Euskadi, la única comunidad en la que el paciente amputado debe costear la incineración o inhumación: "Es surrealista tener que pasar por caja después de perder un miembro"

Salud estudia poner fin a que el paciente amputado pague la incineración del miembro cortado.. Irekia
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San SebastiánEuskadi es la única Comunidad Autónoma del Estado en la que la sanidad pública no se hace cargo de los miembros amputados, por lo que es la persona afectada la que debe afrontar el trance de llamar a la funeraria y decidir si incinera o entierra la parte de su cuerpo amputada. “En muchos casos el propio paciente no lo sabe y se les notifica a los familiares que deben lidiar con ello”, puntualiza Manuel Quesada, presidente de Andade, la Asociación Nacional de Amputados de España.

Un mal trago dado que, como explica el también delegado de Andade en Euskadi y Navarra, “la amputación de una parte de tu propio cuerpo se vive como una muerte, como una pérdida y requiere de un proceso de luto y duelo”.

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Durante 15 años ningún hospital vasco se atrevió a aplicar la instrucción aprobada en 2004 que exigía al paciente o sus familiares que se hiciera cargo de los gastos de inhumación o incineración. En 2019, el Hospital Donostia lo hizo y desde entonces el resto de centros hospitalarios vascos. “Es surrealista”, zanja Quesada, que recuerda que “en 2010, yo no tuve que hacerme cargo. Si entonces no se aplicaba, se podrá dejar de hacer también ahora”.

Osakidetza podría empezar a hacerse cargo

Al parecer, Salud estudiará empezar a asumir el coste del servicio funerario de restos humanos procedentes de amputaciones, intervenciones quirúrgicas y abortos. Al igual que viene haciendo con otras extirpaciones como una mama o un intestino, “en esos casos se hacían cargo porque los consideran vísceras y el resto son residuos”.

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Se estima que en España se producen entre 70.000 y 90.000 amputaciones al año y solo en Euskadi, entre 2019 y 2022 la cifra superó las 2.000 amputaciones. “Somos un colectivo grande”, recuerda Quesada que lamenta que “mucha gente no sabe que esto está pasando y es surrealista”.

Emocionalmente resulta “doloroso” que Osakidetza no ofrezca la opción de hacerse cargo, en los casos en los que el paciente así lo desee, como ocurre en las limítrofes Navarra, Cantabria o La Rioja de la parte del cuerpo extirpada.

Afrontar el coste económico de la incineración de los restos amputados no es barato, “tiene tratamiento de defunción” y en función de las tarifas de las funerarias, los precios varían pero “son elevados”. Por ejemplo, si el corte se ha producido de rodilla para abajo, “puede rondar los 500 o 600 euros” y si la amputación de produce por encima de la rodilla “supera los mil euros”.

Un coste que, aquellos pacientes con seguro de vida tienen cubierto, pero que obliga a muchos otros a tener que “pasar por caja”. Desde Andade, su presidente anima a tramitar la correspondiente queja en atención al paciente y confía en que la lucha que mantiene la asociación Andade de sus frutos y Euskadi deje de ser el único territorio en el que la sanidad pública no se hace cargo de los gastos de inhumación o incineración de miembros amputados.