El alcalde de Algeciras anuncia que dimitirá el próximo 25 de octubre y reitera su inocencia: "Unas acusaciones rotundamente falsas"
"Reitero mi absoluta inocencia frente a unas acusaciones falsas, rotundamente falsas", ha asegurado
La carta de la joven denunciante del alcalde José Ignacio Landaluce: "El miedo ha cambiado de bando"
El alcalde de Algeciras (Cádiz), José Ignacio Landaluce, ha anunciado en sus redes sociales que dimitirá de su cargo el próximo 25 de octubre, tres días antes de la moción de censura que han presentado el PSOE y Vox tras las denuncias por supuestas agresiones sexuales.
"El próximo 25 de octubre pondré fin a mi etapa como alcalde de Algeciras, tras más de 15 años de servicio a mi ciudad. Una decisión marcada por las circunstancias políticas y la moción de censura ya organizada. Reitero mi absoluta inocencia frente a unas acusaciones falsas, rotundamente falsas y defenderé mi honor y el de mi familia por las vías legales", ha comenzado compartiendo en su cuenta de Facebook.
"Me despediré entregando el bastón de mando al Cristo de Medinaceli, un gesto de profunda fe, respeto y amor a nuestras tradiciones. Me marcho con serenidad, la conciencia tranquila y el orgullo de haber servido a Algeciras. La verdad y la justicia van prevalecer", zanja.
La denuncia de una joven
La joven denunciante ha escrito una carta abierta, recogida por el medio local 'Europa Sur', en la que expresa cómo está viviendo estos duros momentos:
"No escribo estas palabras para convencer a nadie. Tampoco para pedir que me crean. Las escribo porque, después de todo lo ocurrido, siento la necesidad de dirigirme a mi ciudad, a la gente con la que he crecido y a quienes, sin conocer toda mi historia, ya han decidido qué pensar de mí y de la situación que desgraciadamente me ha tocado vivir.
Cada persona es libre de pensar y opinar lo que quiera. Pero la libertad de opinar también debería ir acompañada de responsabilidad, de empatía y de un mínimo de humanidad", escribe la joven.
"Estos días he leído comentarios de personas que no paran de cuestionar el testimonio de una víctima. Y quiero decirles algo: entiendo a quienes lo defienden, porque yo también he sido una de esas personas. Lo conozco desde hace más de 15 años, y jamás me habría imaginado que llegara a pasarme algo así", continúa.
"Me duele especialmente leer determinados comentarios de mujeres. No lo digo desde el rencor, sino desde la tristeza de pensar que quizá no somos conscientes del daño que podemos hacer cuando juzgamos a otra mujer sin conocer su historia. A ellas solo les deseo una cosa: que jamás tengan que verse en una situación semejante. Ni ellas, ni sus hijas, ni sus hermanas, ni sus madres, ni ninguna persona a la que quieran.
No quiero convencer a nadie. Quien haya decidido no creerme probablemente encontrará motivos para seguir haciéndolo. Pero sí me gustaría que, antes de escribir según qué cosas, nos parásemos un momento a pensar en el daño que pueden causar nuestras palabras. Detrás de una denuncia hay una persona. Una persona que siente, que sufre, que tiene una familia, que tiene miedo y que también tiene derecho a intentar recuperar su vida.