Así descubrió la Guardia Civil al presunto asesino de un hombre en Coín, Málaga que copió las técnicas de la serie 'Dexter' para deshacerse del cadáver

El asesino que se inspiró en la serie 'Dexter' para descuartizar y ocultar los restos de su amigo en Coín, Málaga
Imagen del momento en el que agentes de la Guardia Civil encuentran restos humanos de un hombre desaparecido en 2020 en Alhaurín de la Torre, Málaga. Europa Press
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MálagaLa Guardia Civil ha logrado resolver uno de los casos más complejos de los últimos años en Málaga tras años de ardua investigación en la que el azar ha jugado cierto papel. Se trata del asesinato y descuartizamiento de Francisco José Agüera, desaparecido en abril de 2020 en Coín. La clave estuvo en un hallazgo fortuito que, seis años después, permitió reconstruir el crimen y señalar al responsable.

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Aparece un cráneo dentro de una bolsa

La historia la cuenta el diario ‘El País’. Todo empieza con la desaparición de Agüera en pleno confinamiento por la covid. Su familia denunció los hechos, pero la investigación inicial no avanzó ya que se trataba de una persona adulta que llevaba una vida bohemia, por lo que, en principio, no se descartaba que se hubiera marchado voluntariamente.

Todo cambió en junio de 2025 cuando un operario municipal encontró un cráneo dentro de una bolsa de plástico oculta en una arqueta de un solar junto a la urbanización malagueña de Pinos de Alhaurín, en Alhaurín de la Torre. 

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Según fuentes del caso citadas por ‘El País’, el hallazgo abrió la puerta a una investigación real, aunque el primer análisis forense confundió a los agentes ya que, por error, se atribuyó el cráneo a una mujer, lo que despistó mucho a los investigadores.

El giro definitivo llegó a principios de 2026, cuando el servicio de criminalística de la Guardia Civil logró identificar el cráneo mediante un análisis genético complejo. Fue entonces cuando se tuvo la certeza de que el resto humano pertenecía a Francisco José Agüera. El descubrimiento reactivó el caso, seis años más tarde, a cargo del Grupo de Homicidios 

En una carrera contrarreloj, los investigadores entrevistaron a amigos, conocidos y familiares, acotando la lista de sospechosos. La arqueta donde apareció el cráneo estaba cerca de la casa de la hermana de uno de los amigos de la víctima. Los agentes lo consideraron una pista decisiva.

Cuando hablaron con él por primera vez, el sospechoso —hoy detenido, de 65 años— negó cualquier implicación. Según ‘El País’ sus primeras palabras a los investigadores que le interrogaron fueron: “Yo no he sido. No tenéis nada contra mí. Y sé que no podéis demostrarlo porque tengo mucho tiempo libre y he visto CSI y otras muchas series policiacas”. 

Esta actitud llamó la atención de los agentes, además de sus titubeos, contradicciones y una seguridad basada en su supuesto conocimiento de métodos policiales aprendidos en series.

La Guardia Civil continuó investigando con nuevas herramientas tecnológicas en un trabajo calificado como “invisible”, lo que permitió obtener indicios sólidos. 

El sospechoso se derrumbó y confesó

Finalmente, en el segundo interrogatorio, el sospechoso se derrumbó y confesó. Alegó que todo comenzó por una pelea porque creía que Agüera le había robado. Dijo que hubo un forcejeo y que lo asfixió accidentalmente al caer sobre él, una versión que los investigadores no consideraron creíble.

Lo que sí admitió fue cómo se deshizo del cadáver. Según su testimonio se inspiró en la popular serie policiaca ‘Dexter’, y siguiendo lo aprendido de sus casos, forró de plástico su casa para no dejar rastro y pasó varios días descuartizando el cuerpo con métodos rudimentarios. Cada parte la metía en una bolsa, luego en otra y después en una tercera, junto a los guantes de látex usados. También envolvió en plástico el interior de su coche, donde no se halló “ni una gota de sangre, ni un pelo, nada”, pese a tres días de análisis forense. Él mismo había advertido que “Por mucho que miréis, no vais a encontrar nada”.

Después repartió las bolsas por distintos puntos de Pinos de Alhaurín, lugares en los que seis años más tarde terminó acompañando a los agentes para señalar algunos lugares, en los que sepultó, trozos del cuerpo de Francisco José Agüera.

Se trata de ubicaciones como una pequeña cueva que tardaron cinco horas en localizar. También se han recuperado algunos restos, incluido el torso, que podría aportar información sobre la causa de la muerte. Lamentablemente, para la familia y la investigación, otros puntos ya no pueden inspeccionarse porque se han construido urbanizaciones encima.