No solo Montessori: una extrabajadora de las clínicas de depilación de Diego Guerrero en España asegura que también la "estafó"

Hablamos con una extrabajadora de los centros de depilación láser 'Depilité', que a principios de los 2000 dirigía Diego Guerrero
Verónica Márquez, maestra Montessori a la que el empresario Diego Guerrero estafó 36.000 euros: "Esto es una estafa nacional"
Durante las últimas semanas, varios maestros de las escuelas Montessori Village, gestionadas de forma privada por el empresario Diego J. Guerrero Cruces, han denunciado en la prensa la presunta estafa que han sufrido por su parte. En este misma web, dos de esas maestras -una que trabajaba en el centro de Alcalá de Henares y otra que invirtió en una escuela que nunca llegó a abrir - nos han dado testimonio de los miles de euros que han perdido por haber "confiado en Guerrero" y en su conglomerado educativo.
El modus operandi del empresario se repite en los dos casos: invitaba a las maestras a hacerse socias de su imperio - Guerrero les decía que iba abrir escuelas Montessori Village por toda España -, pidiendo siempre una importante suma de dinero por adelantado para formar parte de su sociedad. Después, las firmas o el resultado de la inversión "no llegaba nunca" y, al comenzar a cerrar las escuelas de Madrid porque Diego no pagaba el alquiler de los espacios, se dieron cuenta de que habían sido "víctimas de un timo".

"No me pagaba la comisión que me correspondía"
Ahora sabemos que este método de estafa, que el empresario ha aplicado presuntamente de manera recurrente, al menos, en los últimos tres años, no solo ha afectado a las personas vinculadas con el negocio de los centros Montessori. La web de Informativos Telecinco ha averiguado, a través del testimonio de una "asociada" y extrabajadora de Guerrero, que también ocurrió algo muy similar en España a principios de los años 2000 con una cadena de centros de depilación láser:
"Yo era una persona muy cercana al entorno de Diego J. Guerrero y, allá por el año 2008, él me invitó a unirme a su empresa de depilación láser, que se llamaba 'Depilité' y tenía su sede central en Sevilla, como asociada, no como socia. Ni siquiera era una franquicia, ni una sociedad, yo no era socia como tal, creo que es un término que él mismo se inventó. Y para ser asociada trabajadora tuve que darle unos 50.000 euros, creo recordar", ha dicho esta extrabajadora, que prefiere mantener en el anonimato.
"Tuve que llevarle a juicio para que me pagara el finiquito"
"Trabajaba ahí, tenía un equipo de tres personas. En cuatro años, vendimos dos millones de euros en tratamientos porque aquí en España, por entonces, no había depilación láser. Diego trajo la idea de Monterrey, México. Y gracias a mi trabajo, pude recuperar mi inversión. Conozco a otra persona que se asoció con él en un centro 'Depilité' de La Moraleja que solo fue inversora, no trabajaba, y perdió todo su dinero", ha añadido la entrevistada en exclusiva.
"Mi centro iba tan bien que, en el tercer trimestre, gané 9000 euros en comisiones. Cuando Diego se enteró, despidió a mi gerente, Hugo Muela, y nunca más volví a cobrar una comisión de tal envergadura. Yo no entendía por qué no me pagaba lo que me correspondía, porque yo trabajaba y vendía muchos tratamientos. Me pasaba unos informes en los que justificaba que 1000 euros habían sido invertidos en publicidad, que eran solo unos flayers que no creo que costaran tanto. Otros 1000 euros en telefonía y cosas así, cuando él me tenía que dar a mí el 5% de todas las ganancias y no me podía creer que mi amigo me estuviera engañando", recuerda la extrabajadora.
Cuatro años después, ella, que se supone que, como asociada, podía gestionar por sí misma su jornada laboral, le dijo a Diego que quería irse dos meses a México por cuestiones personales. Diego se lo negó y, entonces, renunció a su cargo, como asociada y como empleada. "Tuve que llevarle a juicio para que me pagara el finiquito, unos 15.000 euros. Y yo creo que a mi abogado también le engatusaron porque al final, aunque yo gané el pleito, acabé pagando las costas", ha lamentado.

Máquinas de vending: el nuevo negocio que "planea" abrir Diego
Tras marcharse del centro de depilación, esta extrabajadora supo que la clínica en la que había trabajado también cerró de repente, igual que ha pasado ahora con las escuelas Montessori. Con su declaración, tiene el firme objetivo de que "Diego no time a más gente" y, con esta misma intención, esta web ha sabido en exclusiva que Guerrero, a pesar de haberse visto envuelto en el escándalo del cierre de los centros educativos, está ya "planeando abrir un nuevo negocio":
"Está buscando inversionistas para abrir un nuevo negocio de máquinas de vending, la primera de ellas en el barrio de San Chinarro, Madrid. Y, seguramente, haga lo mismo de siempre, estafará a los socios que capte y después se declarará insolvente, porque nadie sabe dónde está ni qué ha hecho con todo el dinero que se ha quedado", ha concluido una segunda fuente.
