Una mujer y dos hombres se enfrentan a 83 años de cárcel por la muerte de otro para robarle tras 36 horas de fiesta

El crimen se remonta a las Fallas de 2024
Buscan a Izan C.R. menor de 12 años desaparecido desde hace una semana en Aranjuez: complexión delgada, el pelo moreno y los ojos color castaño
Una mujer y dos hombres se enfrentan a una pena que suma 83 años de cárcel acusados de torturar durante dos horas a un hombre al que habían conocido en un bar en las Fallas de 2024 --con quien pasaron 36 horas de fiesta bebiendo y consumiendo cocaína-- haciéndole ingerir amoniaco para que les dijera las claves de su cuenta bancaria para robarle los 126.000 euros que sabían que tenía y al que finalmente asesinaron asfixiándolo, según sostiene la Fiscalía.
Sin embargo, las defensas de los tres procesados han negado los hechos y se han incriminando entre ellos del crimen durante la primera sesión del juicio que ha arrancado este lunes por un tribunal popular en la Audiencia de Valencia.
Los acusados declararán al final de la vista
El crimen se remonta a las Fallas de 2024. Los tres acusados --Rosa, una mujer de 37 años, su primo Antonio, de 35, y un joven de 22, Darwin-- se encontraban la noche del 18 de marzo en un bar donde conocieron a la víctima, José María, de 47 años, y ya en la madrugada del día 19 acordaron ir todos juntos a casa de este último, en la localidad valenciana de Manises, para seguir la fiesta.
La víctima, según el relato del ministerio fiscal, era quien pagaba las bebidas, la droga incluso el desplazamiento en taxi al lugar de compra mediante en el envío de bizums a los móviles de Rosa y Darwin para que estos hicieran el pago. En uno de los comprobantes del bizum enviado por José María a los acusados constaba que disponía de 126.000 euros en su cuenta corriente.
Los acusados permanecieron en la casa de la víctima hasta las 18:30 horas del día 19 de marzo
Durante el trayecto, y ya en el domicilio de ella, acordaron un plan para quedarse con el dinero de la víctima, que incluía la contratación de una prostituta y el suministro de analgésicos sedantes y relajantes mezclados con cocaína para la obtención de sus claves bancarias. Además, según el ministerio público, se procuraron guantes de látex y otros útiles que había en casa de Rosa para garantizarse el éxito del plan.
Entonces, sobre las 4:30 horas del ya 20 de marzo los acusados, que habían estado en contacto reiterado con la víctima, volvieron a su casa. En primer lugar accedió Darwin y unos minutos más tarde, este abrió la puerta a los otros dos acusados. Pero unos 40 minutos más tarde la víctima les pidió que se fueran. Rosa se metió en el baño y los otros se quedaron en el salón. En el momento en que José María se agachó sobre la mesa para esnifar una raya de cocaína que Darwin le habría ofrecido este "lo agarró por el cuello tratando de estrangularlo acudiendo Antonio para ayudarle mediante la técnica del mata-león", señala el relato del ministerio fiscal.
La víctima comenzó a gritar y pedir socorrió
"Los dos hombres se colocaron encima de él, le dieron golpes y patadas mientras trataban de silenciarlo introduciéndole en la boca trapos de tela y pañuelos de celulosa que le impedían respirar". En ese momento, Rosa salió del baño y exigió a la víctima que les dieran las claves bancarias advirtiéndole de que si no se las daban lo matarían.
La tortura se prolongó dos horas durante las cuales dieron a José María líquidos con amoniaco y diversas pastillas y zarandeándolo para que no perdiera la conciencia mientras le insistían en les diera las claves.
Finalmente, sobre las 6:50 horas los acusados, tras apoderarse del móvil de la víctima, de sus tarjetas, documentación, se fueron de la casa dejando a José María tirado en el suelo. Pero no lograron obtener el dinero al no conseguir desbloquear el móvil ni el PIN de la tarjeta bancaria. Rosa, a las 14:50 horas de este mismo día, llamó a la Policía Local y les informó de la muerte de José María y acompañó a los agentes hasta la casa.
