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La isla canaria en la que Miguel Ángel Revilla se habría "quedado a vivir": reserva marina de Europa y con poco más de 700 habitantes

Miguel Ángel Revilla y la playa de Las Conchas
Playa de Las Conchas y, a la izquierda, Miguel Ángel Revilla. Fotomontaje con imágenes de Europa Press y Wikipedia/Alexander Klink
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Si hay un político que ha paseado su ‘tierruca’ por todo el mundo y que la promociona siempre que tiene ocasión, ese es Miguel Ángel Revilla. No hay ocasión en que este gran admirador de la gastronomía no aproveche para glosar las magníficas anchoas de Santoña, los sobaos pasiegos o las frutas y hortalizas de la región. Sin embargo, hay un lugar muy alejado de Cantabria del que se enamoró; un rincón natural en las Islas Canarias. De hecho, llegó a confesar: “Me hubiera quedado allí a vivir”, además de reconocer que es el lugar perfecto para unas vacaciones. No es para menos: así es La Graciosa, la isla diminuta donde el tiempo parece haberse detenido.

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La única isla sin una sola calle asfaltada

De todas las islas habitadas en las Canarias, La Graciosa, con menos de 30 kilómetros cuadrados de superficie, es la más pequeña: 734 habitantes censados en 2024 y concentrados en un solo núcleo de población: Caleta del Sebo, la capital. El otro, Pedro Barba, está deshabitado y solo habitan allí de manera temporal los turistas que la visitan. En ambos rincones solo se distinguen pequeñas casitas blancas y calles de arena (no hay ni un gramo de asfalto): es como si allí el estrés y las prisas pasaran de largo. El resto es puro paisaje volcánico, como el resto de las Canarias, con playas de arena fina, rocas y aspecto semidesértico. 

La Graciosa vista desde Lanzarote
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Fue en el redescubrimiento que se hizo de las islas a principios del siglo XIV (ya las habían descubierto los romanos) cuando se le puso este simpático nombre: los historiadores de la época lo atribuyen a su hermoso aspecto o al canal de vista agradable que forma con Lanzarote, la isla a la que pertenece. De hecho, La Graciosa está a solo un kilómetro de aquella: las separa un brazo de mar navegable, conocido como El Río, y se puede cruzar de una a otra en un ferry que recorre el trayecto a diario.

Llena de playas amplias a pesar de su tamaño

La Graciosa es la isla principal del Archipiélago Chinijo, formado por esta y varios islotes agrupados al norte de Lanzarote (los islotes están todos deshabitados). Este conjunto, un parque natural, constituye la reserva marina más grande de la Unión Europea: 700 kilómetros cuadrados de espacio protegido que lo convierten en una de las grandes joyas del Atlántico europeo.

Al contrario que en El Hierro, una isla considerablemente más grande, La Graciosa cuenta con varias playas magníficas, como la de Las Conchas, La Cocina o La Francesa. El oleaje y el viento hacen que no siempre sean adecuadas para el baño, pero son perfectas para desconectar y disfrutar de su paisaje de contrastes cromáticos. 

Caleta de Sebo

Si te apetece pasar por La Graciosa y quieres darte un baño, se recomienda la playa de La Laja, junto a Caleta del Sebo: sus aguas son tranquilas y es perfecta para ir en familia. Allí, en la capital de la isla, en el único lugar donde vive gente, también encontramos el pequeño puerto donde atracan tanto embarcaciones de recreo como los ferrys o los barcos de mercancías. También aquí se concentran los pocos pero fantásticos restaurantes en los que disfrutar de sus pescados fresquísimos o de sus guisos más tradicionales.