Qué sucede con los diputados y senadores que no consiguen renovar su escaño
Los parlamentarios que abandonen las Cortes Generales dejarán de percibir su sueldo habitual, aunque tendrán acceso a ciertas indemnizaciones si cumplen con los requisitos
Ya se puede solicitar el voto por correo para el 29N: fecha límite para pedirlo y último día para entregarlo en Correos
MadridLas elecciones generales del próximo 29N marcarán el comienzo de una nueva etapa política en España, pero también van a suponer el final de la trayectoria parlamentaria de numerosos diputados y senadores. Mientras algunos representantes conseguirán mantener su escaño en el Congreso o en el Senado, otros tendrán que abandonar las Cortes Generales después de no conseguir los apoyos necesarios para continuar en sus cargos o de quedarse fuera de las listas electorales.
Más allá de los resultados de las urnas, el final de una legislatura también tiene consecuencias económicas y profesionales para aquellos que han formado parte del Parlamento. La pérdida del escaño implica dejar de percibir las retribuciones asociadas al cargo y renunciar a ciertas prerrogativas, aunque la normativa contempla una serie de compensaciones y derechos destinados a hacer más fácil esta transición.
Qué pasa cuando un diputado o senador pierde su escaño
Para entender qué sucede con los parlamentarios que no consiguen renovar su escaño, primero hay que diferenciar entre la disolución de las Cortes Generales y los resultados electorales. En las elecciones del 29 de noviembre, el Congreso y el Senado ya habrán sido disueltos previamente, concretamente el 6 de octubre de 2026, fecha en la que entró en vigor el decreto de convocatoria electoral. Esto quiere decir que la mayoría de los diputados y senadores ya habían dejado de ejercer sus funciones parlamentarias antes de conocer si conseguirían renovar su representación.
La excepción corresponde a los integrantes de las Diputaciones Permanentes, órganos encargados de mantener ciertas funciones de ambas cámaras mientras permanecen disueltas. Estos parlamentarios conservan su condición hasta la constitución de las nuevas Cortes Generales, prevista para el 23 de diciembre.
Por lo que, los candidatos que no obtengan representación el 29N no perderán necesariamente su escaño ese mismo día, ya que, en la mayoría de los casos, su mandato ya habrá terminado semanas atrás.
¿Los diputados y senadores siguen cobrando tras dejar el Parlamento?
Con carácter general, cuando un diputado o senador deja de ejercer su cargo también pierde el derecho a percibir la asignación económica que recibía por su actividad parlamentaria. Según los datos oficiales del Congreso de los Diputados, la asignación básica de los diputados en 2026 asciende a 3.366,99 euros mensuales, a los que pueden sumarse complementos por responsabilidades institucionales e indemnizaciones destinadas a cubrir gastos. En el Senado, la asignación constitucional básica llega a los 3.417,54 euros mensuales, según la información publicada por la propia Cámara Alta.
Sin embargo, dejar de cobrar el sueldo parlamentario no significa quedarse sin ingresos de un día para otro, ya que existen compensaciones destinadas a hacer más fácil este periodo de transición. Una de ellas es la indemnización que reciben ciertos parlamentarios cuando se disuelven las Cortes Generales. Esta prestación tiene carácter temporal y permite compensar el periodo comprendido entre la disolución y la celebración de las elecciones. Pero, no se trata de una cantidad que todos los diputados y senadores cobre de forma automática, sino que depende de las condiciones establecidas por las respectivas cámaras.
De cuánto es la indemnización de los diputados y senadores
La normativa contempla dos prestaciones distintas. La primera es la indemnización de transición, vinculada a la disolución de las cámaras, que se abona en un pago único para compensar el periodo previo a las elecciones. Esta compensación puede superar los 10.000 euros en ciertos casos, aunque su importe va a depender de las retribuciones del parlamentario y de las condiciones que se apliquen. Los miembros de las Diputaciones Permanentes no reciben esta indemnización porque siguen manteniendo sus sueldos durante ese periodo.
La segunda prestación es la denominada indemnización por cese en la actividad parlamentaria, destinada a aquellos que abandonan definitivamente su escaño y cumplen los requisitos establecidos. Según el Reglamento de prestaciones económicas para exparlamentarios, esta indemnización equivale a una mensualidad de la asignación constitucional por cada año de mandato, computándose también las fracciones superiores a seis meses.
Para poder acceder a ella es necesario haber ejercido como parlamentario durante al menos dos años y existe un límite mínimo de 24 mensualidades. Además, se abona de manera mensual y es compatible con la percepción de otros ingresos públicos o privados.
¿Tienen derecho al paro?
La actividad parlamentaria no constituye una relación laboral ordinaria, por lo que el ejercicio del cargo de diputado o senador no genera por sí mismo el derecho a cobrar el paro contributivo en las mismas condiciones que un trabajador asalariado. Precisamente por este motivo existe la indemnización por cese, que funciona como una compensación económica temporal para aquellos que cumplen con los requisitos marcados.
No obstante, algunos exparlamentarios pueden tener derechos de protección por desempleo derivados de empleos anteriores, dependiendo de sus cotizaciones y de su situación particular.

