El "horror" que vivieron dos pasajeras de un Alvia al pasar unas horas antes por el lugar del accidente en Adamuz: "Se caían las cosas, nos teníamos que agarrar"
Marta y su madre María del Mar viajaron el domingo en un Alvia desde Cádiz a Madrid que pasó por la misma vía que el Iryo que descarriló horas después
La investigación trata de determinar si la rotura de un tramo de la vía es "la causa o la consecuencia" del accidente ferroviario de Adamuz
En Adamuz, Córdoba, continúa la consternación por la tragedia ferroviaria sufrida el pasado domingo 18 de enero tras el descarrilamiento de un tren Iryo con destino Madrid en la vía contigua y el impacto de un Alvia que viajaba en sentido contrario hacia Huelva. Por el momento son 41 los fallecidos y la emoción y el shock sigue en el cuerpo para muchas personas.
Como Marta y su madre María del Mar, que, aunque por fortuna no viajaban en ninguno de los convoyes afectados, sí que tuvieron una mala experiencia con su tren. Las dos viajaron ese domingo en un Alvia que cubría el trayecto Cádiz-Madrid. Dicen no recordar un viaje tan “terrible” como ese, debido a las vibraciones y movimientos del tren durante el trayecto.
“Ha sido la primera vez que notamos esa sensación de miedo, el tren se movía un montón. Nunca habíamos notado que temblara tanto", cuenta Marta de No Copano a la web de Informativos Telecinco. Ese día, ella y su madre cogieron el tren a las 13:30 en Cádiz y llegaron a Madrid a las 18:00. Era sobre las 15:30 de la tarde cuando su tren pasó por Córdoba y ahora recuerdan lo “horrible” que fue su viaje.
"No te podías ni levantar ni andar a la cafetería porque te tenías que ir agarrando a los asientos"
“No te podías ni levantar ni andar a la cafetería porque te tenías que ir agarrando a los asientos. El mostrador temblaba tanto que se caían las cosas de la comida”, recuerda la joven. “Intentábamos quitarle peso y no darle importancia. Hubo momentos en los que el tren estaba como de lado de una forma exagerada y bromeábamos con colocarnos al otro lado del vagón para hacer contrapeso, pero lo cierto es que parecía que iba a volcar”, narra la madrileña, que venía de visitar a su familia en Cádiz.
Otra de las anomalías que recuerda Marta en este viaje es la iluminación constante de las pantallas de los vagones con información sobre actuación de emergencia y evacuación. “Cada hora aparecían instrucciones de emergencia en las pantallas, además de escucharse por el altavoz. En un momento, un trabajador vino con el móvil gritando y corriendo por el vagón hasta golpear la puerta del maquinista. No sabemos qué le dijo, pero el tren de repente bajó de velocidad, pasó de 260 km/h a 90 km/h ”, describe.
Sin duda, un viaje desagradable que ambas no olvidan. Lo contaron en casa nada más llegar a Madrid a las 18:00 y, solo una hora y 45 minutos más tarde, llegaba la noticia del trágico accidente de Adamuz, en un tramo por el que ellas habían pasado solo unas horas antes. “Lo primero que pensé es que habíamos pasado por ahí, habíamos hecho parada en Córdoba. He sentido que podría haber descarrilado, que mi tren podría haber sido el Alvia que está ahora mismo hecho pedazos. Se me puso el cuerpo malísimo. Mi madre me dijo, ‘menos mal que no ha sido nuestro día’”, dice la joven emocionada al recordar esa conversación.
Vibraciones, traqueteos y sonidos constantes
Aún así y tras la terrible experiencia vivida, Marta cree en la seguridad del tren como medio de transporte y asegura que volverá a Cádiz en tren, cuando se pueda, como siempre ha hecho. “La carretera es igual de peligrosa y hay más posibilidades de sufrir un accidente. Sé que esto ha sido una cosa puntual, aunque mi viaje fue horrible, pero no suele ser así. Confío en que lo arreglen y en que no vuelva a suceder”, concluye la joven.
El de Marta y su madre María del Mar no ha sido el único testimonio sobre malas experiencias de viaje en tren en cuanto vibraciones y movimientos del convoy. Tras el accidente de Córdoba, decenas de pasajeros han rescatado publicaciones en X (antes Twitter) para advertir de los momentos de traqueteos intensos y un ruido ensordecedor durante los trayectos, similares a la experiencia que vivió la joven madrileña y su madre.
"Por motivos laborales cojo una media de 4 trenes de alta velocidad cada semana. El 14 de nov. grabé este vídeo volviendo de Málaga porque me pareció una locura cómo vibraba el AVE. Espero que los culpables de esta tragedia asuman sus responsabilidades y terminen en la cárcel, escribió Felipe Royo.
Otra usuaria decidió denunciar públicamente ante el miedo que sintió como pasajera. “Viajar en AVE en los tiempos que corren” tituló Moreno en su cuenta de X y mencionando a Renfe.