La trágica vida de Christa Pike, la mujer que ha sobrevivido a la inyección letal: del maltrato en su infancia al crimen satánico que cometió

Christa Pike, que fue repetidamente violada durante su infancia y adolescencia, cometió un brutal asesinato en un centro de estudios
Christa Pike, condenada a muerte por asesinato en 1995, ingresada tras sobrevivir a dos inyecciones letales en Tennessee
Inexplicablemente, la prisionera Christa Pike, condenada a muerte en el estado de Tennessee, Estados Unidos, por un asesinato cometido en 1995, ha sobrevivido a los dos inyecciones letales que le suministraron para llevar a cabo su ejecución. Según sus abogados, las dificultades - previamente notificadas - para llegar hasta sus venas, que estaban "reventadas", según su declaración en la BBC, provocaron que perdiera el conocimiento, pero que siguiera viva, pues "tenía pulso y estaba roncando".
Después de la ejecución fallida, el Departamento Correccional de Tennessee emitió un comunicado en el que especificó que se siguió cada paso del protocolo establecido del estado, aprobado por la Fiscalía General. "La sustancia química utilizada en la inyección letal ha demostrado ser eficaz en todo momento y el protocolo no permite procedimientos adicionales más allá de los que se activaron", dijeron, sin saber cómo proceder después de la inusual respuesta de la presa.

Christa fue violada desde los 2 hasta los 17 años
La ejecución de Christa Pike ha quedado, por lo tanto, en suspenso, siendo su caso uno de los más conocidos en Tennessee, por lo trágico de su pasado y lo escabroso del asesinato. Según la página 'Clemencia para Christa Pike', en la que se pide a la justicia que se consideren sus antecedentes de daño cerebral y las agresiones, físicas y sexuales, que sufrió durante toda su infancia, se explican - aunque no se justifican - los motivos que llevaron a esta presa a cometer un asesinato cuando tenía 18 años.
Según sus datos, Christa sufrió un "pasado de abusos casi insoportables", según el Dr. Jonathan Pincus, catedrático de Neurología de la Universidad de Georgetown. Fue golpeada y maltratada repetidamente por su padre, su abuela materna y varios de los novios de su madre. Además, resaltan que "hay indicios claros de que Christa sufrió abusos sexuales por parte del novio de su abuela desde que tenía dos años. Cuando tenía 11, fue violada por un hombre que vivía cerca de su familia. Y, en ambos casos, las autoridades estatales no denunciaron el incidente ni tomaron medidas ante los indicios de abuso".

Intentó suicidarse con una sobredosis de Tylenol
Poco después, Christa intentó suicidarse tomando una sobredosis de Tylenol. Entonces, le diagnosticaron depresión, pero nunca recibió un tratamiento médico ni de salud mental adecuado. A los 13 años, sufrió una agresión sexual por parte del novio de su madre. Tras la agresión, los Servicios de Protección de Menores la sacaron de su casa, pero regresó a ella al cabo de solo tres meses, con un seguimiento mínimo. A los 17 años, Christa fue violada de nuevo por un desconocido. Los registros hospitalarios confirman la violación, pero las autoridades locales solo llevaron a cabo investigaciones mínimas, según denuncia la página.

El símbolo satánico que grabaron en el cuerpo de la víctima
En 1994, con la intención de cambiar su destino, se matriculó en un programa de formación del centro para jóvenes con problemas de conducta 'Job Corps', en Knoxville, para convertirse en enfermera. Sin embargo, el ambiente en este lugar no era tan saludable como parecía, pues los alumnos "solían llevar cuchillas de afeitar y cúteres para protegerse".
Un año más tarde, tal y como recuerda la BBC, junto a su novio de entonces, Tadaryl Shipp y otros adolescentes, golpearon y torturaron hasta la muerte a Colleen Slemmer, una joven de 19 años a la Christa acusó de haber intentado robarle a su pareja. El asesinato provocó un gran revuelo mediático en Knoxville después de que Colleen fuera hallada muerta con un pentagrama -un símbolo de ritual satánico- grabado en el pecho. Los testigos aseguran que, al día siguiente, Christa presumió de haberla matado y de haber guardado, como trofeo, un trozo de su cráneo.
De todos los implicados, Pike fue la única condenada a la pena de muerte, sentencia que recibió en el tribunal mientras lloraba y llamaba a gritos a su madre. De haber muerto por la inyección letal, acto al que acudió "sin miedo y en paz", según el Daily Mail, hubiera sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años.
