Psicología

Cómo afrontar el miedo a montar en tren tras accidentes como el de Toledo: "Hay que enfrentarse sin recurrir a métodos que mitiguen el temor"

Una chica esperando en una estación de tren
Una chica en el andén el tren. Magnific
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Un nuevo accidente de tren ha conmocionado a la población española. Ha sucedido entre los términos municipales de Urda y Los Yébenes, en Toledo. Se trata del segundo grave en menos de un año, tras el sucedido en Adamuz el pasado enero. Hasta el momento hay 64 personas fallecidas y 50 heridas graves. Accidentes como estos provocan un efecto inmediado en muchos de los usuarios de tren: la fobia a viajar en este medio de transporte. Para intentar entender qué mecanismo se activa y cómo evitar este miedo hemos charlado con Francisco Herrero, psicólogo profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universitat Jaume I de Castellón.

¿Cómo se activa el miedo a montar en tren después de un accidente como el de Toledo?

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Herrero da la primera clave: “Los medios amplifican las dimensiones del suceso y lo repiten de forma constante”, asegura. Y, sin embargo, esa misma lógica no se aplica a otros riesgos cotidianos: “En una jornada cualquiera se producen el doble de accidentes laborales y nadie deja de ir a trabajar; en una semana cualquiera se duplican los accidentes de tráfico y seguimos cogiendo el coche; mueren personas por una mala alimentación y no por ello renunciamos a la comida rápida”, añade. “El ser humano es un animal muy susceptible e influenciable, aunque todos nos creamos especialmente autónomos en nuestros juicios”.

A ello, nos comenta, se suma un factor evolutivo. “Cuando se nos presenta un riesgo mínimo para la supervivencia, vinculado a un objeto concreto como un tren o un avión, nuestro sistema límbico lo clasifica como un peligro inminente y nos impulsa a evitarlo. Así es como se generan los miedos y las fobias a los medios de transporte”.

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Las claves que hacen que desarrollemos fobia a los medios de transporte

¿Cuáles son las condiciones para que una fobia o un miedo irracional se instalen en nuestro cerebro? El experto cita tres: “Exposición al estímulo, ya sea directa o vicaria, es decir, a partir de lo vivido por otras personas; cierta vulnerabilidad previa, ya que rasgos como la ansiedad, el perfeccionismo o los problemas de autoestima favorecen que el miedo arraigue; y por último, refuerzo del miedo, que es el factor más determinante, que puede ser un refuerzo positivo o negativo”. 

Dos pasajeras a punto de subir a un tren

Para distinguir entre estos dos tipos de refuerzo, nos pone un ejemplo: “Una persona con cierta predisposición ve un accidente ferroviario; se activa el sistema límbico y la amígdala dispara la alarma, asociando el tren con el peligro. Si al día siguiente decide ir en coche, experimentará alivio, y ese refuerzo negativo consolidará la idea de que el tren es peligroso. La siguiente vez volverá a evitarlo, el ciclo se retroalimentará y, en los casos más extremos, la persona puede llegar a ser incapaz de subir a un tren, un avión, un coche o incluso un patinete”.

Pautas para ayudar a gestionar el miedo a volver a subir a un tren

Sabemos cómo funciona nuestro cerebro en estos casos, pero ¿cómo desactivamos esa fobia? Francisco Herrero nos comenta que “la mejor forma de superarlo es enfrentarse al miedo, pero hay que hacerlo bien”. ¿Es mejor una exposición rápida o gradual? “Depende de cada uno. Cada persona es un mundo”, indica el psicólogo. “Hay personas que después de la hospitalización tras dar cuatro vueltas de campana en el coche lo primero que hacen es ponerse a conducir, porque pueden afrontarlo. Otras han de ir poco a poco”. 

Estación de tren

Eso sí, cuando Herrero habla de exposición “implica enfrentarse a la situación sin recurrir a métodos que mitiguen el temor, como amuletos, rezos o rituales”, ya que, advierte, “también son una forma de evitación y refuerzan la idea de que el vehículo es peligroso”.