Astronomía

Europa, la luna de Júpiter, es el lugar del sistema solar donde más probabilidades hay de encontrar vida: la misión Europa Clipper sigue buscando

Europa no parece un mundo habitable a simple vista. Madrid
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MadridCuando se habla de buscar vida fuera de la Tierra, mucha gente piensa primero en Marte. Pero, uno de los lugares más prometedores del sistema solar actual está bastante más lejos. En una de las lunas de Júpiteren concreto Europa, bajo una corteza de hielo aparentemente inhóspita, podría esconder uno de los océanos más interesantes conocidos fuera de nuestro planeta.

La NASA describe Europa como uno de los mundos más prometedores para buscar ambientes donde podría existir vida más allá de la Tierra. Debajo de su superficie castigada por la radiación de Júpiter se encuentra un océano global de agua salada, protegido por una capa de hielo y en contacto con un interior rocoso. Un escenario donde podían reunirse tres ingredientes esenciales para la habitabilidad: agua líquida, química adecuada y una fuente de energía.

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Debido a ello, la misión Europa Clipper se ha convertido en una de las grandes apuestas de la astrobiología moderna. La nave de la NASA despegó el 14 de octubre de 2024 y viaja hacia el sistema de Júpiter, con llegada prevista en abril de 2030. Su objetivo no es encontrar organismos vivos directamente, sino determinar si Europa tiene condiciones capaces de sostener vida.

Un océano oculto en el hielo

Europa no parece un lugar amable. Es una luna helada, algo más pequeña que nuestra Luna, situada a cientos de millones de kilómetros del Sol. Su superficie está cubierta por hielo, surcada por fracturas, líneas oscuras y regiones caóticas que sugieren una intensa actividad geológica. Sin embargo, esa apariencia congelada es precisamente lo que la hace tan interesante.

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La NASA señala que, aunque Europa tiene solo una cuarta parte del diámetro de la Tierra, su océano podría contener aproximadamente el doble de agua que todos los océanos terrestres juntos. Ese océano estaría bajo una corteza de hielo de unos 15 a 25 kilómetros de espesor y podría alcanzar entre 60 y 150 kilómetros de profundidad.

La existencia de este océano no se ha demostrado taladrando su hielo, pero las pruebas acumuladas son muy potentes. Una de las más importantes procede de la misión Galileo, que orbitó Júpiter entre 1995 y 2003. Sus mediciones detectaron una señal magnética compatible con la presencia de una capa conductora bajo la superficie de Europa. La explicación más probable es que se trata de un océano global de agua salada.

La sal es importante porque permite que el agua conduzca electricidad. Cuando Europa se mueve dentro del intenso campo magnético de Júpiter, ese océano salado induciría una respuesta magnética detectable desde el espacio.

¿Qué buscará Europa Clipper?

Europa Clipper no aterrizará en la Luna. Tampoco perforará el hielo, orbitará Júpiter y realizará alrededor de 50 sobrevuelos cercanos de Europa para estudiar la luna desde diferentes ángulos y distancias. La NASA insiste en que no es una misión de detección directa de vida, sino una misión de habitabilidad: quiere saber si existen lugares bajo la superficie que puedan sostenerla.

Para conseguirlo, la nave lleva un conjunto de instrumentos diseñados para responder preguntas fundamentales. Sus cámaras cartografiarán la superficie química del hielo; un radar penetrante intentará estudiar la estructura de la corteza; sus instrumentos magnéticos ayudarán a caracterizar el océano; y otros detectores buscarán partículas, polvo y posibles señales de actividad.

El objetivo es reconstruir el retrato completo de Europa: qué grosor tiene el hielo, si hay bolsas de agua dentro de la corteza, cómo es la química de su superficie, si el océano está en contacto con el fondo rocoso y si existe intercambio entre el interior y el exterior.

¿Por qué Europa podría ser habitable?

La Tierra ofrece una pista importante. En nuestro planeta, la vida no depende siempre de la luz solar. En las profundidades oceánicas existen ecosistemas asociados a fuentes hidrotermales, donde organismos enteros sobreviven gracias a la energía química que procede del interior terrestre. Esto no demuestra que haya vida en Europa, pero sí que abre una posibilidad: un océano oscuro puede ser habitable si cuenta con agua líquida, elementos químicos adecuados y energía.

Europa podría obtener energía por el efecto de las mareas. La gravedad de Júpiter y la interacción con otras lunas deforman ligeramente su interior, generando calor. Ese calentamiento ayuda a mantener líquido el océano bajo el hielo. Además, el el océano contacta con un fondo rocoso, podrían producirse reacciones químicas interesantes para la vida.

Pero no es el único mundo prometedor, Encélado, la luna de Saturno, también es una candidata extraordinaria porque expulsa penachos de agua y partículas al espacioTitán, otra de las lunas de Saturno, tiene química orgánica compleja y mares de metano y etano. Marte continúa siendo clave para buscar señales de vida pasadaGanimedes y Calisto, también lunas de Júpiter, podrían albergar océanos internos como Europa.