Duro golpe para la actriz Amanda Peet: se enteró de que tenía cáncer de mama mientras sus dos padres se estaban muriendo
La actriz estadounidense ha contado en 'The New Yorker' cómo fue el duro momento en el que se enteró que tenía cáncer de mama
Sus dos padres estaban enfermos y en cuidados paliativos justo cuando ella se enteró de que también tenía cáncer en estadio I
La actriz Amanda Peet, conocida por sus papeles en películas como 'Falsas Apariencias', ha revelado recientemente en 'The New Yorker' cómo recibió su diagnóstico de cáncer. En un ensayo titulado 'My Season of Ativan', ha explicado que sus médicos le detectaron cáncer de mama en estadio I al mismo tiempo en que sus padres, Charles Peet y Penny Levy, se estaban muriendo con cuidados paliativos en sus distintas residencias.
En un audio, acompañado de la transcripción al texto, Amanda ha hablado de la estrecha relación que mantuvo con su madre, a quien le gustaba hablar sin tapujos y sin pelos en la lengua. Por eso, no le fue tan difícil contarle que había sido diagnosticada de cáncer. "Durante muchos años, los médicos me han dicho que tengo los senos ‘densos’ y ‘con mucho volumen’, no como un cumplido, sino como una advertencia de que requieren un seguimiento especial”, escribió la estrella de 'El amor es lo que tiene' en el ensayo.
"Me hacía revisiones con un cirujano de mama cada seis meses. Un día, fui a lo que pensé que sería una ecografía de rutina. La Dra. K. solía charlar conmigo mientras me examinaba, pero esta vez se quedó en silencio. Me dijo que algo no le gustaba en la ecografía y que quería hacerme una biopsia. Después del procedimiento, me dijo también que llevaría la muestra a Cedars-Sinai y la entregaría personalmente al departamento de Patología. Fue entonces cuando lo supe", ha explicado, añadiendo que recibió las resultados del informe al día siguiente.
Cuando recibió el diagnóstico de cáncer, su padre murió
Cuando ella y su marido se disponían a contárselo a sus dos hijos, Amanda recibió una llamada de su hermana: su padre se estaba muriendo. Tanto él como su madre - que se encontraba en la fase terminal del Parkinson - estaban recibiendo "cuidados paliativos en distintas costas" (se habían divorciado hace años), pero siendo su madre la primera que enfermó no esperaban que su padre se fuera a morir primero. Así fue el duro momento en el que llegó a Nueva York, sin que le diera tiempo a despedirse de él:
"No llegué antes de que mi padre diera su último aliento, pero pude ver su cuerpo antes de que lo sacaran de su apartamento. Me quedé allí, en un estado de morbosa fascinación. Su cabello seguía siendo el mismo: espeso, mayormente castaño. Sus pulgares magullados, que eran lo único gordo y brutal que tenía, seguían igual que siempre. Pero su boca estaba abierta y caída de forma peculiar hacia un lado, y su piel estaba succionada hacia su esqueleto como una bolsa de almacenamiento al vacío. Me sentí culpable por no llorar, pero al menos me libré de la incertidumbre de cuánto tiempo más me quedaba a mí de vida", ha dicho, con brutal sinceridad.
Su madre murió tras una larga lucha contra el Parkinson
Al regresar a su casa, Peet recibió otro mazado: también le habían detectado otro bulto en la otra mama, pero esta vez era benigno. Así que el tratamiento estaba claro: le harían una cirugía y, después, llevaría un estricto seguimiento. Mientras todo esto ocurría, su madre, que vivía en una casita situada a seis metros de su propia vivienda, padecía los últimos coletazos de un Parkinson terminal. Penny, a la que llamaban siempre Pen, parecía resistir frente a todo, hasta que sus familiares decidieron que fuera tratada con morfina para morir:
"La morfina tardaba una eternidad en hacer efecto, y ella miraba al techo y sollozaba, así que me subí a su cama de hospital alquilada para ponerme en su campo de visión. Nuestras miradas se cruzaron y se calmó, y entonces ella y yo seguimos mirándonos fijamente durante lo que parecieron varios minutos", ha contado la intérprete, sobre sus últimos segundos de vida de su mamá.