Cecilia Martín, psicóloga de 'Casados a primera vista', sobre las personas que eligen a parejas 'inferiores': "Una dinámica cada vez más visible"

Personas que eligen a parejas que consideran "inferiores" o 'Shrekking', una dinámica que cada vez se ve más en terapia y que nos explica Cecilia Martín, la psicóloga de 'Casados a primera vista'
Una experta en relaciones de pareja explica qué hacer si te han sido infiel: "Si decides quedarte, necesitas saber todo"
Vivimos en la era del ghosting (cuando tu pareja desaparece de la noche a la mañana), de las relaciones ambiguas, de la comparación constante, de los vínculos líquidos y de la hiperconexión. Estamos en una época en la que tenemos más opciones que nunca, pero menos seguridad de encontrar una buena pareja que nos acompañe; más contactos, pero menos autenticidad. En las consultas de los psicólogos/as expertos en relaciones también está asomando la cabeza una dinámica cada vez más común: el 'Shrekking', o lo que es lo mismo personas que eligen a propósito a parejas a las que consideran 'inferiores', ya sea a nivel físico, social o intelectual para garantizarse que “no les dejen” o “ les traten bien”. Hablamos sobre ello con Cecilia Martín, psicóloga experta en terapia sexual y de pareja, directora del Instituto de Psicología Psicode, con más de 20 años de experiencia con parejas. Cecilia, además, es autora de 'Amor Orgásmico' (Vergara, 2024) y 'Ghosting, celos, rupturas y otros dramas modernos' (Vergara, 2026), recientemente en las librerías, y una de las caras más visibles del exitoso programa de Telecinco 'Casados a Primera Vista'.
Pregunta: Introducimos un nuevo concepto en las relaciones gracias a tu libro. Nos hablas del ‘Shrekking’. ¿De dónde viene este concepto?
Respuesta: El 'Shrekking' es un concepto que desarrollo en mi libro para describir una dinámica cada vez más visible en las relaciones actuales. El término nació como una broma de internet tomando su nombre del personaje de Shrek, el ogro que conquistó el corazón de una princesa. El término se viralizó rápidamente porque toca algo muy profundo en la sociedad actual: la obsesión actual por compararnos y jerarquizar incluso el amor. En redes sociales, especialmente en TikTok y X (antiguo Twitter), empezó a utilizarse la expresión “doing a Shrek” para bromear sobre personas que salían con alguien “por debajo de su liga”.
P: Como dices, es algo que cada vez estáis viendo más. ¿Cuándo ha empezado a ser más común?
R: En consulta los psicólogos empezamos a detectar este fenómeno cuando observamos a personas que reflejan externamente esa superioridad, pero que por debajo esconden mucha inseguridad y miedo a no ser suficientes. Necesitan situarse por encima para sentir que tienen el control en la relación y protegerse del rechazo. El resultado son parejas marcadas por la desigualdad, en lugar del equilibrio o la admiración mutua. En la cultura actual donde todo se busca la validación externa y todo se mide en likes, seguidores, etc., algunas personas no buscan la conexión emocional sino una relación en la que inflar su autoestima sintiéndose superiores.
P: ¿Qué problemas desencadena?
R: El problema es que cuando el amor se convierte en una competición, la relación pierde autenticidad. El 'Shrekking' no es un amor sano, sino un vínculo construido desde el miedo a depender emocionalmente del otro. Y, al final, quien necesita sentirse superior para amar, en realidad está intentando proteger una autoestima muy frágil. Es frecuente que esta relación desigual, finalmente se dé la vuelta. En las dinámicas de pareja, los roles de poder tienden a regularse con el tiempo y se invierten las posiciones. La persona que presume inicialmente de su posición superior, termina siendo dependiente de la mirada y la validación continua del otro y atrapado en la necesidad de ser aceptado.
P: ¿Es más habitual de lo que parece?
R: Sí, mucho más habitual de lo que parece. Lo que ocurre es que pocas personas lo reconocen abiertamente porque socialmente queda feo admitir que eliges pareja también desde la comparación o desde la necesidad de sentirte en ventaja. Pero, en consulta, cuando profundizas en los sentimientos que hay debajo y entras en las inseguridades, los pacientes lo manifiestan. En terapia de pareja es muy frecuente verlo porque se refleja en las dinámicas de la relación: uno de ellos necesita sentirse “más maduro”, “más exitoso” o “menos dependiente”. También en relaciones donde uno adopta el rol de salvador, de maestro emocional o de quien lleva el peso de la relación. En mi libro, expongo un test en tono de humor ('Test del Shrek interior: cómo saber si te sientes superior a tu pareja') que sirve como ejercicio de reflexión y ayuda a tomar conciencia de esta dinámica.
"Quien necesita sentirse superior para amar, en el fondo, teme no ser suficiente para ser amado"
P: ¿Por qué alguien escoge una pareja con un aspecto menos atractivo, por ejemplo?
