Roy Cohn, el oscuro abogado que ayudó a Donald Trump a ascender al poder: las tres reglas que le enseñó para ser presidente
El día del 80 cumpleaños de Donald Trump, recordamos al fallecido Roy Cohn, el abogado sin escrúpulos que fue su mentor
El papa pide "vivir juntos en paz" y Donald Trump le responde comparándole con un "lobo con piel de cordero"
Este 14 de junio, Donald Trump celebra su 80º cumpleaños, un año y medio después de haberse convertido de nuevo en presidente de los Estados Unidos. Y, como es habitual, lo hace rodeado de polémica, esta vez, por no haber permitido que los jugadores de la Selección de Irán duerman en suelo estadounidense durante el desarrollo del Mundial de Fútbol.
Para entender la compleja forma de pensar y actuar de este presidente, que recibió un sonoro abucheo en uno de los partidos finales de la NBA, hay que remontarse a principios de los años 70; al momento justo en el que un joven y apuesto Donald coincidió por primera vez con el abogado Roy Cohn en Le Club, un exclusivo club nocturno privado en el East Side de Manhattan, Nueva York.
Cohn, el abogado que salvó el imperio inmobiliario de Trump
Según cuenta 'The Apprentice', la película basada en la influencia que Cohn tuvo sobre el ascenso al poder de Donald Trump, este abogado (que era homosexual, a pesar de usar esta condición para extorsionar a muchos de los hombres poderosos de EEUU), quedó prendada de la buena planta del que, por entonces, era una promesa del sector inmobiliario en el país. Por su parte, Trump se fascinó por la capacidad que Roy tenía para conseguir todo aquello que quería, por muy descabellado, injusto o inmoral que pudiera parecer.
No por nada su propio entorno le definía como un letrado cruel que ganaba, eso sí, la mayoría de sus litigios. Por eso, Donald acudió a él cuando la familia Trump fue demandada por el Gobierno Federal por haber discriminado, presuntamente, a los inquilinos afroamericanos que vivían en sus edificios (supuestamente, los Trump ponían una N en los contratos de los inquilinos negros, a los que les exigían una mayor cuantía y condiciones en el alquiler).
Desconcertando a propios y extraños, Roy Cohn no sólo no aceptó los cargos, sino que presentó en nombre de su cliente una contrademanda en la que exigía 100 millones de dólares al gobierno por difamación. La descabellada maniobra del abogado, basada en el chantaje más que en la legalidad, surtió efecto, pues el caso se cerró con un acuerdo de conciliación en el que la familia Trump no reconoció su culpabilidad.
Atacar, nunca pedir perdón y nunca admitir la derrota
Y en este punto llega una de las claves de las enseñanzas que Roy compartió con el joven Donald para ayudarle a triunfar en la vida y ascender al poder, sin ni siquiera imaginar que llegaría a ser (dos veces) presidente de los Estados Unidos. Sus tres reglas claves eran: atacar aunque no tengas razón, nunca pedir perdón y nunca admitir la derrota. Algo que define a la perfección el comportamiento político de Trump, tanto en su primera como en la segunda le legislatura.
Desde enero del año 2025, el chantaje ha sido la tónica habitual en sus políticas arancelarias, los ataques militares, también, por no hablar de la negación de la derrota que manifestó Trump al no querer reconocer a Biden como presidente en el año 2020. De lo que deducimos que, como buen aprendiz, Donald siguió al dedillo las tres recomendaciones que le dio su mentor, llegando, incluso, a aplicarlas contra él.
Aunque Roy nunca reconoció públicamente que era homosexual, se sabe que mantuvo una relación sentimental con su asistente personal, Russell Eldridge. Cuando éste enfermó de sida, Cohn apeló a su amistad con Trump para que le dejara alojarse en el hotel Commodore de Nueva York, cosa que él permitió, solo hasta que su enfermedad se hizo evidente. Hasta sus últimos días, Cohn, siguiendo sus propias reglas, negó que él también tuviera VIH, diciendo que padecía cáncer de hígado para justificar su mal color. Finalmente, terminó falleciendo el 2 de agosto de 1986, sin ver convertido a su aprendiz en el líder de la mayor potencia mundial.