El reto de Pedro y Mario, con parálisis cerebral, cruzando Fuerteventura en silla adaptada: “Es una locura, pero una locura maravillosa”
Fueron las primeras personas con movilidad reducida en recorrer la Patagonia argentina en un trail de 100 km gracias a Empujando Sonrisas
Erik Villarroel aprende a hablar y vuelve a comer cuatro años después de sufrir una caída que le ocasionó un grave daño cerebral: "El cambio ha sido abismal"
Mario empezó a salir a correr con sus padres José Luis y Paula cuando él solo tenía cuatro años. Las primeras salidas fueron en una silla normal de paseo sobre la que pronto descubriría que el deporte en compañía, la superación y las ganas de disfrutar iban a empujar su sonrisa hasta la meta en muchas carreras.
En diciembre de 2025, Mario con 12 años y Pedro con 22 se convirtieron en las primeras personas con movilidad reducida y parálisis cerebral en completar El Cruce, en la Patagonia argentina, el trail por etapas más grande del mundo. 4.500 corredores participaron en esa travesía de 100 kilómetros con dos claros protagonistas que marcaron un hito y que en octubre vuelven a superarse con una carrera por relevos en Fuerteventura de 150 kilómetros.
Todo ello está siendo posible gracias al equipo Empujando Sonrisas, una iniciativa creada por los padres de Mario que nació con el objetivo de “visibilizar y normalizar que el deporte es para todos y que ellos también se pueden divertir”, cuenta a la web de Informativos Telecinco José Luis Fernández, uno de los creadores de este proyecto y padre de Mario.
Mario nació en Etiopía en 2014 y fue adoptado cuando tenía cuatro meses, poco después le diagnosticaron parálisis cerebral. A día de hoy convive con una discapacidad del 100% que limita su movilidad, pero que no le impide cumplir retos tan emocionantes como este.
“Empujando Sonrisas nació como un grupo de amigos que de manera solidaria decidieron unirse para visibilizar el deporte inclusivo”, señala el padre de Mario. Gracias a esa visibilidad consiguieron que en muchas carreras cambiaran el reglamento para permitir participar a personas en silla de ruedas.
La carrera en Argentina fue, como le dijeron a José Luis, “una locura maravillosa” de la que muchos dudaban. Nadie había participado antes en El Cruce con sillas para personas con discapacidad y gente corriendo y empujando detrás. José Luis y el resto de Empujando Sonrisas lograron convencer a la organización e hicieron de esa maravillosa locura una realidad.
Dejaron en Argentina las sus sillas, valoradas en 5.000 euros
“Al principio les chocó mucho porque no entendían muy bien cómo lo íbamos a hacer. Se tomaron su tiempo y al final nos respondieron que sí. A partir de ahí pusimos la maquinaria en marcha”, recuerda Fernández. Empujando Sonrisas consiguió que Iberia patrocinase la carrera facilitándoles los billetes de avión.
“No aceptamos donaciones particulares porque creemos que hay otras causas que lo merecen más, pero sí trabajamos con patrocinadores que nos ayudan en la organización”, señala el padre de Mario. Otra de las misiones de Empujando Sonrisas, además de visibilizar y normalizar el deporte inclusivo, es la de “dejar un granito de arena” que pueda ayudar a quien viene detrás.
La expedición que fue a Argentina dejó en el país sudamericano las sillas de Pedro y Mario, valoradas en 5.000 euros cada una. “Lo hicimos para que, si alguien quiere hacer El Cruce, sepa que el material no va a ser un problema”, apunta José Luis.
Bicicletas para ir al colegio en Guinea Bissau
Casi un año después de esa aventura, lo que más orgullo le produce a José Luis es ver que hay gente que está usando esas sillas. “Aquí al final hemos conseguido otras porque a nada que haces ruido y buscas patrocinador siempre encuentras a alguien que te puede ayudar. Allí es más complicado”, añade.
Empujando Sonrisas ya tiene su segundo gran reto. Los próximos 3 y 4 de octubre el equipo protagonizará una carrera de 150 km que cruza la isla de Fuerteventura de norte a sur en modalidad de relevos. Un total de 60 corredores acompañarán a Pedro y Mario en esta nueva aventura a la que se une la familia de Martina, de Teruel, que también tiene una enfermedad rara.
Para esta cita, Empujando Sonrisas colaborará destinando el 20% de los patrocinios a la ONG Kumpu, que se dedica a la compra de bicicletas para que niños de Guinea Bissau puedan ir al colegio. Una gran acción solidaria de este equipo deportivo capitaneado por Mario y Pedro que pretende dejar huella allá donde su sonrisa llegue hasta lo más alto.