R: En algunos casos, cuando alguien escoge a una pareja que percibe como “menos atractiva” o muy distinta físicamente, puede haber detrás una búsqueda inconsciente de control o de protección emocional ante el abandono. La lógica interna sería algo así como: si siento que tengo ventaja, sufriré menos o tendré menos riesgo de ser abandonado o de que me sean infiel. Pero el 'Shrekking' no se refiere sólo al aspecto físico.
P: ¿Cuál es la explicación psicológica que hay detrás?
R: La explicación psicológica suele estar relacionada con la inseguridad y con el miedo a la vulnerabilidad. Muchas personas necesitan sentir que tienen cierta ventaja dentro de la relación -física, emocional, social o económica- porque eso les da una falsa sensación de control creyendo que así se sienten a salvo. En el fondo eligen desde el miedo al rechazo o al abandono.
En consulta vemos mucho este patrón en personas con autoestima frágil que han sufrido heridas afectivas previas, relaciones muy inestables o experiencias de rechazo y abandono. Entonces construyen una especie de “coraza emocional”: necesitan sentirse admiradas, imprescindibles o menos dependientes que el otro para no sentirse expuestas. Creen que así encontrarán calma pero eso realmente no llega nunca, pues viven en un estado continuo de vigilancia: asegurándose continuamente “no perder ventaja”. Quien necesita sentirse superior para amar, en el fondo, teme no ser suficiente para ser amado.
P: ¿Recuerdas algún caso reciente que puedas compartir con nosotros?
R: Sí, recuerdo el caso de una paciente que acudió a terapia con dudas constantes sobre su relación. Ella había elegido a una pareja al que percibía como inferior en algunos aspectos, especialmente a nivel físico e intelectual. En sesión se quejaba de que no le admiraba, que se sentía más madura y mantenía conversaciones más inteligentes que él. Tendía a compararse continuamente con él, incluso a nivel profesional. Y eso le hacía replantearse si él era el hombre su vida. Lo interesante fue descubrir que esa necesidad de sentirse por encima no nacía de la arrogancia, sino del miedo. Situarse en una posición de superioridad era una forma de protegerse emocionalmente y reducir su miedo al abandono. ¡Por fin había encontrado a un chico que merecía la pena, que la demostraba que la quería y con quien estaba construyendo una relación muy bonita!
P: ¿Cómo lo trabajasteis en terapia?
R: Durante la terapia empezó a tomar conciencia de esa dinámica, aprendió a dejar de compararse constantemente, a valorar otras cualidades profundas de su pareja, a admirarle en muchos otros aspectos y a construir una relación sana basada en la igualdad. Actualmente están felizmente casados aunque ella sigue bromeando diciendo que es la inteligente de la relación.
También veo mucho en consulta a personas que inicialmente parecían tener el control de la relación y, con el tiempo, terminan desarrollando una gran dependencia emocional y es el momento en el que vienen a consulta. Recuerdo el caso de un hombre que siempre había elegido parejas con las que sentía cierta ventaja. Él mismo reconocía que necesitaba sentirse más fuerte, más exitoso, con más recursos económicos y emocionalmente más estable que la otra persona. Eso le hacía sentir seguro. Durante mucho tiempo ocupó el rol de salvador: ayudaba, guiaba y sentía que tenía el control emocional de la relación. Pero con el paso del tiempo su pareja empezó a crecer muchísimo a nivel personal y profesional, ganó seguridad en sí misma y dejó de necesitarle tanto. Y ahí el 'Shrekking' se dio la vuelta y la relación empezó a generarle ansiedad. Comenzó a sentirse inseguro, celoso y con miedo constante a perderla. Necesitaba continuamente validación y señales de que seguía siendo importante para ella. Apareció la vulnerabilidad y la autoestima frágil que siempre había tratado de tapar. Es lo que estamos trabajando actualmente en terapia.
Muchas veces, las personas que parecen más fuertes emocionalmente son precisamente las que más miedo tienen a sentirse reemplazables o abandonadas.
P: ¿Cómo podemos tratar este problema si es que hemos sido víctimas de 'Shrekking'? Intuyo que en terapia, pero no será tan fácil de detectar…
R: Ser víctima de 'Shrekking' es muy dañino y, a veces, es difícil de detectar porque puede aparecer disfrazado de “te quiero ayudar”, “quiero que mejores”, “yo soy más maduro” o “sin mí no estarías igual”. No suele haber un rechazo directo. Lo primero es observar cómo te sientes tú en esa relación. Una señal importante es que empiezas a sentirte pequeño: dudas de tu criterio, de tu atractivo, de tu inteligencia o de tu capacidad para decidir. Muchas víctimas de 'Shrekking' dicen sentir que nunca están a la altura.
Para tratarlo, hay que dejar de intentar convencer al otro de tu valor. Ese es el gran error porque entras en una guerra absurda de quién tiene la razón. Cuando una relación se ha convertido en una especie de examen permanente, la solución no es sacar mejor nota, sino preguntarte por qué aceptas permanecer ahí. En terapia trabajamos mucho la reconstrucción de la autoestima y en recuperar la mirada propia. Porque cuando alguien te compara, te corrige continuamente o te coloca por debajo durante mucho tiempo, acabas mirándote con sus ojos y terminas dudando de tu valor. Y sanar empieza por volver a preguntarte: “¿Quién era yo antes de sentirme insuficiente en esta relación?”.