José María falleció por asfixia
Por estos hechos, Fiscalía pide para Rosa 25 años y seis meses de cárcel por los delitos de asesinato y robo con violencia al contemplar la atenuante de confesión; para su primo solicita 27 años y medio y para Darwin 30 años por reincidencia.
El ministerio fiscal ha señalado durante la vista que los tres acusados tenían "una clara finalidad: robarle el dinero". Y la consecuencia directa fue la muerte de José María. Por su parte, la acusación particular, que representa la hermano de la víctima, ha añadido que se trata de un asesinato y no un homicidio porque fueron "tres personas contra una impidiendo que pudiera defenderse" y además "aumentando deliberada e inhumanamente el dolor" a la víctima
Se aprovecharon de su vulnerabilidad
"José María tenía un trastorno mental del 15%, era consumidor de drogas, tenía depresión, ansiedad y tomaba medicación. Esa noche se equivocó porque confió en los encausados, nadie se merece que lo asesinen, se aprovecharon de su condición de vulnerabilidad para matarlo", ha señalado.
Por contra, las defensas han negado los hechos y han pedido la libre absolución. El letrado de Darwin ha señalado que las acusaciones los presentan "como un grupo cuando no lo son". "Los primos han hecho estrategia común para culpar a mi cliente porque lo más fácil es echar la culpa a alguien a quien acabas de conocer. Darwin les sirvió de herramienta para acceder a la vivienda, estaba en una situación de inferioridad, era más joven, no conocía a nadie y no supo cómo reaccionar", ha señalado la letrada que ha recalcado al jurado: "No hay ninguna prueba objetiva que le señale directamente".
De hecho, ha afirmado que los audios que grabó Rosa desde el baño "demuestran que ella llevaba la batuta y con su primo tomaban y ejecutaban las decisiones, mientras que no se escucha ni una sola vez a Darwin".
Por su parte, el abogado de Rosa ha justificado que en los audios que grabó, y que se han reproducido hoy en la sala, le pedía a la víctima que les diera lo que pedían --José no grites, si gritas se te van a matar, ya está José, por favor, ya está no grites-- se ha escuchado en uno de los audios-- "no porque supiera del plan, sino porque lo único que quería era que la víctima colaborara para que no la mataran" y que se los envió a su pareja para que "hiciera algo".
"Retiró objetos de la boca de José María para que sobreviviera, le dio agua, grabó las pruebas, llamó a la Policía, entregó su móvil, una asesina huye y no colabora. Rosa estaba presa del pánico de lo le que pudieran hacer, pero no es ninguna asesina solo se encontraba en el lugar y en el momento equivocado".
"El tonto útil"
De igual modo, el letrado del primo ha mantenido que Antonio "era el tonto útil, la persona que pasaba por allí", y que fueron Darwin y Rosa quienes "se pudieron de acuerdo", mientras que su defendido fue "a última hora". "Y a Darwin no se le escucha en los audios porque está asfixiando a José María", ha apuntado.
En la vista ha declarado como testigo la expareja de Rosa que en el momento del crimen era solo amigos. Esa noche la llamó para verla y fue a su casa sobre las 2:00 horas. Al llegar estaban Antonio y Darwin y Rosa llegó al poco, estaban hablando de que habían conocido a un hombre que tenía mucho dinero, que en la pantalla del móvil habían visto el dinero que tenía, y que lo pagaba todo.
Darwin fue quien contactó con la prostituta para la víctima, pero José María dijo que no la quería, pero le avisaron que tendría que pagar el viaje. Su sensación, es que querían que José María les siguiera invitando, pero no sabía que querían quitarle el dinero. Sobre quién llevaba la voz cantante, ha apuntado que "eran los tres, pero un poco menos el primo".
Ha afirmado que no sabía por qué le mandó Rosa los audios, que no los escuchó enteros y que le pidió por Whastapps que se fuera de esa casa. Ha explicado que no llamó a la Policía porque no pensara que fuera tan grave, pero que si ella no llamaba, lo habría hecho él.
