Juicio

El futbolista Rafa Mir se reitera en que no hubo agresión sexual y "todo fue consentido": “La noche fluyó así, me quedé de piedra cuando vi la denuncia”

Rafa Mir, futbolista del Elche, en la Audiencia Provincial de Valencia ante el juicio como acusado de agresión sexual. Europa Press
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Rafa Mir, futbolista del Elche de 28 años, ha vuelto a defender su inocencia. En el banquillo de la Audiencia Provincial de Valencia, y reiterando su versión, ha negado haber agredido sexualmente a la denunciante, quien también ha declarado y ha descrito hasta dos agresiones en la casa del jugador.

El juicio ya está visto para sentencia tras una jornada de declaraciones que se alargó durante 7 horas. Los acusados, Rafa Mir y también Pablo Jara, igualmente futbolista, solicitaron declarar al final insistiendo en que "todo fue consentido”. El delantero asegura que la discusión se originó por celos entre amigas, mientras que la presunta víctima declaró que fue agredida sexualmente hasta en dos ocasiones por parte del jugador del Elche, que entonces militaba en el Valencia CF. Ahora, mientras las defensas solicitan la libre absolución, las acusaciones solicitan penas de cárcel: cuatro años en el caso de Jara y 10 años y medio en el caso de Rafa Mir.

Rafa Mir y su relato de los hechos: "La noche fluyó así"

“Todo fue consentido”. “La noche fluyó así”. “Cuando me llamó la Guardia Civil me quedé de piedra, blanco, no había pasado nada de lo que había en la denuncia", ha declarado el delantero del Elche durante su declaración y solo a preguntas de su abogado.

El futbolista, remontándose a aquella noche del 31 de agosto de 2024 en su chalé de Bétera, Valencia, donde se contextualizan los hechos, ha señalado que todo comenzó cuando empezaron a “tontear” en una discoteca, donde afirma que se besaron y hubo un primer encuentro en el que le introdujo los dedos en la vagina a la víctima.

Ya en un taxi de camino a su casa, se besó con la otra chica involucrada en la denuncia, ante lo que señala que la primera se enfadó y se sentó delante. Después, llegaron a su domicilio sobre a las 8:20 horas, tras lo cual ha contado que mantuvo relaciones sexuales consentidas con la segunda y salieron juntos a la piscina, donde estaba la otra chica.

"Le dije que no se enfadara que son cosas de la noche, que la que me gustaba era ella, la cojo del brazo, la tiro a la piscina de forma cariñosa, jugando y besándonos y como el agua está fría decidimos salir ha contado. Después, ya en el baño, ha afirmado que ella le tocó “por encima” y él le volvió a introducir los dedos en la vagina.

Luego hubo una "fuerte discusión" entre las dos amigas y les pidió que entraran porque "estaban montando mucho ruido" y que trató de tranquilizarlas dándoles agua, ha señalado, asegurando que hubo así “disputas” por “celos” entre ellas, y manifestándose sorprendido de que denunciaran también por agresión sexual a su amigo.

Por su parte, y al mismo tiempo, Rafa Mir ha reconocido que dio un nombre falso a los agentes porque "le sabía mal" dar el verdadero de su amigo, y que llamó a su asesor y luego le llamó un directivo del Valencia CF porque no quería que la situación trascendiera. Más tarde, consiguió el teléfono de la chica que denunció a Jara para tratar de que no denunciara. "En ningún momento pensé en una a mí", ha afirmado.

Al respecto, Pablo Jara ha confirmado también la versión de Rafa Mir, al igual que el tercer amigo, que grabó dos vídeos y que ahora ha presentado las defensas.

La denunciante acusa a Rafa Mir de dos agresiones sexuales

Por su parte, la denunciante ha señalado que sufrió una doble agresión sexual con penetración por parte de Rafa Mir, al que acusa de  introducirle los dedos en la vagina en la piscina y posteriormente en el baño de la vivienda, relatando que en ese momento se puso "a llorar”, que le costaba "respirar" y que tenía "miedo" y le pidió que parara, pero no lo hizo.

En la primera sesión del juicio que se sigue en la Sección Cuarta contra el futbolista, tanto por esta presunta doble agresión sexual como por lesiones, ha relatado que conocieron a los futbolistas en un reservado de la discoteca de Valencia, donde se besaron, aunque no se lo contó a su amiga.

