Padres de niños que sufrieron la DANA en 2024: "Cuando suena un Es-Alert mis hijas se ponen a gritar y a llorar"

Archivo - Localidad de Chiva (Valencia) tras el paso de la DANA de octubre de 2024.
Archivo - Localidad de Chiva (Valencia) tras el paso de la DANA de octubre de 2024.. DIPUTACIÓ DE VALÈNCIA - Archivo
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Los niños que viven en la zona de la DANA han ido recuperando poco a poco la normalidad en sus rutinas diarias cuando se cumplen dos años de la trágica riada e inundaciones en las que murieron 233 víctimas mortales. Algunos siguen viviendo en barracones desde que perdieron su casa y otros arrastran secuelas psicológicas. Un padre de dos niñas, de 9 y 14 años, sin embargo, relata que cada vez que hay una nueva alerta de ES-Alert "mis hijas se ponen a gritar y llorar".

Fran, padre de estas dos menores, y bombero del Ayuntamiento de València ha rememorado aquel 29 de octubre de 2024 cuando la riada sacudió Massanassa y que "por suerte" ya estaban en casa. No obstante, las pequeñas lo pasaron "muy mal" al ver desde el balcón el agua, los coches arrastrados y escuchar los gritos y cuando las dejó para ir a ayudar a la gente, se quedaron llorando.

"Cuando llegué a las 5:30 horas las desperté y nos dimos un abrazo que no olvidaré nunca y al día siguiente la pequeña me hizo prometerle que no volvería a bajar a la calle", ha relatado a Europa Press.

Esa noche "les marcó un antes y un después" a los pequeños de la zona cero, aunque "cada niño es un mundo y le afecta de un modo". En el grupo de padres del AMPA algunos cuentan que les ha afectado mucho en los estudios y otra madre decía que aún no puede duchar a sus hijos echándoles agua a la cara porque se angustian. No obstante, durante estos dos años el miedo y la angustia ha ido bajando en el día "hasta que vuelven las tormentas, suena de nuevo la alerta en los móviles o hay que decirles que se suspenden las clases por lluvias".

En los grupos de Whatsapp la gente se pone nerviosa ante el anuncio de una nueva DANA. Una herramienta que plantea es instalar más webcams en los barrancos, como ha hecho en Catarroja, para que los vecinos que "estén sufriendo un estrés pueda ver los caudales en directo desde casa".

Desde la Asociación de Víctimas y Damnificados por la DANA Valencia, a la que pertenece, hacen pedagogía con las familias para que hablen con sus hijos y les expliquen que los avisos ES-Alert son "por precaución, que no tiene que pasar nada grave, pero que tenemos que estar preparados en casa y no hacer cosas que no debamos, como bajar" a la calle cuando hay una alerta. Pero, advierte, es "difícil trasmitir a los pequeños tranquilidad si los padres no se fían; cómo les voy a decir: 'tranquilo no va a pasar nada'".

En ese sentido, ha criticado que "la red de alcantarillado aún no está bien" o el tener que estar aún en los barracones hasta que dentro de unos tres o cuatro años sus colegios, el Lluís Vives y Ausiàs March, estén ya con pilares para elevarlos del suelo 15 centímetros. "Pero hasta entonces los niños están en barracones a 10 centímetros del suelo, con rejas en las ventanas y sin acceso a planta superior que es el techo. ¿Qué tranquilidad das a las familias con eso", ha cuestionado

Cuando trata de hablar con sus hijas de la DANA, la pequeña no quiere y cambia siepre de tema, y la mayor dice "no pasa nada" pero cuando suena el ES-alert se pone a llorar. Tienen pesadillas y las han llevado a un psicólogo privado. Por ello, ha reivindicado "un verdadero triaje de los niños y adolescentes con problemas de salud mental y que esté cubierto por la sanidad pública" porque "no todas las familias pueden pagarlo".

Educar a los niños igual que hacen en Japón frente a los terremotos

Asimismo, ha pedido una verdadera formación en prevención desde la infancia y "no parches de cuatro horas" a los profesores para que los niños sepan cómo actuar ante una emergencia y "no se queden bloqueados" al igual que hace Japón frente a los terremotos que les enseñan a ponerse debajo de las mesas.

