Muere Wendy Duffy tras recibir la eutanasia, la madre que no pudo superar la pérdida de su hijo: "Cumplió su deseo"

Wendy Duffy
Muere Wendy Duffy tras recibir la eutanasia en Suiza. Informativos Telecinco
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Wendy Duffy, la mujer británica de 56 años que viajó hasta Suiza para recibir la eutanasia que solicitó ha fallecido este viernes a pesar de tener buena salud física, pero no soportaba el dolor que le causó la muerte de su hijo de 23 años.

Duffy intentó suicidarse tras la pérdida del joven y casi quedó en estado vegetativo, pero consiguió recuperarse físicamente y salir hacia delante, aunque nunca lo hizo psicológicamente como afirmó en declaraciones para el medio ‘Daily Mail’, explicando que ninguna terapia había conseguido hacerla creer que su vida merecía la pena. Solicitó la eutanasia y pagó 10.000 libras a la clínica Pegasos de Basilea, en Suiza donde ha terminado falleciendo.

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El fundador de Pegasos, Ruedi Habagger, ha sido el encargado de comunicar públicamente el fallecimiento de la británica: “Puedo confirmar que Wendy Duffy, a petición propia, fue asistida para morir el 24 de abril y que el procedimiento se completó sin incidentes y cumpliendo plenamente con sus deseos”.

Las palabras del fundador de la clínica sobre el caso de Wendy

El profesional ha calificado el caso como un “suicidio sensato”: “Ni nosotros ni ningún profesional que evaluó su capacidad mental teníamos dudas sobre su intención, comprensión e independencia tanto de pensamiento como de acción. En términos históricos del derecho inglés, su caso fue un ‘suicidio sensato’”.

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Para el mismo medio declaró que no quería intentar suicidarse más por culpa a que alguien descubriese su cadáver: “Cualquiera que me encontrara tendría que lidiar con eso el resto de su vida. No quiero que nadie pase por eso”, explicó. De la misma manera, confesó estar apenada porque en su país la eutanasia no está permitida: “Ojalá esto estuviera disponible en el Reino Unido, así no tendría que ir a Suiza”.

Su hijo murió atragantado con un tomate

Su hijo Marcus murió cuando tenía 23 años tras atragantarse con un tomate Cherry que se le quedó en la tráquea mientras comía un sándwich: “Creen que debió quedarse dormido con la boca llena”. Una muerte que su madre no pudo soportar y por la que ha querido acabar con su propia vida desde entonces. Y así lo ha hecho, pero en una clínica donde recibió la eutanasia.

Un viaje que realizó sola, sin el resto de su familia con la que se ha despedido a través de una llamada telefónica: “Los llamaré cuando llegue a Suiza, será una llamada difícil en la que me despediré y les daré las gracias. Pero lo entenderán. Sinceramente saben que no estoy contenta y que no quiero estar aquí”, dijo para el mismo medio antes de morir.

A la clínica ha llevado puesta una camiseta de su hijo que dijo que “aún conservaba su olor” y la canción ‘Die With a Smile’ de Bruno Mars y Lady Gaga. La mujer escribió cartas a cada uno de sus seres queridos y lo ha dejado todo atado para poder decirles lo que siente para que lo puedan leer ahora, ya que ella ya ha fallecido.