Muere la presentadora de radio Judy Markey tras recibir la eutanasia: viajó hasta Suiza tras luchar contra una enfermedad degenerativa

La presentadora de radio pasó años luchando contra un trastorno neurológico degenerativo
Francesc Augé, ingresado por intento de suicidio dos años después de haber solicitado la eutanasia
Una presentadora de radio de Chicago, Judy Markey, ha fallecido después de pedir ayuda para acabar con su vida médicamente. Fue en una clínica de Suiza donde los profesionales le aplicaron la eutanasia después de aprobar su caso.
Fue el pasado viernes 11 de septiembre cuando la veterana periodista de 82 años falleció según confirmó su compañera a través de la emisora de radio donde trabajó durante muchos años de su vida. La mujer explicó que Markey quería “morir” dignamente tras sufrir un trastorno neurológico degenerativo.
“Después de unos años en los que su cuerpo se ha ido degenerando rápidamente, tomó la decisión que siempre quiso cuando fue diagnosticada de esta enfermedad despedirse dignamente con una muerte asistida y voluntaria en Suiza”. Una decisión que, según explicó su compañera “tomó tras haber vivido una vida plena y rica en la que tuvo más de lo que imaginó”.
La eutanasia permitió que los pacientes con enfermedades terminales muriesen con una medicación letal y terminasen dignamente con su sufrimiento incurable, pero para ello tuvo que viajar hasta Suiza porque en Estados Unidos es ilegal.
Las últimas palabras de la periodista antes de morir
La Asistencia Médica para Morir hace referencia a los marcos legales que regulan la eutanasia, donde en algunos estados del país sí que ha sido aprobado. La periodista tuvo que viajar hasta Suiza para acabar con su vida.
Su compañera de trabajo dijo que conocía la decisión de la periodista desde hacía un año antes de su muerte. “Su cuerpo realmente estaba fallando. Lo sentía, y quienes la queríamos podíamos ver que se estaba ralentizando y que ya tenía problemas de equilibrio, mucho dolor y que estaba luchando por todo ello”.
“A veces la muerte tarda mucho y eso no es fácil para nadie, ni siquiera para quienes aman a la persona”, confesando que cuando su amiga le dijo que quería tomar esa decisión, no se negó a ello, sino que apoyó a la fallecida en todo cuanto pudo.
Por su parte, el marido de Markey dijo que ella nunca había tenido miedo en los últimos meses. Además, confesó que antes de recibir la eutanasia lo que hizo fue comerse una barrita de snickers antes de morir y bromeaba sobre lo que le dolía la cabeza.