También es importante poner límites muy claros. Si tu pareja te ridiculiza, te compara, te trata con condescendencia o te hace sentir que te está haciendo un favor estando contigo, ahí no hay amor adulto: hay jerarquía emocional. Y si al hablarlo la otra persona reconoce la dinámica, es un buen punto de partida para trabajarlo en terapia de pareja. Pero si niega todo, te culpa por ser demasiado sensible o sigue alimentando esa desigualdad, entonces el tratamiento no es salvar la relación a cualquier precio, sino salir de una posición donde tu autoestima se está erosionando. Porque si tienes que empequeñecerte para que alguien se sienta grande, ahí no hay amor, hay poder.
"Si tu pareja te ridiculiza, te compara, te trata con condescendencia o te hace sentir que te está haciendo un favor estando contigo, ahí no hay amor adulto: hay jerarquía emocional"
P: ¿Qué está fomentando que ocurran este tipo de dinámicas?
R: Creo que estas dinámicas están muy relacionadas con la cultura actual de la comparación constante. Vivimos en una sociedad donde todo se mide: el físico, el éxito, la popularidad, los seguidores, los 'matches'… y esa lógica también ha contaminado las relaciones. Hoy muchas personas buscan, más que amar, sentirse validadas a través de la pareja.
Las redes sociales y las aplicaciones de citas han intensificado muchísimo esta mentalidad de “ranking emocional”. Nos acostumbran a evaluar personas casi como si fueran productos: deslizamos, comparamos, descartamos y sentimos que siempre puede haber alguien mejor esperando detrás de la pantalla. Eso hace que algunas relaciones se construyan más desde el ego y la validación que desde la conexión real. También influye mucho el miedo actual a la vulnerabilidad. Vivimos en una época donde se glorifica la autosuficiencia emocional, pero muchas veces esa aparente independencia es una defensa. Hay personas que prefieren sentirse superiores o menos implicadas emocionalmente porque creen que así sufrirán menos.
P: ¿Qué repercusión tienen para ambos miembros de la pareja? Es decir, ¿qué gana o pierde cada uno?
R: En este tipo de relaciones, ambos pierden, aunque al principio parezca que uno gana más poder o más seguridad emocional. El problema es que la relación deja de construirse desde la igualdad y empieza a funcionar desde la jerarquía. Y cuando el amor se convierte en una lucha silenciosa de posiciones, la conexión emocional termina deteriorándose.
La persona que hace 'Shrekking' suele ganar una sensación temporal de control. Pero esa seguridad es muy frágil, porque depende constantemente de sentirse por encima. En el fondo no descansa emocionalmente nunca. Además, pierde algo fundamental: la capacidad de admirar genuinamente a la pareja. Y la persona que ocupa el lugar inferior suele pagar un precio emocional enorme. Poco a poco empieza a sentirse menos válida, menos atractiva o menos suficiente. Vive intentando demostrar constantemente su valor o buscando aprobación dentro de la relación. Muchas víctimas de estas dinámicas terminan dudando de sí mismas porque la relación les coloca continuamente en posición de examen.
Lo más paradójico es que muchas veces el 'Shrekking acaba dándose la vuelta'.
P: ¿Qué tipo de relaciones estás viendo que son las más comunes en terapia o los problemas más habituales de la era digital? ¿A qué franjas de edad afectan más?
R: Lo que más estoy viendo en consulta y fue lo que me llevó a escribir mi libro 'Ghosting, celos, rupturas y otros dramas modernos' son relaciones marcadas por la incertidumbre y la falta de compromiso. Personas que no saben exactamente qué vínculo tienen, relaciones intermitentes, situaciones ambiguas tipo 'situationship', ghosting, dependencia emocional, celos y muchísima ansiedad en las relaciones.
P: ¿Puede sobrevivir una relación al ‘Shrekking’? ¿Cómo se puede trabajar?
R: Sí, claro que puede sobrevivir, pero la clave está en dejar de construir la relación desde la comparación y empezar a construirla desde la admiración mutua. En mi libro doy una serie de consejos prácticos para ello, porque el problema del 'Shrekking' es que convierte a la pareja en una competición silenciosa en lugar de ser equipo. Lo primero es tomar conciencia de la dinámica y ser capaces de expresar la vulnerabilidad a tu pareja. También es importante volver a mirar al otro con admiración. Muchas parejas quedan atrapadas viendo únicamente lo que le falta al otro: lo que debería mejorar, lo que no hace bien o aquello en lo que no está a la altura. Y eso erosiona muchísimo el vínculo. A veces propongo algo muy simple: hacer una lista de lo que valoras del otro y expresárselo con palabras.
Y otra clave es reequilibrar el poder repartiendo la toma de decisiones en la relación y el cuidado mutuo. Que no sea siempre el mismo quien decida, quien dirige o toma la iniciativa. Y quizá lo más importante es entender que el amor sano no consiste en necesitar menos al otro para tener poder. Consiste en poder admirarse mutuamente sin sentirse amenazados por ello.