Yolanda, madre de dos niños ahora de 14 y 18 años del IES Berenguer Dalmau de Catarroja, coincide en que psicológicamente cada vez que hay una alarma empeoran y se pasa "con angustia y ansiedad" porque "no sabes qué va a ocurrir".

Además, durante los estudiantes han tenido que afrontar "muchísimos cambios" estos dos años. Primero, seguir el curso online como en pandemia y luego tener que coger el autobús para desplazarse a Picassent y Mislata hasta que estuvieron listos los barracones en Catarroja.

"Ha sido muy duro tener que adaptarse a esos cambios y los nuevos barracones son muy pequeños y les aumenta la sensación de agobio por no tener espacio para actividades extraescolares o actividades físicas, que se tienen que ir al polideportivo", ha apuntado. Ante este segundo aniversario, no quieren volver a hablar mucho de la tragedia porque "no hay que olvidarlo, pero tampoco quieren revivirlo".

Rebeca, otra madre del instituto, señala que aunque sus hijos vivieron la DANA en su casa, en un piso alto, "lo pasaron muy mal", esa noche se quedaron "en shock" y "luego vino lo gordo, ver el escenario , cómo había quedado todo, era como un escenario de guerra". Sus hijos no desarrollaron trauma, pero ante cada nuevo aviso de DANA están muy alerta. Su hijo mayor le ha cogido miedo al móvil cuando llega un ES-alert "se queda paralizado" y no se atreve a apagarlo, mientras que su hija pequeña sí que se detiene a leer el mensaje.

"En mi casa se habla todo, hemos hecho un poco de pedagogía para que sepan también cómo actuar ante las alertas. Al primer aniversario en su casa sí que se le dio "más importancia", pero en este segundo aunque hay que seguir concienciando quieren volver a la normalidad. "Si no no se acaba nunca, hay que acostumbrase a una nueva realidad", sostiene.

Los niños que vivieron la DANA de 2024 "siguen teniendo miedo"

El director de 'Save the Children', en la Comunitat Valenciana, Rodrigo Hernández, ha recalcado que lo vivido el 29 de octubre de 2024 "quedará en el imaginario colectivo al igual que la riada del 57 o la pantanada de Tous" y ha apuntado que dos años después estamos yendo una cierta normalidad pero que "se rompe cada vez que hay una alerta".

Desde entonces, la Comunitat Valenciana ha registrado diez avisos meteorológicos rojos por precipitaciones, ha habido avisos rojos por calor extremo y decenas de avisos naranjas y amarillos y se han enviado también una treintena de alertas de protección civil ES-Alert. "Estas situaciones hace que los niños no solamente recuerden los horrores de ese día del 29 de octubre, sino que cuestionen lo que va a seguir pasando, va minando la confianza en el futuro. Siguen teniendo miedo", ha constatado.

Además, de los daños emocionales hay que tener en cuenta el elemento económico. Hay que tener en cuenta que es "una generación que ya pasó por el confinamiento de la pandemia, luego la DANA, la emergencia climática continua y esto también tiene una afectación mental en los niños en un contexto además de altísima polarización política y la crispación social".

En ese sentido ha recalcado que hay que prepararse en ser más resilientes para la siguiente catástrofe porque la pregunta "no es si va a volver a pasar, sino cuándo pasará". Así, ha reclamado planes de preparación, prevención y reconstrucción que se elaboren con un lenguaje que los niños entiendan y que se cuente con ellos en su diseño. "No puede ser 'todo para los niños, pero sin los niños', tienen que ser planes participados por los niños como se está haciendo en algunos municipios, si no se escucha su voz seguiremos fallando", ha reivindicado.

En ellos, se deben seguir trabajando en salud mental; establecer mecanismos alternativos para no interrumpir la educación cuando haya una alerta, o que se puedan encontrar en ciertos espacios cuando se deban quedar en casa; seguir reforzando las ayudas para las familias que hayan podido perder empleo o que tengan todavía gastos específicos especialmente vivienda; o establecer ayudas en verano para que los niños puedan salir a otros espacios, como campamentos o actividades culturales, y de socialización.