Después de eso, ya en el taxi, ha señalado que mientras el futbolista del Elche le ponía la mano en su rodilla por detrás, vio cómo le pasaba el brazo a su amiga. "Me parecía incómodo que tonteara con las dos y en un semáforo pedí al taxista que parara y me senté delante", ha contado.

Ya al entrar en la casa del jugador, ella se quedó en una silla de la piscina con los otros dos amigos del jugador: Jara y un tercero. Al ver que no estaban Mir y su amiga, ha contado que supuso que estaban "haciendo algo".

A los diez minutos salió el jugador y él la cogió "como un bebé" y la tiró vestida a la piscina, aunque le pidió que no, que tenía frío. "Me impidió salir del agua, no me soltaba, estaba pegado a mí, le dije que me quería ir, pero me cogió la cara, me besó, me tocó todo el cuerpo y me metió los dedos en la vagina", ha relatado.

Ella, que entonces tenía 21 años, ha explicado que logró zafarse y salió de la casa a esperar a que su padre la recogiera. Pero se dio cuenta de que no llevaba el bolso y volvió a entrar. Entonces, explica que el jugador continuó: “Me coge del brazo, me lleva hasta un baño, cierra el pestillo y me empieza a hacer lo mismo que en la piscina; me altero, me pongo a llorar, me cuesta respirar, le digo que pare, que me deje, tenía miedo, volvió a besarme y a meterme los dedos, estaba inmovilizada", ha asegurado.

Entonces, su amiga empezó a llamar a la puerta preguntando "por qué estábamos allí”. “No podía ni contestarla, cuando salí tenía un ataque de ansiedad y me fui", ha afirmado, explicando que se marchó hacia la salida de la casa y su amiga, enrollada en una toalla, la siguió.

"Entonces Jara empujó a mi amiga, nos echó en cara que estábamos montando un escándalo, nos llamó "niñatas" y le dio un puñetazo y le quitó la toalla a mi amiga, y la dejó desnuda en la calle --solo con un tanga-- y nos tiró nuestras cosas por la valla", ha dicho.

En esos momentos, afirman que vieron a un vecino y le pidieron que llamara a su padre, tras lo que él dijo que llamaría a la Policía.

Después, ha contado que le relataron a una agente lo que había hecho Mir: “El resto se rieron de nosotras”.

El padre de la presunta víctima y las declaraciones de los agentes

En la línea de su hija, el padre de la presunta víctima, junto a su amiga, ha señalado así que cuando recogió a su hija un policía le dijo "que no se preocupara, que aquí no había pasado nada, que solo le habían pegado a la amiga de su hija". En ese sentido, afirma que los agentes le dijeron que las cogiera y se las llevara. "Como echándonos", ha manifestado.

Por su parte, los agentes de la Policía Local que se entrevistaron con la víctima de Mir han declarado que ella les dijo que no había entrado coaccionada al baño y que las relaciones fueron consentidas, pero que en un momento se sintió "incómoda" y que le pidió que parara y él sí lo hizo. La mujer Policía Local ha afirmado que en ningún momento se entrevistó a solas con la víctima.

Igualmente, y por otro lado, han confirmado que Mir les dio una identidad falsa del agresor de la otra chica y que entraron en la casa a localizarlo pero el futbolista no lo encontró y ellos no lo buscaron. "Era una casa en la que había muchas cosas de valor", señaló uno. "No era mi casa", ha respondido otro. Y han señalado que no apreciaron una lesión. Todo ellos han asegurado que desconocían quién era Rafa Mir y que solo se enteraron en días posteriores por la prensa

En cambio, los vigilantes de Seguridad Privada sí que han afirmado que sabían quién era Mir y que vieron a "una chica con el labio sangrando" y otra con "un ataque de ansiedad" y que sí que vio a la víctima de Mir "más dispuesta a hablar" con la agente mujer de la Policía Local, aunque no recuerda qué se dijeron. En ese sentido, la Guardia Civil que tomó declaración a la víctima de Mir ha afirmado que su relato no ha cambiado.

Ante ello, la Fiscal, en sus conclusiones, ha subrayado que las versiones de las denunciantes han sido "perseverantes, constantes y coherentes desde el primer momento", ha cuestionado la actuación de la Policía Local y señala que los acusados y su amigo, que se conocen desde la infancia, tratan de protegerse con sus declaraciones. Por contra, las defensas del futbolista han mantenido su petición de libre absolución porque "no hay prueba de cargo" y en el relato de las denunciantes "reina la confusión y es un cúmulo de contradicciones".