La denuncia de varias víctimas de abusos sexuales en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: "Ponen a los lobos a vigilar a las gallinas”

En 2025, de 13 denuncias internas por acoso sexual registradas en la Policía Nacional, únicamente dos prosperaron
Interior revisará el protocolo de acoso sexual de la Policía para saber por qué la víctima del DAO no lo usó
La denuncia presentada recientemente por una agente de la Policía Nacional contra el director adjunto operativo (DAO) ha vuelto a poner el foco sobre un problema que, según distintas afectadas, lleva años enquistado en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en el ámbito militar: el acoso sexual y la escasa respuesta efectiva ante las denuncias internas.
Los datos reflejan una realidad preocupante. En 2025, de 13 denuncias internas por acoso sexual registradas en la Policía Nacional, únicamente dos prosperaron. En el ámbito militar, en los últimos ocho años se han contabilizado más de 300 denuncias. De ellas, 29 terminaron en condena. Es decir, apenas una de 10 llegó a los juzgados y culminó con una sentencia condenatoria.
Eva, una policía que fue acosada por su superior: "Llegó a sacar el arma"
Más allá de las cifras, están las historias personales. En 'Informativos Telecinco' hemos podido hablar con varias mujeres que han denunciado situaciones de acoso. Una de ellas es Eva, un nombre ficticio que ha utilizado una mujer por miedo a represalias. Esta agente de la Policía Nacional asegura haber sufrido acoso por parte de un superior.
Eva solo acepta hablar por teléfono y con la voz distorsionada. Explica que su superior “se obsesionó” con ella. “Quería algo conmigo. Si yo me iba de compras, aparecía en ese sitio”, relata. La situación, según su testimonio, fue escalando hasta que recibió amenazas. “Llegó a sacar el arma”, afirma.
Cuando decidió denunciar, sostiene que se encontró con obstáculos dentro de la propia estructura. “Intercedió mi comisario y me dijo que tenía que archivar la denuncia, que si no iba a salir todo a la luz. Falla todo”, explica. Lejos de sentirse respaldada, asegura que empezó a notar un cambio en el trato hacia ella. “A mí me querían mandar hasta al psicólogo de la Policía”.
Según su relato, la consulta no fue un espacio de apoyo. “El psicólogo me decía que iba con pantalones apretados o que llevaba un moño. Que eso podía dar lugar a malentendidos”, señala. Eva asegura que llegó a sentirse cuestionada por su forma de vestir y por su comportamiento. “Me dijeron que lo iban a traer, que me iban a compensar”, añade, en referencia a posibles medidas internas.
El miedo a que los datos personales se filtren es otra de las preocupaciones recurrentes. Varias mujeres consultadas coinciden en que, tras denunciar, su identidad acaba siendo conocida en su entorno profesional. Muchas terminan solicitando traslado o abandonando la institución.
La denuncia de Zaira Cantera: "O satisfacía sus apetitos sexuales o acababa conmigo y con mi carrera"
En el ámbito militar, el caso de Zaira Cantera es uno de los más conocidos. Fue comandante del Ejército de Tierra y estaba condecorada por misiones en Kosovo y Líbano. Denunció a un superior, José Lezcano Múgica, por intentar agredirla sexualmente. Según el testimonio de Zaira Cantera a 'Informativos Telecinco', recibió amenazas directas: “O satisfacía sus apetitos sexuales o acababa conmigo y con mi carrera”.
La justicia condenó al militar, pero el impacto personal fue profundo. “Mi carrera acabó, pero la mía y la de todas las que denuncian”, sostiene Cantera. Asegura que, tras el proceso, recibió amenazas de muerte y que su marido tuvo que abandonar también las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el militar que fue condenado, tras cumplir la pena, regresó a la institución.
Por eso, Zaira Cantera considera que el principal fallo está en los protocolos internos. “El problema es que estás poniendo a los lobos a vigilar a las gallinas”, afirma, en referencia a que muchas investigaciones dependen de la propia cadena de mando.
El consejo que lanza a quienes atraviesan una situación similar es claro: “Grabadlo todo”. Para ella, recopilar pruebas es fundamental en entornos donde la palabra de la denunciante suele ponerse en duda.
Mientras tanto, asociaciones y colectivos reclaman mecanismos verdaderamente independientes y garantías de protección para las denunciantes. Las cifras y los testimonios coinciden en un punto: el miedo y la sensación de desamparo siguen presentes. La denuncia contra el DAO ha reabierto un debate que, según las afectadas, no puede volver a cerrarse en falso.