Astronomía

Hay cinco objetos del cielo nocturno que cualquiera puede ver desde un balcón en ciudad: ninguno necesita telescopio

Mirar el cielo desde la ciudad es una experiencia sorprendente
Mirar el cielo desde la ciudad es una experiencia sorprendente. Freepik
Compartir

Cuando se suele pensar en astronomía, se tiende a imaginar cielos oscuros lejos de las ciudades, telescopios gigantes y observatorios astronómicos situados en montañas remotas. No obstante, la realidad es más accesible. Desde un balcón en la ciudad, rodeado de farolas y edificios, es posible disfrutar de algunos de los objetos más espectaculares del firmamento sin necesidad de ningún instrumento óptico.

Aunque la contaminación lumínica dificulta la observación de galaxias débiles o nebulosas tenues, existen numerosos cuerpos celestes lo bastante brillantes para ser visibles a simple vista. Algunos forman parte de nuestro sistema solar, otros están a cientos o miles de años luz de distancia, pero todos tienen algo en común: cualquiera puede encontrarlos mirando al cielo durante unos minutos. La clave siempre está en saber qué buscar.

PUEDE INTERESARTE

La Luna

Puede parecer una elección obvia, pero la Luna sigue siendo el objeto más agradecido para cualquier observador. Su brillo permite verla incluso desde centros urbanos muy iluminados y, además, cambia constantemente. A lo largo del mes atraviesa distintas fases que modifican completamente su aspecto. Una Luna creciente va a mostrar unas sombras espectaculares en el terminador (la línea que separa el día y la noche lunares), mientras que la Luna llena ilumina el paisaje nocturno con intensidad suficiente para proyectar sombras.

Muchas personas piensan que para disfrutar de la Luna hace falta un telescopio, pero a simple vista pueden distinguirse perfectamente los mares lunares, las grandes manchas oscuras formadas por antiguas llanuras volcánicas. Además, la Luna es un excelente punto de referencia para aprender a orientarse en el cielo, ya que aparece cerca de planetas brillantes y constelaciones destacadas, siendo una gran ayuda para localizar otros objetos.

PUEDE INTERESARTE

Venus

Venus es una “estrella” extremadamente brillante que se ve poco antes del amanecer o después del atardecer. Se trata del objeto más brillante del cielo nocturno después de la Luna y resulta visible incluso desde las ciudades con mayor contaminación lumínica. Debido a que orbita más cerca del Sol que la Tierra, nunca aparece en mitad de la noche, sino cerca del horizonte al amanecer o al atardecer.

Su brillo es tan intenso que muchas personas lo confunden con un avión o incluso con una estrella especialmente luminosa. En realidad, se trata de la luz solar reflejada por las densas nubes que cubren completamente el planeta. Desde un balcón de la ciudad, Venus suele ser uno de los primeros objetos celestes en hacerse visible cuando el cielo se empieza a oscurecer.

Júpiter

Aunque se encuentra a cientos de millones de kilómetros más lejos que Venus, su enorme tamaño y su capacidad para reflejar la luz solar hacen que sea uno de los puntos más brillantes del firmamento. En muchas ocasiones supera en brillo a cualquier estrella visible.

A simple vista aparece como un punto muy luminoso que no parpadea tanto como las estrellas. Esa es una de las pistas que ayudan a identificar los planetas: suelen mostrar una luz más estable debido a su disco aparente. Durante ciertas épocas del año, Júpiter puede observarse durante gran parte de la noche. Incluso desde una ciudad resulta fácil localizarlo si se dispone de un cielo relativamente despejado.

Saturno

Saturno suele generar sorpresa cuando la gente se entera que también se puede ver a simple vista. No muestra sus famosos anillos sin ayuda óptica, pero sí aparece como un punto brillante fácilmente identificable en muchas épocas del año. Lo interesante de Saturno es que su brillo resulta más discreto que el de Venus o Júpiter, lo que obliga a prestar algo más de atención al cielo. De todos modos, sigue siendo perfectamente observable desde áreas urbanas.

Muchas personas consideran especialmente emocionante pensar que ese pequeño punto luminoso puede ser un mundo gigantesco rodeado por uno de los sistemas de anillos más impresionantes del sistema solar.

Marte

El planeta rojo es uno de los objetos más fáciles de identificar a simple vista gracias a su característico tono. Su brillo suele verse más estable y menos parpadeante, algo que ayuda bastante a reconocerlo incluso desde zonas urbanas.

Su intensidad cambia según la posición orbital de la Tierra y Marte, pero hay épocas en las que el planeta rojo se convierte en uno de los puntos más llamativos del cielo nocturno. Esto pasa especialmente durante la oposición, el momento en el que ambos planetas están más cerca.

La constelación del Cisne y la estrella de Deneb

La constelación del Cisne es una de las más fáciles de localizar durante las noches de verano en el hemisferio norte. Su estrella más brillante es Deneb, una auténtica gigante situada a más de 2.500 años luz de la Tierra y miles de veces más luminosa que el Sol. Deneb forma parte del conocido “Triángulo de Verano”, junto a Vega y Altair, una figura muy reconocible incluso desde ciudades con contaminación lumínica.

Aunque las estrellas más débiles del Cisne pueden perderse entre las luces urbanas, Deneb sigue destacando claramente en el cielo nocturno. Observarla desde un balcón resulta especialmente fascinante porque permite contemplar, a simple vista, una estrella gigantesca a una distancia casi inimaginable.