El eucalipto, factor clave en el incendio de Niebla: con 42.000 hectáreas es ya el peor de la historia de Andalucía

Las hectáreas calcinadas superan ya a las 31.000 del incendio de Riotinto en 2004, el peor desastre medioambiental de la Comunidad
Incendio en Niebla, Huelva: los pirocúmulos complican la extinción, una semana del inicio del fuego
La elevada presencia y la alta combustibilidad del eucalipto se han consolidado como el elemento clave para comprender la virulencia y el comportamiento extremo del incendio forestal iniciado el pasado 6 de agosto en el paraje de Raboconejos, en el municipio de Niebla (Huelva). Informan en el vídeo Laura García, Marta Manchón y Nacho Soriano.
Así lo ha indicado Alejandro García, director del Centro de Operaciones Operativas y especialista en grandes incendios forestales, en un vídeo difundido a través de las redes sociales de Infoca, en el que ha subrayado que la masa vegetal dominante en la zona presenta singularidades que la convierten en un combustible excepcionalmente peligroso.
Conocido en Australia como el "árbol de gasolina", el eucalipto, según ha explicado, "combina una madera de elevado poder calórico con cortezas finas y hojas saturadas de aceites esenciales cuya inflamabilidad se dispara con el aumento de la temperatura".
"Cuando arden los troncos, emiten pavesas que se desplazan por la columna de humo ardiendo muy lentamente. Al salir de ella, toman oxígeno del aire y llegan al suelo con una combustión mucho mayor, por lo que casi todos los focos secundarios agarran", ha detallado García sobre el riesgo que entraña esta especie, cuya propagación se agrava cuando el fuego genera columnas convectivas capaces de proyectar pavesas en cualquier dirección.
Esta alta carga de combustible se combina con un comportamiento meteorológico exiguo que complica de forma crítica las tareas de sofocación.
Marc Castellnou, jefe del Grupo de Actuación Forestal (GRAF) de los Bomberos de la Generalitat de Cataluña y experto en gestión de incendios, ha advertido de que el fuego presenta una capacidad de extinción "muy difícil" al haber generado una "atmósfera persistentemente modificada" sobre el terreno.
El histórico incendio de Riotinto en 2004
Castellnou ha enfatizado que no se trata de una situación derivada de un fenómeno aislado, sino de una "permanencia de comportamiento extremo día y noche", fenómeno característico de los grandes incendios de los últimos años.
Asimismo, ha apuntado que el fuego mantiene una dinámica "serpenteante", desplazándose durante el día hacia el este-noreste y virando durante la noche hacia el sur, lo que genera un patrón de "cabezas cambiantes" y un frente este progresivamente más ancho.
El especialista ha comparado la densidad de la vegetación sin gestionar con la del histórico incendio de Riotinto en 2004, destacando la presencia constante de overshootings o alteraciones de la capa de mezcla por encima de los mil metros de altitud, incluso en horas nocturnas