Así narran su "loco viaje" por Sudamérica tres jóvenes valencianos en furgoneta: "Solo se hace una vez en la vida"
Josep, Alejandro Moscardó y Alejandro Caro son tres jóvenes de Benigànim que se han embarcado en un recorrido de casi 20.000 kilómetros por Sudamérica
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Josep y Alejandro acaban de despertarse después de pasar una noche bailando tango en Buenos Aires. La capital argentina es por ahora la última parada de estos jóvenes de Benigànim (Valencia) después de casi tres meses de viaje recorriendo Sudamérica. "El verano pasado le comenté a Alejandro que quería hacer un viaje loco, uno de esos viajes que se hace una vez en la vida y comenzamos a prepararlo", recuerda Josep Valiente.
Una aventura que les ha llevado a recorrer hasta el momento más de 10.000 kilómetros y que comparten a diario en la cuenta de Instagram @viajando.con.jota, donde tienen ya más de 15.000 seguidores que esperan cada uno de sus vídeos.
La idea inicial era comprar una furgoneta camperizada para recorrer Sudamérica en carretera. Un proyecto que compartieron con otro amigo del pueblo, también llamado Alejandro, que les animó a visitar primero Brasil donde tenía un conocido. "Surgió así y nos fuimos los tres a Brasil, aunque la estancia se alargó más de lo previsto porque fuimos poco antes de los carnavales y después de recorrer parte del país llegó el plato fuerte, 15 días en los carnavales de Río de Janeiro. Fue una locura, sufrimos varios robos, nos sacaron un cuchillo, pero lo pasamos muy bien, había mucha fiesta".
En plena vorágine, Josep se escapó un día a Paraguay para comprar la furgoneta con la que iban a realizar el viaje. "Hice los papeles, la probé y aunque funcionaba mal me dijeron que cuando volviéramos de Brasil estaría reparada, así que la pagué y me volví con mis amigos".
Después de mes y medio en Brasil, los tres volvieron a Paraguay a por la furgoneta para comenzar la ruta por carretera. "Cuando llegamos la camper no funcionaba y después de varios días de espera nos la entregaron y a los pocos kilómetros de salir del taller se quedó parada y ya no arrancó".
Un grave contratiempo que, sin embargo, no les impidió seguir con su viaje. "La vendimos y decidimos alquilarnos una. Menos mal que lo hicimos así porque en el recorrido que llevamos nos hemos encontrado con carreteras que con la otra furgoneta no podríamos haber pasado", asegura Alejandro.
Las Patagonia chilena y argentina
Con todo listo, la aventura comenzó con un espectacular recorrido de más de 6.000 kilómetros por la Patagonia Chilena y Argentina. "La carretera Austral en Chile fue increíble. Pasamos por fiordos, lagos, cascadas, glaciares. Algo espectacular. La patagonia chilena es más salvaje, no hay internet en toda la ruta, es muy auténtico".
Una ruta que, aunque la tienen estudiada, siempre está abierta a la improvisación. "Muchas veces no sabemos dónde vamos a dormir, pero no nos preocupa demasiado porque tenemos todo lo necesario para sobrevivir en la furgoneta".
Junto a los parajes idílicos, lo que más están disfrutando es del trato con las personas con las que se van encontrando. "Nosotros en el viaje tratamos de integrarnos al máximo con la gente y aquí es impresionante y muy amable. En medio de la ruta conocimos a unos chicos argentinos que nos invitaron a ir a su pueblo y les tomamos la palabra. Pasamos por su casa y nos invitaron a un asado con sus amigos, todo fue muy bien".
Un viaje que también aprovechan para hacer gala de su valencianismo. "Siempre vamos con las camisetas del Valencia. En un pueblo les llamó la atención y nos hicieron una entrevista en una radio local".
Incluso el Valencia C.F. ha contactado con ellos. "Hay un jugador, Guido Rodríguez, que es argentino, nos vio recorriendo su tierra con la camiseta del equipo y nos envió un mensaje saldándonos y con recomendaciones. Nosotros le respondimos en vídeo y lo publicaron en el Instagram del Valencia".
Una aventura en la que también han pasado malos momentos, el peor la lesión sufrida por uno de los Alejandros que le ha obligado a abandonar el viaje. "En el paso fronterizo entre la patagonia argentina y la chilena, después de pasar la aduana íbamos hacia el coche y se resbaló en una placa de hielo de la carretera y se rompió tibia, peroné y tobillo. Se tuvo que volver a España y hace unos días lo operaron", explican.
Salar de Uyuni y desierto de Atacama
Después de Buenos Aires, Josep y Alejandro van a afrontar las últimas etapas del viaje. "Llegan dos platos fuertes".
El primero, la visita al Salar de Uyuni en Bolivia. "Es el salar más grande del mundo y las expectativas que tenemos son muy altas". De ahí, pondrán rumbo al desierto chileno de Atacama. "Nos queda casi un mes antes de volver casa. Todavía nos quedan por delante unos ocho mil kilómetros y tenemos muchas ganas de disfrutarlo", aseguran.