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Un cerrajero revela qué tipo de llave conviene cambiar cuanto antes por seguridad “Se abren en cuestión de minutos”

Cerrajero
Cerrajero. Cavan Images
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La llave con la que entramos y salimos cada día de nuestra vivienda dice más sobre el nivel real de seguridad de la puerta que la propia apariencia externa del blindaje o el peso del acerrojado interior. Muchos hogares construidos entre las décadas de los ochenta y los primeros dos mil conservan hoy tipologías de llave que, aunque cumplen perfectamente su función, han quedado varias generaciones tecnológicas por detrás de las herramientas de intrusión que hoy circulan por internet con precios de dos cifras. 

Por ello, son muchos los cerrajeros que están intentando alertar sobre el problema en los últimos años. Uno de los más explícitos ha sido Juan José Melgarejo Ruiz, cerrajero profesional cuyas advertencias sirven de aviso para navegantes. Determinadas llaves antiguas y determinadas llaves modernas sin protección específica se abren en cuestión de minutos con las herramientas adecuadas, y sus propietarios rara vez son conscientes de ello.

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Los tres tipos de llave que conviene conocer

Lo primero y más importante es aprender a reconocer visualmente la propia llave y a clasificarla dentro del catálogo de vulnerabilidades. Existen tres tipologías identificables sin conocimientos técnicos previos que concentran el grueso del problema.

La primera es la llave de gorjas, también llamada llave de paletón o llave de paleta. Es grande, larga, con un vástago cilíndrico prolongado que finaliza en una paleta plana con dientes rectangulares dispuestos lateralmente. Fue el estándar de las puertas blindadas y acorazadas de las décadas de los ochenta y noventa. Si el propietario reconoce su llave en esa descripción, y si además observa una ranura alargada en el exterior del bombillo en lugar del cilindro circular convencional, muy probablemente cuenta con este tipo de llave. Las herramientas conocidas como ganzúas búlgaras abren estos sistemas en cuestión de minutos sin dejar marcas visibles de forzamiento, lo que además complica cualquier reclamación posterior a la aseguradora en caso de robo.

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Llave de gorjas

El segundo tipo de llave es, curiosamente, el más extendido. Se trata de la llave de serreta simple. Es la llave dentada convencional con dientes solo en uno de los bordes del vástago, la que la mayoría de los propietarios españoles asocia con la palabra "llave" sin más matiz. Se copia con facilidad en prácticamente cualquier ferretería sin restricción de tarjeta ni de identificación. Y lo que la vuelve especialmente vulnerable es que el cilindro estándar que la acompaña se abre con técnicas de bumping o con ganzúa básica con demasiada facilidad. 

El tercer tipo de llave problemática es la cruciforme, con perfil en cruz y dientes en tres o cuatro lados del vástago. Habitual en cierres metálicos de comercios, garajes y algunas segundas cerraduras auxiliares de apoyo en viviendas, aparece frecuentemente en instalaciones de hace quince o veinte años. Aunque parece compleja por su forma llamativa, es en realidad una variante multiplicada de la llave de serreta y resulta vulnerable a los ataques específicos con ganzúas cruzadas, además de ser frágil frente a la fuerza bruta directa.

Qué hacer en cada caso

Lo que se debe hacer no requiere necesariamente sustituir la puerta completa ni tampoco hay que realizar una obra costosa. En la mayor parte de los casos, basta con actualizar el bombín. Como resume el propio Melgarejo Ruiz, la solución para la mayoría de estas cerraduras no implica cambiar toda la cerradura sino simplemente el cilindro por uno de alta seguridad, modificación que incrementa notablemente la protección real y que en la mayoría de las viviendas se resuelve en menos de una hora de trabajo del profesional. 

El coste típico de este tipo de operación oscila entre los 50 y los 150 euros dependiendo de la marca elegida y el nivel de seguridad. Una inversión económica, sobre todo si se compara con la reparación de una intrusión, que sirve para multiplicar el nivel de protección.

Un último consejo podría ser consultar con la propia aseguradora si el modelo elegido cumple los requisitos concretos de la póliza que tengamos contratada. Muchas pólizas de hogar exigen determinado nivel mínimo de bombín para cubrir los siniestros por intrusión, y una llave inadecuada puede acabar convirtiendo un robo cubierto por seguro en una pérdida no reembolsable por el propietario.