El actor de 'Anatomía de Grey' falleció el pasado 19 de febrero a los 53 años menos de un año después de ser diagnosticado de ELA
El actor Eric Dane escribió sus memorias antes de morir: la fecha en la que se publicarán y el nombre que escogió para el libro
La muerte de Eric Dane el pasado 19 de febrero a los 53 años paralizó la industria de Hollywood. Conocido por dar vida al doctor Mark Sloan en 'Anatomía de Grey' y después por su papel en 'Euphoria', el intérprete se enfrentó durante sus últimos meses a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que fue arrebatándole poco a poco la movilidad hasta que finalmente perdió la vida.
Antes de morir, sin embargo, quiso dejar algo más que el recuerdo de sus personajes. El actor escribió 'My Book of Days: A Memoir in Moments', unas memorias póstumas en las que repasa su trayectoria profesional, sus problemas con las adicciones, su relación con su familia y el impacto de su diagnóstico.

La revista 'People' ha adelantado en exclusiva varios extractos del libro, que se publicará el próximo 3 de noviembre, y que muestran la faceta más vulnerable y desconocida del intérprete.
Entre sus confesiones destacan dos de los peores momentos que vivió durante la ELA que reflejan hasta qué punto la enfermedad transformó su vida. Uno de ellos fue el día en que su hija pequeña le salvó de ahogarse y otro el instante en que se dio cuenta que ya no podía abrazar a sus hijas.
Los peores momentos con ELA
Uno de los momentos más estremecedores de las memorias tiene como escenario unas vacaciones familiares en México, después de que el actor recibiera el diagnóstico de ELA.
Dane se encontraba en el agua cuando descubrió que ya no tenía la fuerza necesaria para nadar. La enfermedad estaba afectando a sus capacidades físicas hasta el punto de poner en peligro su vida en una situación que, hasta entonces, habría afrontado sin dificultad. Fue su hija pequeña, Georgia, quien, junto a una amiga, tuvo que ayudarle a salir del agua.

Una vez a salvo, Dane pidió su teléfono y llamó a Rebecca Gayheart, su esposa, de quien llevaba años separado, aunque ambos habían mantenido una estrecha relación familiar.
"¿Qué ha pasado?", le preguntó ella. "No puedo nadar, Rebecca. No puedo nadar", le respondió el actor. Ambos rompieron a llorar al comprender lo que acababa de ocurrir y el significado que tenía aquel incidente. Después, ella le confesó: "Tenía miedo de que llegara este día. Sabía que llegaría. Llevaba mucho tiempo temiéndolo".
Otro de los incidentes que marcaron un antes y un después durante su diagnóstico fue el día en el que ya no pudo abrazar a su hija mayor porque sus problemas de movilidad habían empeorado.
En diciembre del año pasado, Dane acudió a una representación de ballet de 'El cascanueces' en la que participaba su hija. Como sucedía habitualmente después de sus actuaciones, padre e hija tenían una tradición muy especial: abrazarse al terminar.
En el libro, recuerda que le dijo a su primogénita, de entonces 15 años: "Billie, lo siento muchísimo. Siento muchísimo no poder rodearte con mis brazos. Ojalá pudiera abrazarte. Ya no puedo levantar los brazos".
En ese momento, "rompemos a llorar al mismo tiempo. Ella permanece arrodillada, formando una escena imposible, con los brazos rodeándome, aferrándose a mí, su espalda hundiéndose y elevándose con los sollozos. Las lágrimas corren por mis mejillas, inundando sus labios rojos, arruinándolos, creando manchas carmesí", rememora Dane.

Sin embargo, en medio de aquella tristeza, el actor se sintió "maravilloso". "Este momento, mi hija abrazándome, mis brazos y manos inertes, los dos llorando, es increíblemente hermoso y creo que tal vez tengamos que empezar una nueva tradición". Al final, su hija se limpió el rostro y le susurró: "Te quiero, papá".
Dane traslada en las páginas de la autobiografía: "Esta enfermedad está acabando lentamente con mi cuerpo, pero nunca se llevará mi espíritu".
Dos meses después de aquello, Eric Dane perdió la vida. "Con gran pesar, comunicamos que Eric Dane falleció el jueves por la tarde tras una valiente batalla contra la ELA. Pasó sus últimos días rodeado de sus seres queridos, su devota esposa y sus dos hermosas hijas, Billie y Georgia, que eran el centro de su mundo", señalaba la familia en un comunicado.
Su adicción a las drogas
El actor también aborda sin tapujos su adicción a las drogas años antes del diagnóstico.
Mucho antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de 'Anatomía de Grey', Dane atravesó una etapa que denomina "oscura" durante su juventud.

"Yo lo llamo mi etapa oscura. Hice algunas audiciones y conseguí algunos papeles, pero, sobre todo, me drogaba", reconoce, enumerando las sustancias que consumió durante aquella época, entre ellas alcohol, marihuana, heroína, cocaína, metanfetamina, crack y diferentes analgésicos, además de otros medicamentos.
"Me drogué, me puse a fumar, me emborraché, me inyecté, consumí crack, consumí todas las drogas imaginables. Aquí hay una lista parcial: Alcohol, marihuana, LSD. Heroína. Cocaína. Hongos. Mescalina. Metanfetamina. Crack. Analgésicos. Puñados de analgésicos. Cubos de analgésicos. Vicodin, Percocet, OxyContin, lo que sea, todo lo que hay en el mercado. Todas las benzodiacepinas. Xanax. Valium. Todos los relajantes musculares. Todos los estimulantes. Adderall. Ritalin. No creo que haya una droga que no haya probado", confiesa.
Dane había llegado a Hollywood con la intención de abrirse camino como intérprete, pero durante un tiempo estuvo cerca de abandonar sus aspiraciones. Las audiciones sin éxito y la falta de oportunidades coincidieron con una etapa en la que las drogas se convirtieron en su vía de escape.
Su situación comenzó a cambiar cuando consiguió el papel en 'Anatomía de Grey' en 2005. La serie le proporcionó la oportunidad profesional que llevaba tiempo buscando y lo convirtió en una estrella gracias a su interpretación del cirujano plástico Mark Sloan. Sin embargo, el éxito no hizo desaparecer sus problemas con las drogas.

En sus memorias asevera que, durante una recaída en torno a 2008, su estado físico empeoró. Había sufrido una lesión en un disco cervical mientras hacía ejercicio y volvió a depender de los analgésicos, lo que agravó sus problemas con estas sustancias.
"Mi cuerpo se va a la mierda. Bajo hasta los 77 kilos, se me hunde la cara, se me apagan los ojos y tengo un aspecto demacrado. Joder, parezco un drogadicto. Se nota. Yo también lo noto", escribió, tal y como recoge el medio estadounidense.
Aquella dependencia no solo le afectó fisicamente. También mentalmente. "Ya no soy el tipo alegre y divertido, el que siempre está haciendo reír a los demás. No monto escenas ni tengo rabietas. Hago justo lo contrario. Me lo guardo todo dentro. Me apago. Me quedo mirando al vacío. Sufro. Y sufro sin hablar de ello con nadie", narra.
Llegó a ingresar cinco veces en rehabilitación durante el rodaje de la serie. "Con el tiempo, he mejorado. Hago lo mejor que puedo. Controlo mis adicciones, me mantengo sobrio en el set. Pero las cosas han cambiado. Mírame. Físicamente, parezco sano. Pero mentalmente, estoy en decadencia", continúa explicando Dane. Finalmente abandonó la serie y poco a poco consiguió dejar atrás sus adicciones.

