La desesperación de Sara, una joven con esclerosis múltiple a la que le han denegado las ayudas: "Paso 22 horas en la cama"

Sara Fernández es una mujer zamorana de 36 años con esclerosis múltiple y a la que la justicia le ha denegado la incapacidad
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Sara Fernández es una zamorana de 36 años que ha utilizado las redes sociales para denunciar la situación de maltrato burocrático que lleva sufriendo desde el 2021. Aquel año, como sanitaria que trabajaba presencialmente en la Asociación Española Contra el Cáncer, tuvo que ponerse la vacuna del covid (como explica en la descripción de su perfil) , a la que ella llama "pinchazo" en su declaración.
A raíz de recibir esta medicación, comenzó a encontrarse mal, hasta el punto de que no tenía fuerzas "ni para ir andando al trabajo". Se cogió una baja pero, de forma inesperada, el INSS le dio el alta antes de que ella se recuperara, por lo que acabó pidiendo una excedencia y, posteriormente, perdiendo el trabajo porque se había "quedado sin derechos". Además, también se había quedado sin dinero.
Su odisea en nuestro sistema se agravó aún más cuando pidió la incapacidad antes de ser finalmente diagnosticada con Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva. Al haber hecho la solicitud cuando en su expediente clínico aparecía otra enfermedad (se sabe que las enfermedades raras tardan en diagnosticarse) el juzgado le ha denegado la incapacidad, por lo que Sara sigue sin ingresos.
"Enfermé, me quedé sin trabajo y sin recursos"
"No puedo más. Y como no puedo más, lo voy a contar todo. Yo enfermé cuando, en 2021, me pusieron el pinchazo. Por entonces, creía en la justicia y en el sistema sanitario porque, entre otras cosas, yo trabajaba en él. Cuando enfermé, dije que algo me había pasado con el pinchazo, que no llegaba a trabajar andando, que tenía un dolor eléctrico. El Estado nos pidió consideración con los enfermos, yo trataba con pacientes oncológicos y enfermos paliativos y mi presencia podía ser perjudicial para ellos. Y, cuando yo enfermé, el Estado pasó de mí", dice Sara al inicio del vídeo que ha publicado en su cuenta de TikTok.
"Perdí el trabajo porque no podía ir a trabajar. Yo trabajaba para la Asociación Española contra el Cáncer. Por eso mi empleo estaba dentro del hospital. Me encargaba de todo, llevaba voluntariado, triaje, primer impacto, y nos podéis imaginar en pandemia la locura que era. Cuando me puse mala, dije que algo me había sucedido con el pinchazo, pero allí me pedían y pedían aunque yo no pudiera más. Las exigencias estaban por encima de mis posibilidades, como en cualquier asociación, yo creo" continúa.
"En 2024 me hice pruebas y me vieron lesiones desmilinizantes cerebrales. A los seis meses de la baja, el INSS decide darme el alta por mejoría y curación, sin que supieran qué enfermedad tenía. Había empezado con una medicación que se llama Zatioprina en febrero, que no hace efecto hasta los dos o tres meses de haberla empezado a tomar y el alta me la dieron en marzo", explica, aún con incredulidad.
"Me denegaron la incapacidad y tengo ganas de suicidarme"
"Hice impugnación de alta pero, mientras tanto, me tocó coger las vacaciones. Como la impugnación no sirvió de nada, acabé pidiéndome una excedencia para ir tirando con los pocos ahorros que tenía. La cogí durante varios meses y, después, quise volver a trabajar, sin saber que había perdido todos mis derechos. Recursos Humanos me denegó la reincorporación y me quedé sin trabajo y sin recursos", denuncia en el vídeo.
"Da mucha pena darse cuenta de que para la empresa eres muy prescindible. Tampoco pude coger el paro porque no tenía una finalización de contrato. Me quedé sin nada. Trabajé a media jornada el verano pasado pero volví a encontrarme mal y me hicieron de nuevo una resonancia. Me encontraron una lesión más en el cerebro. Tras una punción lumbar, finalmente, me diagnosticaron Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva Activa", aclara la zamorana.
"Por si todo lo que me había pasado fuera poco, el juzgado me ha denegado la incapacidad porque, cuando yo la solicité, todavía no tenía el diagnóstico de la esclerosis. No es suficiente con que me pase 22 horas al día en la cama. Así que ahora tengo que volver a empezar a pedir la incapacidad, esperar todo el proceso otra vez y a mí todo esto me da ganas de suicidarme. Así de claro lo digo", concluye Sara en el vídeo con el que pretende denunciar su situación.
