Rafa Espinosa, experto en luz roja: "No es la panacea, ni sirve para todo el mundo", pero tiene beneficios antiedad y cognitivos

Una chica con una máscara con luz roja led
Una mujer con una mascarilla LED de luz roja. Amazon
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Una supuesta nueva herramienta para una vida saludable se ha empezado a poner de moda: es la luz roja. En redes sociales, se ve a cada vez más personas que usan máscaras con esta luz en sus rutinas de belleza. Al tiempo, hay quienes apuestan cada vez más por ella para mejorar sus rutinas de sueño. Y, mientras, se ha hecho un tanto viral porque algunos futbolistas, como Marcos Llorente, ya han contado que la emplean. Pero ¿qué es exactamente (y que no) la luz roja?

“Ha causado mucho revuelo durante estos últimos años”, explica a la web de 'Informativos Telecinco' Rafa Espinosa, uno de los coautores de ‘La revolución de la luz roja’ (Alienta) y cofundador de MitoFix-X. Espinosa indica, al otro lado del teléfono, que se ha estudiado bastante su alcance y sus potenciales usos. Como cuentan en el libro, la luz roja se usa en técnicas de fotobiomodulación. El experto recuerda que estas técnicas se basan en ciencia. “Uno de los principales objetivos del libro era separar el revuelo, los falsos mitos o las creencias de marketing de lo que nos dice la evidencia y los artículos científicos, que hay muchísimos”. Por eso, en ‘La revolución de la luz roja’ no comparten nada que no esté apoyado por evidencia científica, promete. “No hay nada que prometamos que no esté respaldado”, defiende.

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Incluso dejan claro que esta no es una pócima milagrosa que va a solucionar todos los problemas: sí tiene beneficios, pero no los tiene para todo o necesariamente para todo el mundo. “La luz roja no es la panacea”, confirma, “ni sirve para todo el mundo”. Lo ejemplifica con, por ejemplo, la suplementación en hierro. Puedes necesitarlo y hacerlo, pero puede que tu cuerpo no lo absorba como el de otra persona. Dependerá de tu salud o tu cuerpo. “Aquí depende del fototipo de piel o de tu estado de salud”, señala, por lo que recomienda “personalizar e individualizar”.

Nunca está de más recordar que las terapias médicas deben ser supervisadas por personal sanitario y tener en cuenta el propio historial médico de cada cual.

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Rafa Espinosa y la cubierta del libro 'La revolución de la luz roja'

Diferencias entre la luz roja

Espinosa apunta que no todo es exactamente igual cuando se habla de luz roja. “Hay que diferenciar la iluminación, simplemente una bombilla de luz roja, y los dispositivos de terapia, como puede ser la máscara o los paneles”. Esos son los dispositivos que se incorporan en esas terapias, con beneficios, promete, en antiedad, como la reducción de arrugas y la producción de colágeno, o en la mejora del dolor y la inflación.

“Luego, la iluminación con luz roja nos ayuda a regular nuestro ritmo circadiano, nuestro sueño”, apunta. Hasta se está probando sus efectos en cuestiones cognitivas. La evidencia científica, explica Espinosa, ya muestra que “mejora a nivel cognitivo con la terapia de luz roja transcraneal” o que “disminuye la progresión de enfermedades neurodegenerativas” en algunas etapas específicas.

luz roja
La luz roja se cuela en los hogares como alternativa a la luz blanca por sus posibles beneficios en el sueño y la energía celular

Al tiempo, la luz roja ayuda, pero debe integrarse en una visión completa de las cosas. “Nosotros siempre decimos que la luz roja en un extra, primero debes tener las bases de salud bien construidas, como la alimentación, el descanso o el ejercicio”, recuerda Espinosa. “Puedes suplementar con mucho omega 3, pero si tu base de alimentación no es buena y tu salud sistémica fuerte no vas a obtener beneficios al 100%”, ejemplifica. La luz roja y sus beneficios son un “extra”, pero se necesita “una salud fuerte”.

La importancia de la luz

Espinosa recuerda, además, cómo el cambio en nuestros hábitos de vida ha impactado en nuestra relación con la luz y, por extensión, en nuestra salud. “Hemos dejado de estar en exteriores para pasarnos a los interiores. No nos hemos planteado hasta ahora que podría ser un problema a nivel de iluminación”, señala. “Antes los niños jugaban en los parques y las personas pasábamos más tiempo fuera. Ahora, casi el 90% del tiempo nos lo pasamos en interiores”, indica. “Abandonamos la luz natural por la artificial”.

Esto es un problema porque el cuerpo humano emplea la información de la luz para entender qué ocurre. “Estamos acostumbramos a regularlos por el ciclo solar”, explica. “Vemos la luz como información del entorno, al estar tanto tiempo en interiores se desregulan los ciclos circadianos”. Esto hace que, en resumidas cuentas, vivamos en una suerte de jet lag, con un desfase horario.

Espinosa recomienda recuperarlo y “hacer vida en exteriores”, desde salir a pasear a hacer ejercicio, socializar fuera o leerse un libro a la sombra. “Cuando estas a la sombra, también recibes luz solar”, confirma.