2018 de la Comunitat Valenciana.
El fallo establece que las entidades de defensa de los derechos LGTBI tienen un interés legítimo y directo para denunciar estos actos. Este reconocimiento permite actuar contra el entorno cercano de los fallecidos cuando se utiliza su posición legal para violentar la memoria del difunto.
El TSJCV afirma que la Generalitat tiene la obligación de atender y procesar la denuncia, evaluando si el borrado del nombre de Daniela en su lápida constituye una infracción administrativa grave de la Ley LGTBI. Ahora se decidirá si se obliga a la familia a rectificar la lápida o si se imponen las sanciones correspondientes por un acto de Lgtbifobia.